- Retrospectiva Histórica
Una pregunta que ha estado en los labios de más de un participante en
las “Jornadas de Desarrollo Organizacional, Buenos Aires – Junio 2005” y
que me he esforzado en poder dar respuesta es la siguiente: “¿ Qué deben
HACER las empresas para sobrevivir y sostenerse en el Tiempo ?”
En principio creo que es importante ubicarnos “dentro” de qué contexto
intentamos dar respuesta a esta pregunta. No es lo mismo hacerlo desde
países y comunidades más desarrollados y civilizados donde las
instituciones tienen varios años de historia y peregrinaje explorando,
aprendiendo, actuando y evaluando para volver en un segundo ciclo a
explorar, que hacerlo dentro de comunidades y países con un grado de
desarrollo y civilización menor.
Podemos decir que uno de los indicadores de desarrollo y crecimiento
está relacionado con la aparición de una unidad de análisis adicional,
siendo ella la organización / institución.
Las comunidades más primitivas por lo general se caracterizan por
tener dentro de ellas dos unidades de análisis principales : las
personas, y además grupos. En cambio, las comunidades más desarrolladas
se caracterizan por contar con una tercera unidad de análisis adicional,
siendo ésta la organización.
El monumental trabajo del sociólogo alemán Max Weber (“The Theory of
Social and Economic Organization”, Free Press – 1947) exhibe
características de las distintas comunidades en su proceso de desarrollo
donde se pueden observar las diferencias y semejanzas sistemáticas entre
ellas. Weber distingue distintos “Tipos organizacionales” donde emergen
3 categorías principales: la organización tradicional, la carismática y
mística, y la legal -. racional (Burocrática).
El tipo de organización tradicional tiene como ejemplos al clan, la tribu, la familia y la sociedad medieval y es de hacer notar que prácticamente no existen las tres unidades de análisis que están presente en las sociedades más desarrolladas. Un segundo tipo de organización es el que Weber ha denominado de tipo “Carismático y Místico” que está presente en las organizaciones no-productivas como es el caso de los partidos políticos que se caracterizan por ser “no racionales” y lideradas en base a ciertas características personales (como el poder mental, la magia, el heroísmo) basadas en el carisma del líder.
En el tipo de organización tradicional el poder se encontraba legitimado
en cambio, por la tradición, los hábitos, y los usos y costumbres.
En su desarrollo las organizaciones en las distintas comunidades pueden
pasar de un tipo organizacional “tradicional” a uno de tipo “carismático
o místico”, y el precio de posicionarse – y quedarse en este tipo es muy
alto para la organización incipiente – puesto que bajo la segunda opción
ha de funcionar de manera inconstante e inestable. Los líderes bajo este
segundo tipo organizacional privilegian la “subordinación” al líder el
cual es ocultado bajo el disfraz de “lealtad” que, en la práctica, no es
más que una devoción al líder “por el líder mismo” y no por la situación
ni las circunstancias que se viven o confrontan en ese momento las
organizaciones.
En este deambular entre estos distintos tipos organizacionales Max Weber deja bien en claro que la forma efectiva y eficiente es aquella que es basada en la “racionalidad entre los medios y los objetivos” que es característica de los Estados modernos y de las organizaciones líderes. Este tercer tipo organizacional se caracteriza por ser “meritocrática” y formal sustentada en dos importantes dimensiones: la legal y la racional
. Están este tipo de organizaciones sujetas a la “justicia de la Ley” y
operan de cierto marco regulatorio donde las normas legales han sido
previamente definidas al igual que las consecuencias de las distintas
acciones. Max Weber dio el nombre de “Burocracia” a este tipo
organizacional que es el requerido para funcionar de manera efectiva y
eficiente. Para Max Weber las comunidades en su proceso de desarrollo
pueden intentar orientarse hacia un tipo de organización racional –
legal basado en la meritocracia pero solamente algunas pocas de ellas lo
alcanzan.
- Retrospectiva Económico - Financiera
La creación de organizaciones e instituciones dentro de comunidades
menos civilizadas ha hecho creer a muchas personas que el desarrollo
organizacional e institucional es similar.
Pero esto desafortunadamente NO es así. Muchas organizaciones en comunidades menos civilizadas crecieron a partir del fin de la segunda guerra mundial – cuando la teoría monetarista del inglés John M. Keynes (“The General Theory of Empoloyment, Interest and MKoney; London: Mac Millan – 1936) se “impone” sobre la concepción del “empresario innovador” del economista alemán Joseph Schumpeter (“Capitalism, Socialism and Democracy”; New Cork : Harper – 1942) permitiendo y facilitando la creación de instituciones no-generativas e incluso degenerativas que adoptan diversas denominaciones (organismos públicos, organismos estatales, instituciones provinciales y municipales, empresas para-estatales, empresas mixta de capital y estado, entre otros).
El inglés John M. Keynes cree en la potencialidad de la fuerza del
dinero por encima del potencial del “empresario innovador” a que hace
referencia el alemán Joseph Schumpeter.
El dinero no tenía que ser creado necesariamente a través de un esfuerzo
productivo donde la empresa como entidad representaba el principal motor
de la economía.
El dinero para John M. Keynes es más bien una ficción (que puede crearse a través de una imprenta) y no una realidad, y por lo tanto no se necesita obtenerlo como consecuencia del trabajo productivo en una empresa ni por la aparición de un empresario innovador. Bajo el pensamiento del inglés John M. Keynes el dinero puede obtenerse y ganarse sin el esfuerzo de producción; lo único que hace falta es que alguna autoridad gubernamental imprima papel moneda con la aprobación del Banco Central de dicha comunidad y el mismo sea también aceptado dentro de la comunidad financiera internacional.
A tal punto llegó la concepción y sugerencias prácticas del inglés Keynes que sugería “hacer pozos en la calle para luego taparlos”, expresión que lo ha hecho famoso. A partir de esta concepción y práctica de Keynes ya no es indispensable producir y contar con una actividad realmente productiva para ir adelante en la vida; Keynes proponía la creación de dinero a través del papel – moneda lo que luego se expandió a una inmensa cantidad de otros papeles (títulos, valores, bonos, entre otros).
Esta concepción del dinero como una ficción que comienza a
funcionar a través de una imprenta, representó el matrimonio perfecto
para los gobernantes de comunidades menos civilizadas.
Las personas que accedían al poder y al gobierno en países menos
civilizados después de la segunda guerra mundial han visto esta
filosofía de “creación de dinero sin necesidad de producir” como una
fuente de inspiración. Es así como el pensamiento de Keynes encontró un
aliado natural ya que ambas fuerzas, la financiera internacional y los
gobernantes locales de comunidades menos civilizados, conformaban un
matrimonio perfecto.
La creación de dinero no se hace a través de elementos productivos como es el caso de la empresa, sino que se hace a través de los negocios financieros y virtuales, como es el dinero representado en el papel-moneda. El lector avezado debe recordar las enormes energías que dedicó Charles de Gaulle (ver : www.nytimes.com durante la década de los años 60 del siglo pasado) durante muchos años para que la economía a nivel mundial escapara de esta posición monetarista, financiera, y virtual y pusiera en cambio foco en lo productivo – concreto – real.
Charles de Gaulle no escatimó esfuerzos en que la economía mundial
volviera al “patrón oro” como una medida real ligada a lo productivo
(ver: www.lanacion.com.ar y también: www.clarin.com.ar, material de la
década de 1960) pero sus intentos al igual que los del alemán Joseph
Schumpeter no pudieron superar el pensamiento y la filosofía monetarista
del inglés John M. Keynes que terminó imponiéndose globalmente.
- Cuáles son algunas de las fuerzas deben enfrentar las Organizaciones
hoy día en su plan de sobrevivir.
En la inmensa mayoría de las mejores Universidades y Centros de Altos
Estudios en materia de Administración en el mundo se comparte con los
estudiantes y participantes los problemas que vivencian las
organizaciones. Sin embargo, las evidencias muestran que muchas de las
prácticas, enfoques, concepciones, teorías y orientaciones en estas
prestigiosas instituciones tienen mas que ver con lo que sucede dentro
del “gran mundo corporativo”. Y este gran mundo corporativo por lo
general opera en forma mono u oligopólica, de donde se origina entonces
la siguiente pregunta:
¿Qué necesidad puede haber de saber lo que enseña “Harvard University”
si realmente nuestra empresa es monopólica u oligopólica ? Y que es lo
que tienen que saber entonces, todas aquellas empresas, sus empresarios
y emprendedores, que NO lo son (más del 99,9 % de las empresas en el
planeta !
Y aquí sugerimos reflexionar sobre una pregunta muy interesante
formulada por un participante: ¿Pueden las organizaciones sobrevivir y
crecer alejadas de la realidad macro-económica donde el mercado
financiero “mira los resultados de las empresas” y luego toma acción? En
la película “Pretty Woman” la prostituta le pregunta a un inversor
financiero que es su amante (encarnado en el papel de Richard Gere)
quien vive en hotel de lujo ¿Qué es lo que realmente Haces para ganar
dinero? En el desarrollo de la película se evidencia que su rol
principal consistía en “observar” los resultados de distintas empresas y
actuar luego basado en las necesidades que estas empresas pudieran
tener, sin titubear en dividirlas o exterminarlas. (La corporación
Gillete ha sido borrada del mapa durante el proceso de fusión con una
gran corporación a nivel mundial junto con todo su personal).
Las empresas y las organizaciones deben por lo tanto no dejar de tener
en cuenta este fenómeno a nivel mundial donde los mercados financieros
operan fuertemente vinculados con los gobiernos dentro de comunidades
menos desarrolladas.
Existen casos dramáticos de ello en un más de un país latinoamericano
donde las entidades financieras no han devuelto los depósitos que
empresarios, emprendedores y público en general habían realizado en
dichas instituciones, llevando a una posición de quiebra o cuasi-terminal
a miles de organizaciones que arrastró un crecimiento en el nivel de
desocupación sin precedente en la historia de dichas comunidades.
De todas maneras esta coalición – y su respectivo impacto demoledor
sobre las organizaciones – no solamente está presente en las comunidades
menos desarrolladas. Un participante nos ha preguntado: ¿Qué protección
podemos tener dentro de una organización, más aún, para que tenemos que
esforzarnos tanto en nuestra empresa, si de la noche a la mañana alguien
hace una operación financiera y nos borra del mapa? Esta pregunta fue
tema de un interesante debate.
Este año 2005 fue señalado como el “Año de las Mergers & Acquisitions”
es decir de las fusiones y adquisiciones (ver New York Times del 2 de
enero de 2005; www.newyorktimes.com). La pregunta del participante era
sumamente válida: la empresa Gillete que ha sobrevivido muchas décadas,
atendido Clientes por varias generaciones, y que daba la oportunidad de
un trabajo a miles de personas en el mundo, “ha desaparecido”. Fue
adquirida por una de las empresas más grandes en rubro de productos
masivos que – por el momento – está viva.
Vemos entonces que las organizaciones para sobrevivir deben estar
preparadas para algo más que sobrevivir a las “fuerzas del contexto” (Tom
Burns en “Industry in a New Age”, New Society – 1963; James D. Thompson
en “Organizations in Action”, McGraw-Hill, 1967; Paul Lawrence & Jay
Lorsch en “Organizatons and Environment”, Harvard – 1967; Charles Perrow
en “Organizacional analysis: A sociological view”; Brooks / Cole; 1970).
Algunos economistas que observan este fenómeno desde lo macro comparten
el impacto y consecuencia disfuncional de fuerzas financieras en el
mercado sobre las organizaciones (o empresas) productivas.
Algunos prestigiosos economistas con una visión macro demuestran que
muchas veces las organizaciones, sus empresarios, emprendedores y
personal pueden estar sujetos a las fuerzas “de la economía y finanzas”
y que las consecuencias de las mismas pueden ser letales para la
organización (no es casualidad alguna que sobreviven tan pocas
organizaciones dedicadas a las actividades productivas; menos del 10 %
de ellas han de completar sus primeros 7 años de existencia dentro de
los mecanismos en que han sido creados). Algunos de ellos son:
· Kenneth E. Boulding
Kenneth Boulding nació en Inglaterra a principios del siglo XX (año
1910) y siendo un quakero dedicó muchos de sus esfuerzos para estudiar
la relación entre las organizaciones y los valores morales. Para
Boulding (“The Organizacional Revolution: A study in the ethics of
economic organization”; New Yor: Harper – 1953) mucho de lo que sucede
en el planeta tiene cada vez más que ver con las organizaciones en sus
distintas manifestaciones (empresas, sindicatos, partidos políticos,
organizaciones voluntarios, el gobierno nacional, provincial y municipal
y distintas Cámaras Empresarias tanto en el sector industrial, como en
el primario). A este tipo de cambio paradigmático Kenneth lo ha
denominado “Revolución organizacional”.
Boulding destaca que lo que realmente ha impactado en mayor medida sobre
la “revolución organizacional” son los cambios que se han dado en las
técnicas, procedimientos, técnicas y metodologías de cómo debe
organizarse. El crecimiento sostenido de las organizaciones ha dejado
sus huellas, puesto que existen miembros que pertenecen a la
organización interna y otros miembros que están fuera de la
organización. Y, según Boulding esto crea un dilema ético que no puede
resolverse dentro de los 10 Mandamientos o teniendo en cuenta el sermón
de la montaña. Además el dilema ético tiene que ver con los distintos
niveles de jerarquía organizacional ya que la dirección superior puede
tener que responder a varios frentes, además de tener que responder a la
sociedad en su conjunto.
Desde el momento en que las empresas se ven sometidas al mercado – que
tiene más que ver con los negocios (financieros) que con las empresas -
y el mercado no responde necesariamente a las reglas competitivas y de
especialización, la revolución organizacional entra en conflicto con el
componente ético debido a los super-monopolios y conglomerados bajo
reglas de economía de escala tanto productiva como financiera. Esto hace
necesaria la existencia de una economía de mercado que sea regulada y
que la misma sea a través de una representación política, la que puede
lograrse por medio de una democracia social. Las implicancias de este
notable economista están siendo desarrolladas y ampliadas dentro de las
culturas latinoamericanas por The Organization Development Institute
International, Latinamerica (ver: www.theodinstitute.org).
· John Kenneth Galbraith
J. K. Galbraith nació en Canadá pero pasó la mayor parte de su vida en
los Estados Unidos de Norteamérica y ha dedicado muchos de sus años en
esta vida esforzándose en demostrar que el capitalismo de los Estados
Unidos de Norteamérica ha sufrido transformaciones muy importantes y por
lo tanto la teoría económica tradicional no tiene utilidad práctica
alguna. Sugiere que a pesar de que en sus inicios las empresas parecen
competir duramente, con el tiempo esta situación se trastoca existiendo
muy pocas organizaciones que las hacen, presentándose una situación que
es conocida bajo el nombre de oligopolio.
Galbraith (“American Capitalism: The concept of countervailing Power;
Armonk:N. Y.: M. E. Sharpe – 1952; y “The affluent society”; Boston:
Houghton-Mifflin – 1958) sugiere que no existen tantas diferencias
significativas entre las organizaciones de distintos países, en cuanto a
la estructura de las mismas como en lo relacionado con los mecanismos de
planeamiento, toma de decisiones y control. Cuando la empresa empieza a
circular cerca de los límites de un negocio (financiero) los
requerimientos de equipamiento, maquinaria y capital van a privilegiar
casi siempre a la gran corporación las cuales a su vez, van a depender
del gobierno (quien está siempre atento a sus operaciones y utilidades).
Las grandes corporaciones tienen cada vez mayores y mejores ventajas
respecto de las empresas pequeñas y medianas ya que por su volumen y
economía de escala están en mejores condiciones de dedicar recursos
financieros a investigación y desarrollo. Este tipo de organizaciones
está en mejores condiciones de satisfacer los requerimientos
tecnológicos fortaleciendo la relación que mantiene la
“organización-empresa” con el mercado financiero y el gobierno.
Galbraith sugiere que son seis los aspectos fundamentales que se
presentan en el proceso por el cual las organizaciones ganan en tamaño y
envergadura.
John Kenneth Galbraith sugiere que debemos tener en cuenta que a medida
que se aumenta el capital dedicado a la producción se requiere una mayor
inversión. En segundo lugar se debe prestar consideración al hecho que
una vez que hemos comprometido tanto tiempo, como dinero y energía,
nuestras posibilidades de retroceder disminuyen.
Tercero, las grandes corporaciones requieren una tecno-estructura profesionalizada, y en cuarto lugar las organizaciones ganan en complejidad a través de arreglos organizacionales matriciales e incluso más complejos los que a su vez hacen más necesario desarrollar mecanismos de coordinación y cooperación entre individualidades que se distancian más y más entre sí. Finalmente, los requerimientos arriba mencionados cada vez ponen más y más presión hacia las necesidades de planeamiento.
Todos estos requerimientos juntos muestran que el “sistema industrial” típico bajo la propuesta de las grandes corporaciones son las únicas que pueden hacer uso de los beneficios de nuevas tecnologías que se presentan en contextos bajo situaciones de riesgo.
En realidad para Galbraith el mayor planeamiento de las grandes corporaciones está realmente orientado hacia “reemplazar el rol del mercado” por encima de reducir incertidumbres y riesgos, y las empresas pueden entonces tener mayor control sobre el consumidor haciéndolo dependiente de la organización – como por ejemplo a través de la publicidad - o teniendo un solo cliente (como cuando el gobierno se convierte en el Cliente). Bajo ambas situaciones existe una tendencia a que la empresa no sea más que un pequeño aparato administrativo del gobierno, como cuando actúa como agente recaudador de impuestos.
Tarde o temprano las empresas tendrán que crecer e irse transformando en
negocios para sobrevivir a las fuerzas del mercado, y finalmente serán
órganos dependientes del gobierno que tiene demasiado tiempo libre para
elegir qué exacta porción de la torta (impuestos) debe llegar a exigir.
· James Burnham
Fue un personaje interesante ya que comenzó siendo un miembro del
partido Trotskista y terminó sus días esforzándose por sostener su
hipótesis básica que consistía en que la sociedad se movería hacia ser
manejada por “gerentes”, lo que denominó como “revolución gerencial”.
William Whyte en su conocido libro titulado “The Organization Man” (Simon
& Schuster – 1956) se mantiene dentro de la línea de Burnham.
Según Burnham incluso en los países comunistas se presentaba una fuerza
gerencial que era la clase dominante, ya que por ejemplo la Unión
Soviética no hacía desplazamientos hacia el socialismo pero tampoco lo
hacía el capitalismo.
Para poder discriminar respecto de los distintos perfiles de individuos
y unidades organizacionales Burnham desarrolla una tipología conformada
por cuatro personajes:
Los accionistas que tienen un rol totalmente pasivo dentro de la
empresa.
Los financistas que tienen interés solamente en los aspectos financieros
que alcanza la empresa, y que es totalmente independiente de lo que la
empresa hace.
Los ejecutivos que establecen la visión y misión organizacional, se
interesan en la estrategia y siguen muy de cerca las utilidades y
retorno sobre la inversión como principales indicadores como asimismo la
marcha de los ingresos.
Las personas que tienen que ver con los procesos organizacionales y el funcionamiento de la organización en el día a día, que lidian con integrar eficazmente los recursos financieros, materiales, tecnológicos y humanos, a quien James Burnham denomina gerentes.
Según James Burnham solamente aquellos que están incluidos dentro de la
cuarta categoría son los que juegan un papel de vital importancia dentro
del proceso productivo.
· E. Fritz Schumacher
Las implicancias en materia de Comportamiento Organizacional de este
autor son fuertemente aplicables en especial dentro de comunidades y
países “en desarrollo”. Aquellos consultores interesados en los procesos
de cambio y
Desarrollo Organizacional pueden beneficiarse largamente de las
contribuciones realizadas por E. Fritz Schumacher, quien como alemán
privilegia el mundo productivo por encima del financiero. Sus
conclusiones y sugerencias para aquellos involucrados en los procesos de
mejora de organizaciones y en Desarrollo Organizacional, tienen fuertes
implicancias para los distintos “tamaños” que deben adoptar las
organizaciones, mostrando una especial preferencia por las
organizaciones de menor tamaño. Esta orientación de Schumacher hacia las
organizaciones de menor tamaño muestra como aquellas de “gran tamaño” se
orientan más hacia los mercados donde el dinero – del mercado – puede
tener una incidencia principal sobre los resultados de la organización,
superando incluso a la de las variables internas de la misma.
Fritz Schumacher tuvo una trayectoria muy interesante en su vida.
Estudió economía en Inglaterra y los Estados Unidos de Norteamérica, y
en los últimos años se dedicó a la agricultura – llegando a ser
Presidente de una organización agrícola orgánica - y al periodismo.
Sus pensamientos se distancian de la de los economistas y profesionales
de ciencias políticas. Para Fritz Schumacher “lo pequeño es bello; ir en
pos de lo grande es acercarse a la destrucción” con lo cual deja bien en
claro lo que piensa respecto de las grandes corporaciones y grandes
conglomerados. A continuación se describen algunos de los principales
postulados de Schumacher:
1. No es posible solucionar los problemas del hombre en el planeta a
través de la producción industrial y/o en masa
2. Es importante crear pequeñas unidades descentralizadas que agrupen a
las personas
3. En aquellas situaciones donde solamente se puede producir en gran
escala para ser competitivo, de todas maneras se puede lograr “trabajar
desde lo pequeño incluso dentro de lo grande”
4. Las organizaciones necesitan trabajar bidimensionalmente focalizando
tanto en el orden como en el ejercicio de la libertad
5. Usar tecnología intensiva en los países del tercer mundo carece
absolutamente de sentido
6. Las tecnologías intermedias debieran reemplazar a las “tecnologías
gigantescas”
7. El cambio con tecnologías intermedias puede hacerse en una forma
suave y moderada, especialmente en países del tercer mundo donde las
personas no están acostumbradas a una tasa de cambio transformacional
“alta”
8. Las organizaciones deben radicarse donde las personas viven
9. Los grandes centros urbanos no son los mejores lugares para que las
personas pasen una parte importante de su vida trabajando
10. No es razonable que los responsables del gerenciamiento en las
organizaciones tengan que trasladarse a sí mismos y a su familia cada
tres o cinco años como resultado de una promoción o desplazamiento
lateral
11. Debe facilitarse la creación de entidades pequeñas y medianas que
requieren muy poca inversión de capital para su lanzamiento
12. La producción en las empresas debe tener en cuenta principalmente aquellos materiales que se consiguen fácilmente dentro del contexto en el que la organización opera
13. Se necesita una tecnología “con cara humana” , “una tecnología
no-violenta” donde no se hace abuso de los recursos ni de la gente
14. Se necesita apartar del esquema de producción actual donde los
países industrializados consumen los recursos a tasas muy altas .
Como consecuencia de sus concepciones y postulados E. Fritz Schumacher
se anima a desarrollar cinco principios para manejar grandes
corporaciones con el propósito de orientarlas hacia centros de negocios
relativamente autónomos. Ellos son:
a. el principio de la función subsidiaria sostenido en el hecho que
ninguna tarea debe ser desarrollada en una jerarquía más alta respecto
de donde es posible que sea realizada
b. el principio de la venganza donde la unidad subsidiada debe ser
protegida en contra de todo tipo de reproches
c. el principio de la identificación donde debe hacerse visible los
resultados de cada uno de los centros de resultados
d. el principio de la motivación que sugiere que todos los esfuerzos no
deben estar orientados hacia reemplazar trabajo personal por equipos de
computación o automatizados
e. el principio del axioma del medio que sostiene no ser beneficioso
tratar de conseguir cumplimiento por uno de dos extremos: persuasión o
instrucciones detalladas .
E. Fritz Schumacher es un fuerte adepto a las organizaciones pequeñas ya
que en éstas se pueden desarrollar esquemas participativos, relacionar
los esfuerzos con las recompensas, y el propietario desarrolla su rol en
forma natural y equitativa. En empresas medianas muchas de estas
virtudes comienzan a diluirse y sus aportes no se hacen visibles.
Finalmente en las grandes corporaciones la entidad en sí misma no es más
que una ficción ya que permite a los accionistas vivir como parásitos
depredando lo que otros trabajan. No hay duda que por sobre todo para
Schumacher “lo pequeño es realmente hermoso”.
No resulta sencillo realizar una síntesis respecto de las contribuciones
de estos notables economistas. Muchas veces me han preguntado: ¿Qué es
lo que nos queda a las organizaciones pequeñas y medianas? No es fácil
dar una sola respuesta a esta pregunta pero lo que si sabemos que las
que sobreviven deambulan como “aviones a hélice”; esto significa que no
tienen que volar tan alto como los jet ni tan bajo como para chocar
contra las montañas y estrellarse (Eric Gaynor: “Congreso de Desarrollo
Organizacional – Taller : Empresarios y Emprendedores”; Abril 2001.
Organizado por The Organization Development Institute International,
Latinamerica).
- Una visión “Genética· de las Organizaciones
Teniendo en cuenta nuestro interés en el desarrollo de las
organizaciones dentro de las economías menos desarrolladas – y después
de una corta síntesis a nivel global – vamos a intentar ahora a poner
foco a lo que sucede dentro de ellas. Y aquí existen algunos aspectos
que no deben escapar al análisis.
Los autores Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizacional Ecology”;
Harvard University Press – 1988) relacionan lo que sucede con la vida de
las organizaciones con la de los conejos. Ambas tienen una tasa alta de
natalidad y también una tasa alta de “mortalidad”. Y la subsistencia y
existencia de una organización puede verse entonces vinculada con el
proceso de “transformación” que pueden vivir – tanto los conejos como la
organización – que les permita fortalecerse y subsistir por encima de la
existencia de sus pares.
Las empresas y organizaciones pueden hacerlo de diversas maneras;
algunas eligen la tecnología, otras los procesos, y también existen
preferencias por focalizar en los participantes organizacionales y los
Clientes. Por lo general las distintas “Best Practices” hacen alguna
selección en particular y a través de ella se interviene a la
organización en pos de una mejor y mayor performance (ver artículo
publicado en www.monografías.com titulado : “Desarrollo Organizacional :
¿ se complementan las “Best Theories” con las “Best Practices” ? –
Lecciones que deben tomar los consultores interesados en la profesión de
Desarrollo Organizacional” y también artículo publicado en
www.gestiopolis.com titulado “Desarrollo Organizacional : Un esfuerzo
por integrar QUE ES lo que debemos Hacer con COMO Hacerlo.¿ Podrán los
consultores de empresa llegar a integrar QUÉ se debe hacer en una
Intervención con CÓMO hacerlo ? Los Clientes YA han aprendido lo
suficiente como para evaluar a los Consultores”.
Ahora bien, la pregunta que sigue es la siguiente: ¿Es suficiente contar
con una Best Practice que incluso puede estar sustentada además en una
Best Theory ? Y aquí debemos acudir a un hecho singular que está
presente en el planeta especialmente a partir de la globalización
financiera y que pone una enorme presión sobre la misma existencia de
las organizaciones: la perentoriedad de los productos y servicios.
Hasta hace solamente un par de décadas los productos y servicios de las
organizaciones estaban vigentes en el mercado por muchos años,
alcanzando a veces toda la vida de la organización. Esto ofrecía muchas
ventajas puesto que en primer término permitía asumir los costos de
investigación y desarrollo en muchos años de producción y venta.
Por otro lado el personal no necesitaba un entrenamiento permanente. Por
otro lado los cambios eran más bien de tipo tradicional y eventualmente
transicionales, pero casi nunca de tipo transformacional (como lo es a
partir de la globalización financiera). Si a ello agregamos los costos
crecientes y sostenidos en materia tributaria durante los últimos años,
vemos que las empresas y organizaciones productivas se encuentran con
ataques en su contra en todos los flancos:
Costos crecientes y cada vez más frecuentes de investigación y
desarrollo
Insuficiente tiempo de vida de los productos y servicios como para que
permitan costearse durante su vida útil
Un mercado decreciente en número para el producto y servicio
Un mercado con menos vida útil para la comercialización de los productos
y servicios
Un costo impositivo mayor, que se sostiene y aumenta en el tiempo
Un costo laboral mayor que incluso no es trasladado como un beneficio al
personal
Las organizaciones tienen AHORA más problemas para tener Clientes, más
problemas para ofrecer desarrollo a su personal, más problemas en cuanto
a costos laborales, más problemas para afrontar las cargas tributarias y
finalmente en la eventualidad de tener algunas ganancias los impuestos y
la no devolución de los depósitos de parte de los Bancos y entidades
financieras puede llevarlos a la bancarrota.
Las estadísticas en los distintos países latinoamericanos muestran un
creciente nivel de desocupación en cuanto al “trabajo genuino”, es
decir, el trabajo que no es solventado o subsidiado por otro trabajador.
Y la creciente desocupación es consecuencia en enorme medida de la
inmensa reducción en importancia de las Empresas pequeñas y medianas.
A ello se debe agregar el hecho de la falta de incentivos a los
emprendedores y empresarios que generan trabajo genuino; es decir,
estamos distinguiendo a aquellos que generan trabajo genuino haciendo
frente a los aspectos competitivos de aquellos empresarios que se han
generado y aún siguen subsistiendo en su calidad de “contratistas del
Estado”. Estos últimos no son empresarios (ver Joseph Schumpeter - )
puesto que operan bajo un sistema de “Costo + un Plus” donde las
ineficiencias de ellos son subsidiadas – por decir lo menos – a través
de los contribuyentes genuinos.
Muchos participantes observan que ante esta importante “oposición de
fuerzas” son pocos los emprendedores y empresarios que están dispuestos
a seguir compitiendo en condiciones tan desventajosas. Las estadísticas
muestran un número inusual de personas en el mundo de los negocios, al
igual que deportistas, artistas y personas de la farándula que deciden
cambiar su “profesión” e ingresan al mundo de la política donde las
recompensas parecen ser más continuas y también generosas.
- Tipo organizacional prevaleciente
Antes de abocarnos al tipo organizacional prevaleciente puede ser de
utilidad responder a aquellos participantes que están interesados en
Desarrollo Organizacional. Al fin de cuentas el Desarrollo
Organizacional está fuertemente vinculado con el Comportamiento
Organizacional.
En un artículo publicado en www.monografías.com titulado “Desarrollo
Organizacional y Cambio: Que ES – Definiciones” se hace una breve reseña
de las distintas definiciones de D. O. así como un relato retrospectivo
respecto de sus orígenes.
Y aquí cabe tener en cuenta que aquellas comunidades que vienen
aplicando e intentando mejorar sus organizaciones a través de la
aplicación de las ciencias del comportamiento y haciendo uso de
herramientas, tecnologías y metodologías dentro de la disciplina de
Desarrollo Organizacional, tienen antecedentes dentro del mundo
empresarial que no nos son comunes en las comunidades menos civilizados
y menos desarrolladas.
El surgimiento de Desarrollo Organizacional puede rastrearse a partir de
los años 60 del siglo pasado y estuvo fuertemente influenciado por
distintas alteraciones en el contexto de las empresas que transformaron
la forma en que las organizaciones debían funcionar de allí en más. Por
ejemplo la organización matricial (Robert Blake & Jane Mouton:
“Managerial Grid III”; Gulf Publishing, 1985), tuvo un enorme impacto
sobre todas y cada una de las personas que conformaban una organización.
A partir de la organización matricial los participantes organizacionales
comenzarían cada una de ellas a reportar – por lo menos – a dos
personas, algo para lo cual ellas no estaban totalmente preparadas (e
incluso iba contra el pasaje bíblico como manifestara el Dr. Donald W.
Cole).
Pero esto es aún mucho más complejo. El Desarrollo Organizacional que
surge alrededor de los años 60 en los Estados Unidos de Norteamérica
tuvo un precursor importante que fue la Revolución Industrial
desarrollado alrededor del año 1850. Y esto no se detiene allí; fue
necesario unos 60 años más para que en los Estados Unidos se edite el
primer libro de Management (Frederick W. Taylor – “Scientific Management”;
Harper & Row – 1947).
Y algo más tarde se aprende en USA que las Universidades no siempre
proveían de graduados que servían a los mejores intereses de las
empresas y por lo tanto Harvard University desarrolla un método de
aprendizaje relativamente nuevo que consiste en fortalecer los
“contenidos” con el “Método de Casos” (Case Studies). Y el método de
casos se ha visto renovado por el role-playing alrededor de los 40 y 50
del siglo pasado, para llegar a aprender en los 60 que el aprendizaje
tiene que ir algo más allá que el de contenidos + el método de casos +
el método de role-playing, y que eso significa el aprendizaje vivencial.
Se aprende asimismo que no necesariamente los conocimientos
correspondientes a la Profesión proveniente del Diploma universitario
son los que han de ayudar a esas personas a Liderar organizaciones (note
el lector que hemos dicho liderar y no gerenciar).
Y se aprende que las personas para liderar necesitan desarrollar
habilidades que las mejores Universidades y los mejores Centros de
Estudios por lo general no estaban “entregando” a sus estudiantes: son
las habilidades intra e inter personales.
Por lo tanto, cuando hoy en día me encuentro con que “se quiere hacer
Desarrollo Organizacional en mi empresa” y me piden ayuda trato de ser
cauteloso y les puedo hacer esta pregunta “antes” de dar una respuesta:
En ese país (el suyo) – donde usted tiene su empresa – ¿Cuánto tiempo
hace que hicieron la Revolución Industrial ? - ¿Cuándo fue que hicieron
el primer libro de Management? - ¿ Cuánto hace que pusieron en práctica
la organización matricial ? Y, por supuesto, estamos hablando de las
empresas locales y no de las filiales de multinacionales. En resumen, el
aprendizaje no es sustitutivo sino que es más bien acumulativo (Jean
Jacques Rousseau: “El Contrato Social”; London:Dent – 1762) decía que
cada generación acumula el conocimiento de la anterior. En los distintos
países latinoamericanos el aprendizaje organizacional ha sido muy
limitado, y aun lo es. Y cuando uno quiere pegar un salto debe tener
cuidado de que ese salto no sea al vacío con caída a un precipicio.
- La “Organización prevaleciente”
Un trabajo de campo interesante desarrollado hace poco tiempo atrás ha
mostrado que la inmensa mayoría de las personas consideran que el tipo
de organización prevaleciente en las comunidades latinoamericanas es del
tipo jerárquico-piramidal o burocrático (Eric Gaynor Butterfield:
“Congreso de Desarrollo Organizacional“, Trelew, 1999).
En un trabajo realizado hace varios años atrás en la Universidad del
Pacífico, Lima, Perú (Eric Gaynor; IAE – Año 2006) se ha encontrado que
más del 80 % de los participantes organizacionales consideran que
trabajan en una organización jerárquica piramidal de tipo burocrático.
Y es muy común que se haya generalizado el término y concepto de
organización burocrática como aquella que opera bajo la forma jerárquica
piramidal. Más aún, la inmensa mayoría de las personas – incluso
aquellos que dirigen y gerencian las empresas, instituciones y
organizaciones – desconocen las dimensiones principales sobre las cuales
el extraordinario sociólogo alemán ha edificado su marco conceptual en
relación con “la Burocracia”.
Esto es sumamente desafortunado puesto que “la Burocracia” es justamente
para Max Weber la forma más eficiente de organizar el trabajo en las
organizaciones productivas. Podemos decir que guarda una inmensa
similitud con el excelente e inspirador trabajo de Frederick Taylor a
principios de la década del siglo XIX, guardando las distancias y las
circunstancias que se vivían dentro del mundo de la organización
productiva. Taylor concentró sus esfuerzos en desarrollar mejores
métodos y procesos para solucionar la incipiente Revolución Industrial;
en aquél entonces la inmensa mayoría de los participantes
organizacionales eran obreros y por lo tanto el foco de Taylor ha sido
puesto en ellos.
En cambio, unos 30 años más tarde, y habiéndose automatizado en
gran medida los procesos industriales, la mayor parte de los miembros
organizacionales se encuentran dentro del personal administrativo,
comercial y de servicios siendo mínimo (proporcionalmente) el número de
personas que se emplean en las áreas dedicadas netamente a la
producción. El ejemplar trabajo de Max Weber muestra como la Burocracia
puede hacer frente a este nuevo dilema que el director de una empresa
comienza a vivir a partir de ese instante.
Un observador con ciertas capacidades analíticas que pone foco en los
procesos organizacionales en la inmensa mayoría de empresas en
Latinoamérica ha de encontrar que en realidad, pocas de las sugerencias
de Taylor (dentro del área de producción) o de Weber (dentro del área de
administración en general) han sido tenidas en cuenta y menos aún
aplicadas. Es cierto que estos modelos de arreglos organizacionales no
son los “mejores bajo todas las circunstancias y todos los tiempos” pero
definitivamente pueden significar un buen comienzo para aquellos
interesados en la performance productiva dentro de una empresa.
Todos sabemos que es lo que ha pasado más adelante, en relación con el
desarrollo de nuevas teorías organizacionales y nuevas mejores prácticas
en empresas (favor de ver trabajo ya citado de Eric Gaynor Butterfield
en: www.monografias.com ) donde se hace referencia a unas 60
concepciones teóricas y otras 60 prácticas además de las formuladas por
Taylor y Weber.
Por supuesto que también reconocemos que cada concepción (teórica) y
también aplicación (práctica) debe estar sujeta a las condiciones y
situaciones que se viven en ese momento en particular y por lo tanto son
válidas las sugerencias hechas por Alvin W. Gouldner (“Patterns of
Industrial Bureaucracy”, Routledge & Keegan – 1955) y Philip Selznick
(“TVA and the Grass Roots”; Berkeley, 1949) en relación con sus
respectivos análisis críticos de la organización burocrática y
piramidal.
Entre 1991 y 1995 se desarrollaron diversos trabajos de asesoría en
materia de “métodos y procedimientos” en más de 25 empresas dentro de la
Argentina, siendo la gran mayoría de ellas (23) empresas “grandes”. No
se hacía uso en dichas empresas de los estudios de tiempos y movimientos
aplicados al área administrativa y tampoco existía un grado de
formalización (Max Weber) importante.
Unos 20 años antes se había realizado una revisión de los principales
trabajos “de consultoría” realizados por el departamento de
“Consultoría” de una de las firmas “Big Six” en el Perú y prácticamente
todos dichos servicios profesionales se originaban en el desarrollo de
un nuevo “organigrama formal” para la empresa y algunos Manuales como
los de Funciones, Deberes y Responsabilidades, y también de los
principales Procesos.
Con los cambios producidos como resultado de la globalización financiera
este panorama no ha cambiado mayormente y las empresas se encuentran
muchas de ellas tratando de desplazarse hacia un modelo más “abierto” y
“virtual” pero con las dificultades de alcanzarlo. Y sigue vigente la
interesante pregunta respecto de cuál es el modelo organizacional
prevaleciente en las culturas y economías menos desarrolladas. Las
hipótesis, conclusiones y predicciones de los notables economistas
Boulding y Galbraith (ya citados) parecen ser correctas.
Nuestras investigaciones, trabajos de campo y de investigación muestra
algunos detalles respecto de un tipo organizacional que “antecede” a los
tipos organizacionales de Frederick Taylor y de Max Weber; es decir,
representaría este arreglo organizacional lo que denominamos la pre-historia
de las organizaciones en las economías y países menos desarrollados. Las
organizaciones y empresas en Latinoamérica tienden a organizarse y
funcionar en base a un arreglo organizacional que es reconocido como de
tipo nepótico. En este tipo organizacional NO se aplican los conceptos
ni prácticas tanto de la organización jerárquica piramidal ni tampoco la
de la empresa burocrática.
El “Nepotismo Organizacional” parece ser un modelo prevaleciente y
resulta muy difícil contar con empresas eficientes a nivel competitivo,
cuando la selección del personal y de los miembros directivos
involucrados en la toma de decisiones de la organización, se basa en el
“Nepotismo”.
Como recordamos de nuestros años tempranos en instituciones formales de
educación, el Nepotismo basa su selección y elección a los cargos
directivos en base a una relación de consanguinidad que puede extenderse
y expandirse hacia prácticas difusas y difíciles de apreciar como lo son
la “supuesta lealtad” que a veces no significa ni más ni menos que una
“subordinación total” a la cúspide lo que imposibilita todo tipo de
cuestionamiento y de crítica organizacional. El conflicto como tal es
visualizado como negativo – y por lo tanto se actúa en consecuencia.
La influencia de la globalización y concentración financiera y la de las
fuerzas políticas que están presentes en el entorno de las empresas, es
de gran impacto hoy día como hemos hecho mención en la primera parte de
este corto tratado. Y vemos como ambos componentes – las fuerzas
financieras y políticas – ganan potencia (desafortunadamente) a través
del Nepotismo que invade prácticamente todos los órdenes.
En particular dentro de la Argentina, esto es terriblemente nocivo, y
basta para ello simplemente echar una ojeada a los “candidatos nuevos” y
emergentes en la política donde ya nos encontramos cada vez con mayor
frecuencia de postulaciones de familiares a cargos políticos donde la
toma de decisiones es de primera importancia.
La pérdida de los criterios de racionalidad implícitos en los trabajos
inspiradores de Frederick Taylor y de Max Weber de tantos años atrás ni
siquiera son tenidos en cuenta dentro del mundo corporativo y
productivo. Esperar que las organizaciones en Latinoamérica evolucionen
rápidamente hacia las aplicaciones de Desarrollo Organizacional de las
economías y sociedades más desarrolladas y civilizadas es solamente una
mera Utopía. Ya hemos mencionado que una generación acumula los
conocimientos de la anterior (Jean Jacques Rousseau, ya citado) y por
supuesto esto implica que también es cierto respecto de los individuos,
de los grupos de las organizaciones. Las organizaciones – para volver a
ellas – no pueden “aprender” desde “el vacío”, simplemente aprenden como
consecuencia del ciclo de experimentación, acción, consecuencias,
resultados, evaluación y nueva experimentación (Eric Gaynor : “Congreso
de Desarrollo Organizacional”, Argentina – 2001).
El bloqueo de la experimentación – característica implícita en la
organización de tipo nepótica – bloquea el aprendizaje y posterior
eventual crecimiento del organismo.
Creemos también oportuno en este momento hacer un pequeño llamado de
atención a los profesores de la disciplina “Administración” y afines,
dentro de las culturas latinoamericanas. Las críticas realizadas por
ellos a los enfoques de Taylor y de Weber – a veces sin el conocimiento
de las dimensiones de ambas teorías – ha hecho que muchos ejecutivos,
directivos, empresarios, consultores y practitioners desestimen los
aportes de estos dos importantes y notables expertos.
En realidad, no existe un solo autor y consultor que haya igualado las
contribuciones de Taylor en materia de relacionar “la paga con el nivel
de productividad”, que en pocas palabras equivale a “recompensar de
acuerdo a la productividad”. Frederick no ha sido igualado en este
aspecto a pesar de los casi 100 años transcurridos y además las
concepciones y prácticas de Max Weber tampoco están vigentes dentro de
la enorme mayoría de organizaciones guiadas por el Nepotismo dentro de
las culturas latinoamericanas. Los resultados están a la vista.
Si al desconocimiento de los autores más notables le agregamos a las
comunidades latinoamericanas una forma de operar y funcionar de tipo
nepótico, es muy posible que las empresas latinoamericanas solamente
puedan alcanzar los resultados – limitados – que alcanzaban hace varios
siglos atrás, cuando el nepotismo estaba presente. Las comunidades
civilizadas intentan constantemente abandonar dichas prácticas y ello
les permite gozar de arreglos y tipos organizacionales que siguen siendo
competitivos a pesar de que muchas veces sus costos – y consiguiente
nivel de vida de su población – son notablemente más altos. Podemos
seguir el ejemplo de ellas y transformar una “barbarie organizacional”
en una “organización civilizada”; la opción es solamente nuestra.
Eric Gaynor Butterfield informesarrobatheodinstitute.org Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org
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