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¿QUÉ NO HARÍAS SI NO TUVIESES MIEDO?
11-2005
Leyendo entre líneas ¿Quién se ha llevado mi queso?
Toda empresa o persona que aspire no sólo a sobrevivir, sino a ser
competitivo, debe estar cambiando constantemente.
Mientras que en el pasado se querían empleados leales, hoy se necesita
personas flexibles, que no sean posesivas con la manera de hacer las
cosas.
Y, como todos saben, vivir en una permanente catarata de cambios suele
ser estresante.
Cuando las cosas cambian no se quiere cambiar. Se resiste al cambio
porque cambiar da miedo.
Cada uno intenta afrontar los cambios inesperados que se están
produciendo en su vida en los últimos años. Y muchos admiten que no han
encontrado una buena manera de hacerlo. Cuando se produce un gran
cambio, no se sabe qué hacer. Se sigue actuando como siempre; así lo
perderán todo.
El ambiente de hoy día es un laberinto en donde se puede encontrar el
éxito. Pero también hay rincones oscuros y callejones sin salida que no
llevan a ningún sitio.
Es un lugar en el que resulta muy fácil perderse. Sin embargo, para los
que dan con el camino, el laberinto alberga secretos que les permite
disfrutar de una vida mejor.
Muchas empresas utilizan el sencillo pero ineficaz método del tanteo.
Prueban una nueva teoría y si no les funciona buscan la siguiente
(Calidad Total, Reingeniería, ISO). Algunos olfatean el ambiente a fin
de averiguar en qué dirección hay que ir para encontrar el éxito, y se
abalanzan hacia allí. Se pierden, dan muchas vueltas inútiles y a menudo
chocan contra paredes. Unos pocos, utilizan un método distinto que se
basa en la capacidad de pensar y aprender de las experiencias pasadas,
aunque a veces las creencias y emociones los confundan.
Con el tiempo, siguiendo cada uno su propio método, encuentran lo que
han estado buscando: un día, dan con lo querían. Pero esto se convierte
en una costumbre, corren por el laberinto siguiendo la misma ruta.
Cuando llegan a su destino, se dedican a disfrutar.
Con el éxito, van cambiando de costumbres, inician sus labores cada día
más tarde, actúan más despacio. Como ya han encontrado lo que querían,
cada vez se sienten más a gusto. Consideran que lo tendrán para toda la
vida. Se sienten felices y contentos, pensando que están a salvo para
siempre. Lo consideran suyo y construyen una vida social alrededor de
ello.
Todo sigue igual durante algún tiempo. Pero luego, la confianza se
convierte en arrogancia. Se sienten tan seguros que ni siquiera
advierten lo que está ocurriendo. No han prestado atención a los
pequeños cambios que se han ido produciendo. Dan por supuesto que
continuará el éxito, y se quedan paralizados ante los cambios. No están
preparados para ello.
Encontrar lo que se quiere es dar con la manera de obtener lo que se
cree se necesita para ser felices. Cada uno tiene, según fueran sus
gustos, su propia idea de lo que significa el éxito. Para algunos, es
poseer cosas materiales. Para otras, disfrutar de buena salud o alcanzar
la paz interior.
Para unos significa simplemente sentirse a salvo, tener algún día una
estupenda familia y una confortable casa en la mejor calle de la Ciudad.
Para otros significa convertirse en un gran ejecutivo con otros a su
cargo y tener una hermosa
mansión en lo alto de las colinas del mejor residencial.
En las empresas cuando se dan los cambios en el entorno, se pasa mucho
tiempo decidiendo qué hacer. Al principio, lo único que se les ocurre es
inspeccionar a fondo todo para comprobar que es lo que ha pasado.
Mientras que la competencia ya se ha puesto en marcha, continúan
vacilando y titubeando. Han hecho muchos planes para el futuro basados
en el éxito pasado, van hacia delante utilizando el espejo retrovisor.
"Cuanto más importante es el éxito para uno, más se desea conservarlo".
Se niegan a reconocer que la capacidad de la Empresa ha ido disminuyendo
de manera gradual. Se preguntan qué hace la competencia. Mientras siguen
discutiendo lo que deben hacer, aquella ya se ha puesto en marcha. Por
lo general todos se sienten seguros, es un lugar cómodo y conocido.
Además, buscar otras opciones les parece peligroso. Sienten miedo al
fracaso, y sus esperanzas de encontrar formas nuevas se desvanecen.
Siguen haciendo todos los días lo mismo que han hecho hasta entonces
llevando consigo sus desasosiegos y frustraciones. Intentan negar lo que
esta ocurriendo.
Las cosas cambian y nunca vuelven a ser como antes. La vida se mueve y
nosotros también debemos hacerlo. "Si no cambias, te extingues". Los
pensamientos llenos de miedo paralizan y acaban por matarnos. Debemos
preguntarnos si realmente queremos triunfar en la vida.
¿Qué harías sino tuvieses miedo?
Cuando se tiene miedo, éste puede incitar a la acción. Pero, cuando el
miedo impide hacer algo, no es bueno. Es necesario recuperar la
suficiente confianza en sí mismo. Cada vez que uno se empieza a
desalentar, se debe recordar que lo que esta haciendo, por incómodo que
le resulte en aquel momento, es mucho mejor que quedarse de brazos
cruzados. Debe tomar las riendas de su vida en vez de dejar simplemente
que las cosas ocurran.
Tenemos a menudo más miedo, de lo que estamos dispuestos a admitir. No
siempre se está seguro de qué es lo que lo causa, pero se queda atrás
por culpa de sus miedos. Lo único que hace el miedo es empeorar las
cosas. Por eso, lo que se debe hacer es avanzar. Hemos sido prisioneros
de nuestro propio miedo.
Avanzar en una dirección nueva nos libera.
Es importante tener un dibujo en la mente con todo detalle y gran
realismo, de lo que será el futuro, tener una visión empresarial. Cuanto
más clara sea la imagen, más real se volverá y sentirá que puede
lograrlo. Ese es el verdadero poder de una visión. Cuanto antes se
olvide del éxito pasado, más pronto lo encuentra de nuevo.
No es sólo para sentirse feliz, es que el miedo no lo domine y además
porque le gusta lo que esta haciendo. El mero hecho de saber que no
permite que el miedo lo paralice y que ha tomado una nueva dirección, le
dará fuerzas.
Lo que da miedo nunca es tan malo como se imagina. Si se deja crecer en
la mente es peor que la situación real. Se teme tanto no encontrar el
éxito que ni siquiera se atreve a buscarlo. Su manera de pensar se ve
afectada por temores y preocupaciones. Tanto con las empresas como con
las personas, se suele pensar más en lo que puede ir mal que en lo que
puede ir bien.
Debe ver que es natural que se produzcan cambios constantes, tanto si
uno los esperaba como si no. Los cambios sólo pueden sorprender si no se
les espera, ni cuenta con ellos. Las nuevas creencias estimulan
conductas nuevas. Al cambiar de creencias, cambia su forma de actuar.
Todo depende de lo que decida creer. Si hubiera aceptado antes el cambio
y hubiese actuado enseguida, ahora se encontraría mucho mejor. Si
hubiera previsto el cambio, en vez de perder el tiempo negando que este
se ha producido, probablemente ya habría encontrado lo que buscaba.
Hay que liberarse del pasado y adaptarse al futuro. Existen montañas de
oportunidades más grandes de las que hubiera visto jamás. Algunas no se
reconocen, ya que son totalmente nuevas. Mientras tenga miedo del
cambio, seguirá aferrado a la ilusión del éxito de un pasado que ya no
existe.
Se empieza a cambiar cuando aprende a reírse de sí mismo y de lo mal que
esta actuando. La manera más rápida de cambiar es reír de la propia
estupidez.
Después de hacerlo, ya es libre y puede seguir avanzando. Uno puede
aprender a convivir con el cambio. Puede ser más consciente de la
necesidad de conservar las cosas sencillas, ser más flexible y moverse
más deprisa. No sirve de nada complicar las cosas o confundirse uno
mismo con creencias que dan miedo. Si advierte cuándo empiezan a
producirse los cambios pequeños, estará más preparado para el gran
cambio que antes o después seguramente se producirá.
Es necesario adaptarse deprisa, porque si uno no lo hace, tal vez no
podrá adaptarse jamás.
El miedo es algo que se debe respetar, ya que aparta del peligro
verdadero, pero casi todos los miedos son irracionales y que lo han
apartado del cambio, cuando lo que realmente necesitaba era cambiar.
Cada uno tiene que encontrar su propio camino, prescindiendo de las
comodidades y dejando los miedos atrás. Nadie puede hacerlo por uno, ni
convencerlo de que lo haga. De una manera u otra, tiene que ver por sí
mismo las ventajas de cambiar. Al igual las empresas.
El cambio es un hecho, el entorno se mueve constantemente por lo tanto
es necesario prever el cambio, permanecer alerta a sus movimientos. Es
importante controlar el cambio, anticiparse a él. Luego se adaptar
rápidamente; cuanto antes se olvide el éxito pasado, antes se disfruta
de nuevo. Cuando cambia el entorno hay que moverse, disfrutar del
cambio, saborear la aventura y disfrutar del Éxito.
Resumen del libro ¿Quién se ha llevado mi queso?
Grupo Kaizen -
kaizenarrobagrupokaizen.com ,
http://www.grupokaizen.com

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