La política es un tema sobre el cual no me ha gustado hablar,
seguramente lo he evadido de manera conciente, sin embargo como un
hombre de marketing y enfrentado a la definición simple de "satisfacer
las necesidades del cliente", que significa lo mismo que satisfacer las
necesidades del hombre, nos enfrentamos a un encargo social muy claro:
primero el hombre.
Esta frase, primero el hombre, no es una afirmación de cajón, ya nos
estamos cansando de ser el medio y no el fin, el medio para beneficios
personales y no el fin de la política: el bienestar del hombre.
Si partimos de la definición (por extensión) de política (tomada del
diccionario larousse), política: "arte de conducir un asunto para
alcanzar un fin", nos encontramos de nuevo con el hombre como el fin,
con el bienestar del hombre como el fin.
¿Y que hace el marketing por el bienestar del hombre? El marketing es el
hombre, es el bienestar del hombre y este bienestar se refleja en los
balances sociales que presentan las empresas. El objetivo el hombre esta
consignado siempre de manera clara en la visión y misión de las
empresas: "el desarrollo de sus colaboradores, su bienestar, el
mejoramiento de su calidad de vida, el otorgamiento de una justa
retribución por el trabajo, y el ofrecimiento de un ambiente laboral
seguro y estable, será compromiso de la organización." El marketing
ecológico, el marketing ambiental y el marketing social, en el cual
aparecen nuevos elementos que se deben combinar con los superobjetivos
de toda organización (Sallenave): supervivencia, rentabilidad y
crecimiento.
En esta nueva sociedad, en la cual la unidad es consecuencia de la
diversidad (un equipo se forma con hombres excelentes de diferentes
disciplinas, así funciona en una orquesta, un equipo de fútbol), el
marketing y en general la empresa tiene que cumplir con un encargo
social. La empresa del hombre y para el hombre.
También podemos mencionar aquí el marketing político, denominado por
algunos como politing y definido como la aplicación de las técnicas del
marketing a la política. Esto trata como producto al político y como
producto es único, no existen dos iguales, así mismo como tal debe
responder a las necesidades de los ciudadanos que lo eligieron y las de
quienes no lo eligieron. En este concepto de marketing político y bajo
la filosofía del marketing no caben conceptos como "clientelismo" y
mucho menos "votos amarrados".
Existen dos elementos claves en el marketing político, el político y el
ciudadano y es entre estos dos que giran los objetivos que se plantearon
para lograr su elección y que luego de ella debe mantenerse viva a
través de la comunicación interactiva de doble vía, con
retroalimentación permanente, desde la esquina del político y de la
esquina del ciudadano. Lo que no debe olvidar el político como tampoco
el marketing es que el hombre es el fin y no el medio y por lo tanto es
la satisfacción del cliente la que se procura para mantenerse vigente
como una propuesta política.
Ignacio Gómez Escobar- igomezearrobageo.net.co
IGOMEZE-CONSULTORES Grupo de apoyo en Marketing Investigación de Mercados http://www.geocities.com/igomeze/ ; http://igomeze.blogspot.com/
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