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Vender. Vender es una de las actividades más normales del mundo.
Si tienes duda de ello, piensa que nadie negaría que su contrapartida,
comprar, obviamente también lo es. Nos pasamos la vida comprando cosas,
y disfrutando con ello.
La sociedad de consumo se caracteriza por su ansia devoradora de
completar el ciclo de comprar, usar, tirar, y volver a comprar. Por otra
parte, nos encanta gastar dinero; cuanto más tenemos, más gastamos.
Entonces, ¿Por qué nos incomoda el mundo de la venta? ¿Por qué los
vendedores nos parecen personas de dudosa reputación? Podría ser porque
al vendedor siempre le acompaña un aura de charlatán cuyo objetivo es
hacerte comprar. Y he aquí la cuestión: hacerte comprar es una coacción.
En realidad, nosotros queremos comprar, y a la vez, no queremos que nos
vendan. Si compro, el control lo ejerzo yo. Si me venden, yo soy el
controlado. Si entramos en un comercio con la clara pretensión de
comprar algo, queremos que nos atiendan cuanto antes, mantenemos la
mirada directa y caminamos con determinación. Si lo que queremos es
mirar, lo cual no deja de ser un estado latente de intención de compra,
miramos de soslayo, caminamos por los pasillos más seguros de la
periferia y nos molesta que el vendedor se nos acerque como si fuéramos
una presa.
Por lo tanto, he aquí servido el dilema para el vendedor, el cual se
pregunta qué hacer. Si es agresivo, y se nota, sus jefes le respetarán
y sus clientes no. Si es excesivamente inocente, sus clientes le
adorarán y sus jefes no.
La mayoría de los técnicos aconsejan usar la táctica de la trampa del
oso. Esto es, pones un cepo con dientes fuertes y afilados escondido en
algún lugar. Es preciso que no se vea mucho y que no parezca un cepo,
así que al cepo le llamamos asesor, comercial o agente en lugar de
vendedor. Además, el cepo no muerde, sólo informa o aconseja. El cepo ha
de estar quieto y disimulando, pero cuando cae la presa debe ser de una
contundencia feroz. Por ello, las metáforas como la del embudo, la plaza
de toros o la habitación con puertas cerradas son comunes en las
técnicas de venta.
Evidentemente, el oso va aprendiendo, y cada vez es más diestro para
detectar a los cepos. Como venganza, el cliente moderno es caprichoso e
infiel, y se deja querer por cualquiera que tenga una oferta mejor. Es
su decisión comprarte a ti o a otro entre sus, cada vez mayores,
alternativas. El cliente moderno aún es más cruel, así que acecha a los
incautos vendedores, les saca la información que precisa para decidir
bien, les arrancan el mejor precio y luego se van, sin remordimientos, a
pensárselo.
Vender. Vender será lo más normal del mundo, pero eso no lo hace
atractivo. Su recompensa más buscada es la pecuniaria, o sea, el dinero
que puedes llegar a ganar si vendes mucho. Por otra parte, pocos
trabajos te ofrecen la posibilidad de ser tu propia pseudo empresa,
planificar tus acciones u organizar tu tiempo. Sin embargo, el peaje es
alto. Debes tener una fortaleza admirable para aceptar los noes y volver
a armar el cepo.
Vender ¿es algo más? Por supuesto. Las transacciones económicas son sólo
una parte. Se venden también cosas menos tangibles, pero mucho más
importantes. Se vende una idea, un proyecto, un currículum, un carisma;
se vende un estilo de vida, un cuerpo ideal, una creencia religiosa, un
lugar en el más allá; se vende una moda, un partido político, una
reputación y se vende humo.
Esta última enumeración da sobradas razones para que un ciudadano normal
se interese en conocer los mecanismos psicológicos, motivacionales y de
otra índole que dan pistas de por qué el arte de vender es tortuoso para
los no iniciados y gratificante para los bien formados.
Vendemos todos, vendemos de todo y vendemos a diario. Y siendo esto así,
hemos de entender que lo contrario de vender no es no vender, lo
contrario de vender es vender mal. Pregúntate si tus hijos te compran
tus ideas sobre el colegio. Pregúntate si te iría mejor si, formado con
las técnicas apropiadas, te sabes promocionar, a ti producto, con el
mejor envase, con la mejor etiqueta, en la mejor estantería, en la mejor
tienda, con el precio más interesante. Vender es vivir, así que vive y
vende.
No es bueno dejar al azar algo en lo que te va tanto.
Domingo Cansado - josanhermenarrobahotmail.com
Administración
de Empresas y Técnico en Actividades Turísticas Universidad de
Barcelona. España. Especializado en la Auditoria, Consultoría y
Formación de la fuerza de ventas de las empresas. Trabajo en el
desarrollo de recursos audiovisuales para la formación de vendedores.
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