La pregunta que nos hacemos es, sí la fidelidad se logró como se
pretendía. Al hacer un balance podemos concluir, sin temor a
equivocarnos, que NO, de la manera como se esperaba. La mejor
calificación que podemos dar a tales clientes es la de leales. Logramos
lealtad, más no fidelidad. Pero la conquista vs lo buscado no indica
necesariamente que perdimos el examen, simplemente encontramos que la
realidad con el cliente es otra y que esta nueva realidad es también
interesante e importante y debemos perseguirla y mantenerla. El nuevo
objetivo es: conseguir clientes leales.
Ello se explica con la teoría del "balde agrietado", la cual afirma que:
los clientes son como el agua en un balde agrietado o roto, le echamos
el agua para llenarlo, pero por las grietas también sale agua, en menor
cantidad de la que agregamos, pero siempre sale. El agua que entra
simboliza los clientes a los cuales vamos cautivando y los que salen por
la grieta los que se van y compran productos y servicios a nuestra
competencia. Entonces, lo que tenemos que hacer es conseguir clientes y
a volverlos leales a nuestra organización.
Esa lealtad indica que nosotros somos una opción valida en el momento de
elegir el sitio de compra, para un producto o servicio, que nos
consideran como una posibilidad, que estamos presentes en la mente de
los clientes como una alternativa a elegir en el momento de comprar.
Recordemos los principios que rigen la cadena de servicio:
· Los negocios se inventaron para ganar dinero (utilidades)
· El dinero lo traen los clientes, y más aún los que regresan.
· Sólo regresan los clientes que se fueron satisfechos (en la compra
anterior)
· Regresaron, porque se fueron contentos y percibieron una buena calidad
en el servicio
· La calidad en el servicio es dada por el desempeño de los empleados en
el momento de la venta.
· El buen servicio al cliente es un problema de desempeño. El desempeño
se evalúa como bueno o malo cada que se presta y por el ultimo desempeño
de los empleados al atender a un cliente se miden el negocio o la
empresa.
¿Cuándo un servicio es de calidad?. Un servicio es de calidad solo si
iguala o sobrepasa las expectativas que el cliente tiene con relación a
dicho servicio, para ello se consideran cinco variables, cada una con un
peso especifico diferente, siendo la mas importante la confiabilidad
esto es, "siempre bien".
Las otras cuatro variables son: diligencia, garantía, empatía y recursos
tangibles.
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