En el artículo que distribuimos en Agosto del 2003, denominado
"Alineamiento Estratégico" mencionamos siete estrategias para comunicar
la visión, siendo la primera de ellas la "Responsabilidad Alineada".
Decíamos en ese entonces, que es necesario una estrategia de
implementación efectiva en donde cada persona responda por cuotas
específicas y cuantificables en la implementación de la estrategia para
lograr la Visión.
La mayoría de las empresas que han implementado el Balanced Scorecard
(Ver artículo Tenga Cuidado con el BSC) buscan desarrollar un sistema de
medición que les permita equilibrar el énfasis puesto en los procesos
financieros, el servicio al cliente, los negocios internos, la
capacitación y el crecimiento.
Al descender en los niveles de una organización, se busca que las
funciones y los departamentos enfoquen la visión y la estrategia, pero
existe un grado de incomprensión de las nuevas teorías que los lleva a
establecer parámetros contradictorios. Es importante que las personas
comprendan lo que significan las cifras mostradas por sus indicadores y
la implicación de implementar estas medidas.
Con el propósito de evitar el establecimiento de parámetros
contradictorios, es importante centrarse en lo importante y en lo que
está alineado con la visión y la estrategia de la empresa. Se requiere
educar a los empleados para que enfoquen sus acciones de modo que
contribuyan realmente a los resultados de la empresa.
Existen tres maneras de obtener resultados: 1. Con el Propio Esfuerzo,
2. Con el esfuerzo de las Personas a Cargo y 3. con la Influencia sobre
sus compañeros de trabajo. Adicionalmente se debe estar claro sobre
cuáles son los resultados específicos que se buscan, y sobre como lograr
el éxito, la forma de medirlo y cuáles son los factores críticos de
éxito. (Ver Gestión por Indicadores). Lo anterior lleva a tres clases de
indicadores: los indicadores de resultados, los indicadores de desempeño
o administración y los indicadores de influencia.
Los indicadores de resultado, miden el valor agregado de cada puesto.
Definen la misión real del trabajo, proporcionan la "mira" de las
personas para impactar la visión de la empresa. Ejemplo de éstos es el
retorno sobre la inversión, el plazo de las cuentas por cobrar, o la
razón deuda patrimonio, etc., son factores claves del desempeño.
En una empresa el responsable de las ventas es el representante de
ventas, por lo que el monto de ventas es el indicador de resultado de
esa persona. Pero el monto de las ventas no es un indicador de resultado
del gerente de ventas, ya que éste no vende. Administra a sus
representantes. El indicador de resultado de un gerente de ventas podría
ser el porcentaje de vendedores que superan su cuota, de forma tal que
se enfoque a trabajar con todos ellos, capacitándolos, ayudándolos a
tener éxito, éste es su trabajo.
De la misma manera, los gerentes regionales que supervisan a los
gerentes de ventas, requieren un indicador de resultado propio, como por
ejemplo la cuota de mercado de un producto, las ventas de cuentas a
clientes especiales de las cuales son responsables, etc.
Los indicadores de influencia son factores que son responsabilidad de
otros, pero sobre los que se puede tener influencia al animar, apoyar,
facilitar y ayudar en la consecución de resultados. Por ejemplo, el
porcentaje de rotación de vendedores en los departamentos de ventas es
un factor crítico de los resultados del gerente de ventas, pero es un
factor de influencia del gerente de recursos humanos. El monto de las
ventas de un nuevo producto es un indicador de resultado del
representante de ventas, pero para el gerente de desarrollo o para el
gerente de mercadeo, es un indicador de influencia.
Encontrar los indicadores críticos de los resultados correctos para las
posiciones correctas, es la clave para alinear la responsabilidad. Esto
puede hacerse de dos maneras: de arriba a hacia abajo o de abajo hacia
arriba. En el enfoque descendente los gerentes reciben una lista de
indicadores de resultado asignados por la alta gerencia de acuerdo con
la visión de la empresa. De esta forma se hace a un lado el aporte
creativo y el compromiso del individuo. En el enfoque ascendente, los
gerentes deciden sobre que materia son responsables.
Esto compromete y estimula al individuo, pero hace de lado las
necesidades de la alta gerencia.
Lo más conveniente es un enfoque combinado capacitando a las personas
sobre los conceptos de medición y alineación, y luego dar las
directrices en una relación causa efecto, como recomienda el BSC, para
definir por ellos mismos los indicadores de resultado.
Un ejemplo podría ayudar para entender el concepto de causa efecto. Si
uno de los objetivos estratégicos implica duplicar el valor económico
(EVA) en tres años, las variables que podrían duplicar ese indicador
podría ser la diferencia entre el rendimiento del capital invertido y el
costo del capital o bien la sostenibilidad. Es necesario impactar éstas
tres variables o acciones impulsoras. Por otro lado el rendimiento del
capital invertido es afectado por las ventas netas, los gastos, el
capital fijo y el capital activo. A su vez las ventas netas son
impulsadas por el volumen de ventas, la fijación de precios y los
descuentos.
Los gastos son impulsados por los costos de producción, costos de
ventas, mercadeo, materias primas, distribución, investigación y
desarrollo y los costos generales y administrativos. Este análisis
permite construir una pirámide de influencia para el objetivo
estratégico de duplicar el EVA. Esto también se conoce como el
despliegue u operativización de la estrategia propuesto por el BSC. Cada
acción impulsora es un indicador de resultado.
Para las áreas de apoyo, es un poco más difícil definir los indicadores
de resultado ya que generalmente sus indicadores son ante todo sobre
proyectos. El desafío es identificar los proyectos que apoyan la
estrategia de la empresa y medir su éxito, lo cual no se puede hacer
evaluando tan solo el funcionamiento de los proyectos en el plazo
establecido.
Las características de un proyecto exitoso se dan antes de su ejecución,
tales como la buena planificación, objetivos claros, involucramiento del
cliente, asignación de recursos. También durante la ejecución del
proyecto: como lo es un programa actualizado, calidad del trabajo,
cumplimiento de plazos, cumplimiento del presupuesto y por último están
las características después de finalizado, tales como las utilidades, la
calidad, satisfacción del cliente, entrega a tiempo, cumplimiento de
presupuesto y el servicio después de la entrega.
Existe una correlación entre las dos primeras y la última, si se dan las
dos primeras aumenta la probabilidad de que los proyectos sean exitosos.
Si a la lista de característica se le da un puntaje, ésta puede
convertirse en un índice de funcionamiento de un proyecto o indicador de
resultado para el responsable del proyecto.
Por último es importante aclarar que los indicadores son responsabilidad
de una posición, aunque pertenecen a un equipo natural que apoya esa
posición. Son indicadores de equipo, no de individuos, pero sobre ellos
responde su líder.
En siguientes artículos hablaremos sobre las restantes estrategias de
alineación: Información, Competencias, Comportamientos, Equipos, Tutoría
y Compensación.
Artículo basado en "Total Alignment" de Riaz Khadem, Ph D, Editorial
Norma.
Grupo Kaizen - kaizenarrobagrupokaizen.com , http://www.grupokaizen.com
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