Ya hace bastante tiempo se viene hablando de la importancia del Recurso
Humano como el activo más valioso de toda empresa. Y efectivamente así
es, no obstante, no siempre este activo intangible se valora de esa
forma. Al ser considerado el Recurso Humano como activo, no se le deben
aplicar conceptos propios de los activos físicos y financieros, tales
como sujeto a depreciación, obsolescencia, deterioro y reemplazo. El
Recurso Humano es uno de los varios activos intangibles con que cuenta
toda empresa, al igual que su cartera de clientes, el conocimiento, la
cultura organizacional, las bases de datos, etc., los cuales solo tienen
sentido en cuanto incrementan el valor de la empresa. Durante la visita
a NY, pudimos estudiar el libro “Strategy Maps”, de los doctores Kaplan
y Norton, autores del BSC (Balanced Scorecard), así como un articulo que
escribieron recientemente, sobre el problema de la medición de los
activos intangibles. Los autores se cuestionan la forma que pueda tener
una empresa para medir una cultura empresarial que permita a los
empleados entender y creer en la misión, visión y valores centrales de
la organización. O bien como definir el retorno sobre la inversión en un
sistema de administración del conocimiento o en una nueva base de datos
de clientes?.
El problema va mas allá de tan solo contar con una medición, lo
importante es conocer como los activos intangibles impactan en los
estados financieros, lo cual hasta hoy es prácticamente imposible. No
hay forma de contabilizar el valor de las habilidades de los empleados,
la capacidad de los programas informáticos, la cultura organizacional,
de la misma forma en que muchas compañías miden sus activos tangibles.
Kaplan dice, que a diferencia de los activos financieros y físicos, los
activos intangibles son difíciles de imitar por los competidores, lo
cual los convierte en una poderosa fuente sostenible de ventaja
competitiva.
Una definición de estrategia plantea que: “La estrategia consiste en
diferenciarse de la competencia porque la empresa es única en algo que
es valioso para sus clientes y le es difícil de imitar”. Esa
diferenciación solo se logra por medio de los activos intangibles. Si la
gerencia pudiera encontrar una forma de estimar el valor de sus activos
intangibles y la forma en como ellos contribuyen a lograr esa
diferenciación valiosa para sus clientes, podrían medir y administrar
más fácil y acertadamente, la posición competitiva de sus empresas.
A diferencia de los activos financieros, los activos intangibles
significan cosas totalmente diferentes para distintas personas. Una
fuerza laboral con un fuerte sentido de servicio y satisfacción al
cliente es más crítica para una empresa comercializadora que para una
empresa de manufactura. Kaplan y Norton afirman que tanto los activos
tangibles como los intangibles no crean valor por sí mismos.
Necesitan ser combinados con otros activos. La inversión en tecnología,
por ejemplo, tiene poco valor a menos que sea complementado con el
entrenamiento del recurso humano y un programa de incentivos. Y en
sentido contrario, muchos programas de entrenamiento al personal tienen
poco valor, a menos que sean complementados con moderna tecnología.. Si
la capacitación que se brinda no contribuye al logro de la estrategia,
difícilmente la empresa mejorará su posición competitiva. Hacer más de
lo mismo, no llevara la empresa a ninguna parte.
Algunas veces se ha dicho, con sorpresa de quienes lo escuchan que “la
capacitación es un desperdicio”, lo cual ahora cobra sentido con lo
planteado en este articulo.
Kaplan recomienda: “hay que comprender cuáles son los activos
intangibles que afectan directamente el desempeño financiero. El
problema es que actúan indirectamente por medio de complejas cadenas de
relación causa efecto”. El recurso humano, como el principal activo
intangible es una fuente de creación de valor, pero el gran reto es
identificar qué cambios en el sistema de RRHH creará ese valor en cada
organización en particular. Un sistema de RRHH debe proveer una base
para desarrollar un método para gestionar el RH como un activo
estratégico así como para medir su impacto en el desempeño de la
empresa.
Uno de los artículos que más visitas ha recibido el sitio
www.grupokaizen.com está relacionado con el tema de “Seis Sigma”, lo
cual evidencia que se ha vuelto a poner de moda. Muchas empresas están
brindando entrenamiento y promoviendo su utilización, con el propósito
de mejorar la calidad de los procesos. Kaplan cuestiona su uso y dice
“ese mejoramiento podría incrementar la satisfacción y la lealtad de los
clientes, y también crear algún exceso en la capacidad instalada.
Pero solamente si la empresa puede transformar la lealtad en una mejora
de las ventas y márgenes o bien eliminar o aprovechar el exceso de
recursos, se podría decir que la inversión en entrenamiento paga. Lo
mismo ocurre con el desarrollo de sistemas de gestión, tales como en
calidad, ambiente, etc.. ISO es un requisito indispensable, pero no
suficiente. La mejora en los activos intangibles no se refleja de igual
manera como cuando una empresa compra nueva maquinaria de producción, lo
que pronto se ve reflejado en las ventas y en los beneficios, el impacto
en los estados financieros de los nuevos activos tangibles es inmediato.
El valor de los activos intangibles depende en gran medida del contexto
de la estrategia que la empresa esta buscando, pero dadas sus
características se hace difícil valorar como éstos agregan valor a la
empresa. Si una empresa costarricense como Pali o bien una internacional
como Mc Donald’s que aparentemente siguen una estrategia de bajo costo,
si se enfocan en programas como Seis Sigma, esto contribuye
concretamente a sus estrategias porque ésta filosofía predica el
mejoramiento continuo de sus procesos, lo cual contribuye a su
estrategia de excelencia operacional. Por otra parte si la estrategia es
ofrecer al cliente soluciones integradas como lo hacen los bancos, que
tienen una oferta completa de productos financieros a través de su
plataforma de servicio, requiere de empleados que establezcan y
mantengan relaciones de largo plazo con sus clientes, éstos son los que
se conocen como “ejecutivos de cuenta”. “Una organización no puede
asignar valor financiero significativo a un activo intangible como “una
fuerza laboral motivada y preparada” en el vacío, porque su valor se
deriva solamente en el contexto de su estrategia”. Lo que la empresa
puede medir, sin embargo es si su fuerza de trabajo esta apropiadamente
entrenada y motivada para alcanzar una meta particular. Este es un buen
argumento para todas aquellas empresas, que se matriculan con cualquier
nueva técnica, o filosofía gerencial que aparece en el mercado. Esta
sorpresa se la han llevado cuando inician un proceso de certificación
ISO 9000, y posterior a ello, caen en la cuenta que no han obtenido
mayores beneficios, principalmente financieros. El problema no es ISO,
sino el porqué, de esa decisión de incursionar en un modelo, sin haber
definido claramente cuál es la contribución esperada a su estrategia.
En conclusión, la única forma de medir el valor de los activos
intangibles es definiendo la relación que estos tengan con la estrategia
de la empresa. “Si la empresa tiene una buena estrategia y si los
activos intangibles están alineados con esa estrategia, entonces los
activos crean valor para la organización”.
Esto se logra en la definición de la hipótesis estratégica y en el
planteamiento del mapa estratégico. Si los activos no están alineados
con la estrategia o si la estrategia es débil, los activos intangibles
crearan poco valor. Este punto es vital, a la hora de definir los
indicadores para este tipo de activo, por ejemplo que tanto podrá
aportar a la estrategia medir la cantidad de horas de capacitación
brindada o bien el número de empleados capacitados, si la capacitación
que se brinda no tiene relación con la estrategia, su valor es
prácticamente cero. Y todavía más, es necesario medir cuál es el aporte
de la capacitación al logro de la estrategia, similar a lo que se conoce
como medir la efectividad de la capacitación, en cuanto permite alcanzar
los resultados planificados.
Este artículo está basado en “Measuring the Strategic Readiness
of Intangible Assets by Robert S Kaplan and David P. Norton,
publicado por Harvard Business Review, www.hbr.org
Grupo Kaizen - kaizenarrobagrupokaizen.com , http://www.grupokaizen.com
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