Con frecuencia escuchamos la inquietud de muchas personas, sobre como
poder identificar si realmente su empresa hoy día cuenta con un
verdadero enfoque a procesos, esto generalmente a raíz de auditorías de
certificación bajo la normativa ISO 9000.
Recordemos que uno de los principios de ISO dice: "Un resultado deseado
se alcanza más eficientemente cuando las actividades y los recursos
relacionados se gestionan como un proceso", adicionalmente recomienda el
desarrollo de un mapa de procesos para identificar su interacción, etc.
Si bien es cierto muchos gerentes sienten que cumplen con este
principio, pues reciben muy pocas observaciones por parte de los
auditores, no se podría concluir que la empresa tiene realmente practica
este enfoque.
Un ejemplo nos podría ayudar a entender mejor nuestro argumento.
Recientemente asistimos a una charla del español Juan Mateo, que en
conjunto con Jorge Valdano (Jugador argentino y actualmente relacionado
con la dirección del Real Madrid de España), escribieron un libro sobre
liderazgo a partir de las experiencias tanto en el campo empresarial
como en el deportivo. La charla útil para todo tipo de administrador,
contó principalmente con la presencia de destacadas figuras del deporte
nacional, entrenadores y gerentes deportivos y alguno que otro del campo
empresarial. Contaba el señor Mateo la experiencia de un conocido
entrenador de fútbol, que impulsaba el juego por zona, contrario al
juego de seguir al hombre, por considerar esto último, un insulto a la
inteligencia.
El entrenador del ejemplo, brindaba a sus pupilos, charlas técnicas
sobre el tema, planteaba estrategias de juego, etc. Todo con el
propósito de inculcar la importancia del juego por zona. Un día luego de
ingresar al vestuario, reunió a su equipo y le dijo que en adelante
volverían a jugar por marcar al hombre y olvidar la marca por zona.
Todos los jugadores quedaron asombrados, luego de ser tan vehemente en
que la mejor forma era la anterior y a coro preguntaron la razón del
cambio. El entrenador les hizo ver, el estado del camerino en donde
había ropa, zapatos, etc., tirados por el suelo, lo cual era recogido
por el utilero, un hombre de 60 años. El entrenador les dijo, que la
única forma de jugar por zona, era vivir en zona. Ellos tan pronto
abandonaban la cancha se olvidaban y regresaban cada uno a lo suyo sin
importarle el resto. De esa forma nunca entenderían lo que había tratado
de inculcarles. "Para jugar en zona, hay que vivir en zona". Hemos
escuchado también que Bora el conocido entrenador en cinco campeonatos
mundiales, enseñó eso mismo a los jugadores ticos en el mundial del 90.
Creó parejas de jugadores en donde cada uno debería cuidar lo que hacía
el otro, no solo en la cancha, sino durante toda la concentración. (ver:
"Proceso de creación de un equipo triunfador".
Para que una empresa pueda decir que tiene un enfoque a procesos, debe
vivir en procesos. No obstante la intención de querer cumplir con este
principio, se observa que cuando se establecen objetivos e indicadores,
tan solo buscan alcanzar el logro individual y no el colectivo. La
estructura sigue siendo funcional y no por procesos, a pesar de las
múltiples enseñanzas que nos dio Hammer y Champy con la reingeniería en
donde el propósito fundamental fue el enfoque a procesos, pero por una
mala venta y una peor implementación el concepto no caló en muchas
empresas del área.
En nuestras últimas experiencias en el desarrollo del Balanced Scorecard
(BSC), encontramos que a pesar de que el modelo propone el
establecimiento de objetivos e indicadores en función de 4 perspectivas:
financiera, clientes, procesos y aprendizaje, se insiste en
responsabilizar por cada grupo de objetivos a las áreas funcionales de
la empresa. Muchos consideran que los objetivos de la perspectiva
financiera son responsabilidad del departamento de finanzas, los
objetivos de la perspectiva del cliente, son responsabilidad de
Mercadeo-Ventas y los objetivos de la perspectiva aprendizaje y
crecimiento, muchas veces se cambia a la perspectiva del personal y se
asigna al departamento de recursos humanos.
Tal parece que a pesar del fuerte impacto que causó la reingeniería, la
cantidad de empresas que buscan la certificación bajo ISO y a lo
planteado en el BSC, se prevalece el concepto funcional en las
organizaciones, hasta en la misma Calidad Total, Don José Leñero (q.D.g)
nos recordaba el enfoque de sistemas. Cuando se tiene claridad en un
enfoque se aplican muchas de las enseñanzas de doctrinas anteriores,
nada se descarta.
Cuando en el BSC se establecen objetivos por perspectiva, es de esperar
que cada una de las áreas funcionales (si estas prevalecen), despliegue
sus objetivos en esas mismas perspectivas, auque resulta difícil dar a
entender a Mercadeo-Ventas que también debe fijar objetivos desde la
perspectiva financiera, de los procesos, de aprendizaje y crecimiento o
tratar de que las áreas de Contabilidad-Finanzas consideren objetivos
desde la perspectiva del cliente; le es difícil encontrar su
contribución, a pesar de que en su función de servicio, debe apoyar a
múltiples clientes internos. Operaciones (producción) y Recursos Humanos
también tienen dificultad para encontrar objetivos e indicadores de
otras perspectivas. El mal se da en toda la organización.
Recordamos algunos seminarios que impartimos sobre reingeniería, y
algunos sobre enfoque a procesos, al interior de algunas empresas, en
donde se permite hablar de todo menos en cambiar el organigrama o
feudograma como nos decía Hammer. La organización funcional prevalece en
nuestros tiempos.
Como complemento al enfoque a procesos, algunas empresas, establecen
rondas de negociación entre áreas a efecto de que se pueda dar "la
gestión de las interacciones", una forma de que los departamentos en la
cadena de valor entiendan la importancia del resultado final.
El Dr. Kaplan además del Balanced Scorecard, nos ha legado el "Costeo
Basado en Actividades" o "ABC", que también da origen al "ABM" o
"Administración Basada en Actividades". El ABC muestra como la
organización es una cadena de valor agregado, además, permite evidenciar
el estado de inter-relación de las actividades que componen los
procesos. Las actividades típicamente son responsabilidad de
departamentos, pero también forman parte de los largos procesos
interdepartamentales. El ABC muestra las deficiencias y/u oportunidades
de mejoramiento en los procesos.
Cuando con el BSC, se fijan los indicadores en una adecuada relación
causa efecto, tanto vertical como horizontalmente, es fácil entender el
porqué: "Un resultado deseado se alcanza más eficientemente cuando las
actividades y los recursos relacionados se gestionan como un proceso".
Si el BSC plantea un conjunto de indicadores orientados al resultado de
los procesos, podríamos decir que estamos ante una organización que
realmente se gestiona por procesos.
Igualmente sucede con la compensación, no podemos esperar que las
personas hagan unas cosas y las recompensemos por otras, es necesario
cambiar la costumbre de fortalecer el trabajo en equipo y recompensar
individualmente, cuando se tiene un verdadero enfoque a procesos la
compensación viene por el resultado de éstos y no por los esfuerzos
individuales.
Hay que recordar por último, aquel viejo adagio que dice "Dime como me
mides y te diré como actúo". Si me miden individualmente, actúo de esa
forma, si me miden por procesos, actúo por procesos.
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