Se ofrece, a continuación, un concepto de logística que se basa en un enfoque más amplio de la gestión de la cadena de suministro. Según esta visión, la clave está en integrar las filosofías de marketing con la logística, partiendo de los requerimientos del mercado. Se ejemplifica usando el caso de IKEA.
Hace ya más de dos décadas que Theodore Levitt definió lo que se conoce
como "miopía en el mercado". Sin embargo, este concepto sigue siendo
válido, y resume la verdadera filosofía del marketing. Según Levitt, las
empresas que visualizan su negocio como proveedoras de productos o
servicios en sí, tienen una visión miope del mercado. Las empresas deben
entender su negocio en función de las necesidades que satisfacen a
través del producto o servicio que comercializan. Estas necesidades
evolucionan, ya que continuamente surgen nuevas tecnologías que permiten
desarrollar productos capaces de satisfacerlas de una manera más
eficiente para el consumidor. La filosofía del marketing reconoce los
mercados como un elemento dinámico, por lo que una empresa debe tener
capacidad de cambio para ajustarse exitosamente a la evolución del
mercado.
¿Qué tiene que ver esta visión del mercado con otras áreas operativas de
la empresa? Tiene mucho que ver, y en especial con el área logística. En
particular, la gestión de la cadena de suministros y las decisiones de
marketing están tan estrechamente relacionadas que cualquier decisión en
una de ellas repercute inevitablemente en el desempeño de la otra. Las
estrategias de comercialización serán exitosas sólo en la medida en que
la empresa tenga capacidad de gestionar la logística en coordinación con
la ejecución de los programas de marketing.
La gestión de la cadena de suministro tiene por objeto el control
eficiente de los materiales mucho antes de la distribución física de los
bienes terminados. Son numerosas las decisiones que afectan a la cadena
de suministro, entre otras la gestión de las compras de materias primas,
componentes y equipos de producción; el control de los inventarios de
materias primas y productos en proceso; el diseño de los puntos de
almacenaje, etc. Sin embargo, en el concepto tradicional de gestión de
la cadena de suministro se contempla el mercado como último punto en el
proceso logístico. Un enfoque más amplio, conocido como logística del
mercado, integra las filosofías del marketing y la logística, partiendo
del análisis de los requerimientos del mercado objetivo, para
posteriormente diseñar la cadena de suministro hacia atrás.
En el concepto de logística del mercado la primera fase del proceso
conlleva la toma de decisiones estratégicas de marketing. Una vez
segmentado el mercado, se estudia el posicionamiento de los diferentes
competidores, se evalúa el atractivo de los segmentos de mercado, y se
determina el público objetivo para el que se ofrecerá una ventaja
comparativa que añada un valor significativo al producto o servicio. Un
elemento importante en este diseño de la estrategia de marketing es la
selección apropiada de los canales de distribución. A partir de aquí, la
gestión de la cadena de suministro conlleva el diseño de los flujos
físicos de los materiales y los bienes finales desde los puntos de
origen hasta los puntos de venta de la manera más eficiente posible.
Pero la necesaria coordinación entre las áreas de logística y marketing
no acaba en el diseño de los canales de distribución. Se requiere una
coordinación continuada entre ambas áreas, ya que como se ha dicho
anteriormente, una empresa enfocada al mercado debe tener la capacidad
de responder a los continuos cambios de su entorno.
De hecho, la actividad que constituye el punto de partida de la gestión
logística es la previsión mensual de las ventas, que se lleva a cabo en
el departamento de marketing. A partir de este punto la empresa
planifica la producción y los niveles de existencias. Sin unas
estimaciones precisas de ventas, cualquier intento de gestionar
eficientemente la cadena de suministro será un esfuerzo en vano.
El caso IKEA
Un buen ejemplo que ilustra el concepto de logística del mercado lo
constituye el éxito alcanzado por la mayor cadena detallista de muebles
del mundo, IKEA. La gestión de logística se adecua exitosamente a las
características y posicionamiento del producto. Parte del éxito de la
cadena viene dado por un control y reducción de muchos de los costes de
logística, lo que permite que la empresa ofrezca precios competitivos.
El cliente se lleva a casa el mueble en su coche y lo monta en casa. La
manipulación del mueble de forma desmontada implica unos costes de
transporte y almacenamiento significativamente inferiores.
Este ahorro, además del de los costes de entrega e instalación, permiten
que la empresa ofrezca el producto a un precio competitivo,
significativamente menor que sus competidores por un mueble de las
mismas características.
Pero la ventaja comparativa de IKEA no radica únicamente en la reducción
de costes de logística. La empresa conoce a su público objetivo, y
diseña los puntos de venta para facilitar el proceso de compra. Los
muebles son un bien de elección duradero, lo que condiciona el proceso
de compra y posterior uso del producto. El consumidor espera que un
mueble le dé un servicio por un largo período de tiempo. Por otro lado,
los muebles suelen ser un bien de elección altamente diferenciado. Un
consumidor que quiere un sofá para su salón puede tener una idea
preconcebida del "producto ideal" que desea. Por ello, en el proceso de
elección comparará medidas, colores y texturas, intuirá la durabilidad
de las distintas alternativas, e incluso querrá "probar" los productos
antes de tomar una decisión. Consciente de todo ello, la empresa diseña
el punto de venta con el objeto de facilitar al máximo la información
que el consumidor necesita para comparar entre posibles alternativas y
decidirse por adquirir un mueble.
La empresa está integrada hacia adelante, controlando en su totalidad
los puntos de venta, que están eficientemente diseñados para ofrecer una
serie de servicios adicionales valorados por el mercado. Las tiendas
cuentan con grandes espacios que exponen las extensas líneas de
productos que se actualizan anualmente.
Servicios adicionales como aparcamiento, carros especialmente diseñados
para el transporte de los muebles, líneas de cajero adaptadas a la
dimensión de los productos, etc. facilitan el proceso de compra y
transporte. A la salida de los almacenes se ofrecen servicio de
cafetería, departamentos de atención al cliente, reclamaciones, y
posibilidad de contratar el envío. Como se puede ver, la logística
contempla el diseño de la cadena no solamente hasta la ubicación del
producto en los lineales del almacén, sino que también está concebida
para facilitar al máximo la elección, adquisición, manipulación y
traslado de los productos por parte del consumidor, así como su
posterior instalación. Digamos que la cadena está diseñada a la medida
del consumidor.
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