Todos los días los vendedores y los ejecutivos de empresas se cuestionan
la propiedad del cliente; el vendedor defiende la postura de que el
cliente es de quien lo consigue y la empresa sostiene que es de quien
los provee, y por tanto puede disponer de los clientes a su discreción.
En primer lugar hay que aclarar que los clientes que tienen valor para
esta polémica son los que están activos, por ello, tanto el vendedor
como la empresa no se cuestionan ascendiente alguno sobre los clientes
que no le compran ni al vendedor ni a la empresa. Luego se puede pensar,
con toda legitimidad, que tal disputa está muy lejos de ser seria desde
el punto de vista de la explotación del mercado sino mas bien desde el
punto de vista de los beneficios el cliente deja tanto a la empresa como
al vendedor.
Existen casos extremos de vendedores que se llevan la cartera de
clientes a la competencia cuando se cambian, y con el tiempo se descubre
que la empresa sigue vendiendo a pesar de ello y que en muchos casos el
vendedor no puede reproducir los niveles de venta que estaba vendiendo
en su antigua empresa. Esto sucede porque la mezcla comercial de cada
empresa es única y si bien puede asemejarse a simple vista en el hecho,
es muy difícil que sea igual, dado que la interacción de los grupos
humanos que manejan las empresas y que las integran produce una mezcla
de decisiones y acciones difíciles de imitar. Es por ello que proyectos
muy malos en resultados para un grupo de gente sean muy buenos en
resultados para otro grupo de gente: el factor responsable es la
motivación humana.
¿Porqué el cliente no es del vendedor?
Muchas veces el cliente termina abandonando la atención de un vendedor
simplemente porque el servicio es malo, muchos quiebres de stocks,
política de precios errática, etc son factores que el cliente toma en
cuenta para decidir comprar a uno u otro vendedor. La amistad dura hasta
cuando el cliente se ve perjudicado en sus intereses económicos que es
lo que en el largo plazo prima en la relación comercial. Los clientes
compran productos y quieren recibir productos en la oportunidad,
cantidad y condiciones que lo compraron. El resto es romanticismo.
¿Porqué el cliente no es de la empresa?
De las cuatro P que intervienen en la mezcla comercial, el Producto es
lo más importante. Si la empresa no tiene producto, entonces no tiene
clientes. Solo alrededor de un producto se pueden diseñar estrategias
comerciales, políticas de ventas y políticas de servicio al cliente: si
no hay producto no hay cliente y no hay negocio. El resto solo es sueño,
y como dijo Calderón de la Barca: " los sueños, sueños son..."
¿De quién es el cliente?
El cliente, en lo básico, es del producto. Podemos elaborar
extraordinarias campañas de promoción, tener excelentes plazas de ventas
y muy buenos precios, pero si el producto no está en la cantidad,
oportunidad y condiciones requeridas por los clientes, no hay clientes.
En mi calidad de consultor he visto empresas que tienen excelente equipo
de ventas, buenos precios y planes de servicio muy eficiente en teoría,
pero fallan en la logística necesaria para colocar el producto con la
periodicidad, oportunidad y condiciones de venta que los clientes
requieren. No debemos confundir los problemas del producto con los
problemas del servicio, dado que el tipo de servicio que se debe
entregar a los clientes depende de la naturaleza del producto. Si el
producto es extremadamente perecible el servicio de ventas debiera ser
extremadamente rápido. Ejemplo: El diario. La demanda por noticias
atrasadas es muy limitada. Si el producto es demasiado complejo en su
funcionamiento y eventuales fallas, debe contar con un soporte técnico
altamente calificado y disponible en forma expedita.
El cliente es fiel al producto en lo básico, pero con el tiempo puede
llegar a depender de los extras que cada empresa necesariamente agrega a
los productos que entrega.
Una recomendación final
A la empresa y al vendedor les recomiendo no perder más tiempo en
discutir la falacia de la propiedad del cliente.
Al vendedor: preocúpese de visitar a su cliente y de venderle la gama de
productos que la empresa pretende entregar al mercado. Visite
frecuentemente a su cliente y trate de venderle siempre. Está muy bien
tomar pedidos, pero no se transforme en un "vendedor mendigo": ¿Tiene
algo para mí?
A la empresa: preocúpese de su abastecimiento y del despacho a clientes,
ambas actividades son las que producen el mayor numero de problemas en
el servicio a clientes y motivan a estos a comprar en la competencia.
Preocúpese también del control de la gestión de ventas; muchos
vendedores no están donde el cliente y la empresa quieren que esté y
muchos vendedores no están desarrollando su trabajo con el empeño y
empuje que la empresa quisiera. Asegúrese de que su empresa no sea un
puente bajo el cuál se cobijan los vendedores mendigos para pasar los
avatares de la vida con el mínimo esfuerzo. CÑM.
Consultor Internacional Experto en Recursos Humanos de Ventas y Servicio al Cliente; fundador de www.consultor.cl, se desempeña en México, Argentina, Brasil, Perú y Chile, atendiendo consultorías y asesorías específicas relacionadas con el campo de resultados de las empresas que lo requieren. Es investigador en el tema de metodologías de ventas, procesos y herramientas gerenciales en el área; ha publicado "Administración del Personal de Ventas" (1989) y "Administración de la Cartera de Clientes"(1998).
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