Desde que en 1986, escuchamos a un expositor mexicano decir "Como usted
hace como que me paga, yo hago como que trabajo, con lo cual estamos
empatados", hemos considerado que la compensación es una muy buena forma
de estimular el cambio y obtener mejores resultados de nuestro personal.
Recordamos un Simposio sobre Calidad Total, cerca de 1994, en donde uno
de los exponentes decía "Entre más aumento el salario, más reduzco los
costos".
Aunque causó risa entre los incrédulos participantes, sus sólidos
argumentos mostraron como realmente obtenía excelentes resultados al
remunerar justamente a su gente. La clave era el desarrollo de las
"Células Autodirigidas", equipos que se autoadministran a sí mismos, y
trabajan en la mejora continua, de procesos, productos y costos de su
área de responsabilidad. Si nos vamos más hacia atrás, podemos recordar
la revolución de Henry Ford cuando ofreció pagar el doble por hora a su
personal.
A la fecha aún no entendemos por qué, este tema es tan sensible para la
gerencia y uno de los mayores problemas de conflicto sindical. Si nos
atrevemos a decir que el personal es el activo más valioso de una
organización, no podemos esperar que si éste no satisface sus
necesidades básicas, pueda satisfacer sus necesidades superiores de
realización. Algunos han bromeado, que como activo, el recurso humano
está sujeto a deterioro, obsolescencia y reemplazo.
Además de que la compensación es un asunto de equidad, ésta debe estar
sincronizada con la responsabilidad y alineada a la visión y a la
estrategia. No podemos esperar que las personas hagan unas cosas y las
recompensemos por otras, es necesario cambiar la costumbre de fortalecer
el trabajo en equipo y recompensar individualmente, o bien apelar a la
creatividad de las personas, pero considerar buenos empleados a aquellos
que para todo piden aprobación.
La compensación debe buscar alinear al individuo con las contribuciones
al trabajo en equipo, sean éstos interfuncionales, de proyectos, de
procesos o bien los que se forman para atender una emergencia.
Adicionalmente deben valorarse sus contribuciones a la cultura por medio
de su propio comportamiento y de cómo influye sobre los demás para que
éstos sean congruentes con los valores. Por supuesto las contribuciones
a los resultados también son importantes y deben ser adecuadamente
remuneradas, pero en ningún momento debe ser lo único.
Cuando se establecen indicadores de desempeño, se debe no solo premiar
el resultado, sino adicionalmente el esfuerzo. Esto es similar a lo que
se estila en las competencias de clavados, en donde el clavadista tiene
un puntaje por su desempeño, pero este se multiplica según el grado de
dificultad. Este factor premia el esfuerzo y el empeño puesto en la
tarea. Por último se recomienda también compensar por las contribuciones
al desarrollo y a la prosperidad en el largo plazo de la empresa. En
este particular la perspectiva de aprendizaje y crecimiento (Innovación
y desarrollo), que nos propone Kaplan en el Balanced Scorecard, nos
recomienda considerar las mejoras en infraestructura, productos nuevos,
tecnologías nuevas, etc.
Dentro de los 5 pasos que el Dr. Kaplan nos dá para operativizar la
estrategia, plantea que la mejor forma de hacer de la estrategia trabajo
de todos, y que realmente sea un proceso sostenible es: lograr
concientización estratégica, alinear las metas y por último, vincular
los incentivos, esta es la compensación de que hemos venido hablando.
Basado en "Compensaciones Alineadas",
"Total Alignment" de Riaz Khadem, Ph D,
Editorial Norma. 2002.
Grupo Kaizen - kaizenarrobagrupokaizen.com , http://www.grupokaizen.com
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