En un anterior artículo, mencionamos que con la llegada del TLC, las
empresas tenían un gran reto para competir adecuadamente, pues la
calidad se convierte en el primer requisito de entrada a los grandes
mercados. (TLC USA-CA).
Cuando una empresa cuenta con la calidad requerida, lo siguiente que
necesita es el precio para poder competir y tal vez aquí es donde se dan
los principales problemas por la falta de creatividad en la fijación de
precios.
Muchos gerentes tratan de manejar sus empresas esforzándose por
optimizar lo departamental para lo cual desarrollan indicadores
adecuados para cada operación, al hacerlo de tal forma, la percepción de
valor de un producto estará fuertemente influenciada por los esfuerzos
departamentales requeridos para diseñar, producir, vender y entregar el
producto.
Para calcular un precio, generalmente nos basamos en la contabilidad de
costos, dando por sentado que este es algo real, olvidando que su
verdadera esencia es calcular el costo del producto, y cuantificar los
esfuerzos absorbidos por el producto. Esto hace que se considere que el
precio del producto debe ser igual al costo más un margen razonable.
Siempre se ha dicho que el mecanismo para determinar los precios depende
de la oferta y la demanda. Los proveedores tienen una percepción
bastante precisa del valor del producto que ofrecen, por lo cual buscan
que su percepción del valor, determinado por la contabilidad de costos,
dicte los precios reales. Por otro lado, la percepción del valor del
mercado está relacionada con los beneficios de tener el producto. Más
que hablar de oferta y demanda, es preferible mostrarlo como el choque
entre la percepción que las compañías tienen del valor del producto que
ofrecen y la percepción que tiene el mercado del valor del mismo.
Mientras que la percepción del valor de las empresas se basa en el
esfuerzo que han tenido que realizar para producir el producto, la
percepción del mercado se basa en los beneficios derivados de su uso.
Los precios y cantidades vendidas se determinan cada vez más sobre la
base de la percepción de valor del mercado y cada vez menos en la
percepción de valor de los proveedores, por lo que satisfacer plenamente
esa percepción es la clave para el éxito y para competir adecuadamente
en un ambiente de apertura como el que se avecina.
Generalmente se cree que vender por debajo del costo del producto
conducirá (por lo menos en el largo plazo) a sufrir pérdidas, razón por
la cual hay renuencia a aceptar pedidos con márgenes bajos e incluso se
llega al extremo de eliminar los productos de bajo margen. Cuando se
elimina un producto de bajo margen, se pierde el dinero que estaba
obteniendo de los clientes que compraban ese producto. La cuestión es si
lo que se ahorra es superior a esa cantidad, pues aunque se corta el
costo variable, no siempre se reduce gran cosa el costo fijo y peor aún
muchas veces ni siquiera se reduce la totalidad del costo variable.
Si una compañía no tiene un cuello de botella, y no se recortan todos
los costos que eran parte del costo del producto calculado, entonces
está poniendo en peligro la propia empresa.
Existe la creencia de que esencialmente hay un único precio justo de
producto, no obstante que los diferentes segmentos del mercado podrían
tener necesidades diferentes, esto es, podrían tener diferentes
percepciones de valor incluso para un mismo producto por el cual se
podrían obtener precios diferentes. Se deben implementar acciones para
garantizar una segmentación eficaz, pues si una empresa descuida la
búsqueda e implementación de esas acciones, si un segmento se entera de
lo que está pagando el otro, puede esperar que dos segmentos con
diferentes percepciones de valor exijan pagar ambos el precio más bajo,.
Se deben emprender acciones para garantizar que aún cuando desde el
punto de vista del proveedor sea el mismo producto, desde el punto de
vista del mercado no lo sea, aquí está la verdadera esencia de la
fijación de precios.
Un ejemplo claro se da en las líneas de aviación en donde el precio de
un boleto depende de cuándo haya comprado el boleto, dónde lo haya
comprado, si compró boletos de grupo o individualmente, tiempo que se
pasará en el lugar de destino, sin que nada de esto tenga relación con
el costo real de transportar un pasajero. Recientemente esta
segmentación también se ha visto en los cines VIP, en donde una misma
película tiene diferentes precios, el valor adicional está en la
periferia.
Se dice que dos secciones del mercado están segmentadas una de la otra,
sólo si los cambios de precio de un segmento no causan efecto alguno en
el otro segmento. Una compañía puede realizar acciones para segmentar
efectivamente un mercado que en este momento le puede parecer uniforme,
siempre y cuando este mercado contenga segmentos con diferentes
necesidades.
Cuando se impone un solo precio, se le está permitiendo a los clientes
que tiene una alta percepción de valor, pagar un precio bajo y por otra
parte elimina a los clientes para los cuales el precio está demasiado
elevado, con relación a su percepción de valor. La mayoría de las
empresas no aprovechan el enorme potencial inherente a la segmentación
de mercados. Mercadotecnia no está orientada hacia aprovechar un rumbo
más prometedor y que además es casi virgen.
Se necesitan soluciones de avanzada desesperadamente, si queremos seguir
compitiendo sea externa como localmente. Es importante considerar la
percepción de los clientes y la percepción de valor de los proveedores
para poder generar suficientes ventas.
Cuando el mercado se segmenta, se puede incrementar las utilidades,
tanto actuales como futuras, aún vendiendo con márgenes de producto
negativos. Los pedidos se deben aceptar por su función del impacto que
tendrán sobre la generación de dinero (throughput) y en el gasto de
operación.
Para proteger nuestras empresas de la nueva competencia, se debe vender
toda la capacidad a precios superiores al promedio, no inferiores. La
forma obvia es poder cobrar una multitud de precios diferentes, lo cual
significa realizar acciones para segmentar un mercado existente,
aparentemente uniforme e incrementar suficientemente la percepción de
valor que el mercado tiene con relación a los productos de la empresa.
Como desde el punto de vista del proveedor el producto es el producto
físico real, esta visión ofrece oportunidades de mejora muy limitadas,
como todos sabemos.
Desde el punto de vista del mercado, el producto es algo más amplio que
incluye el servicio que va con el producto, las condiciones de crédito,
las garantías, el lugar en donde se distribuye y conque se acompaña. El
producto es la oferta entera.
A pesar de que hoy día se está dando gran importancia al servicio a
clientes, el cumplimiento de fechas prometidas, reducción de tiempos de
entrega, si un proveedor habla de mejorar el producto, instintivamente
lo traduce a inversiones en ingeniería, equipo y enormes cantidades de
tiempo. Para cambiar la percepción del mercado, lo que necesita cambiar
es la periferia, la sección de la oferta que no es el producto mismo, lo
cual se puede lograr sin inversiones adicionales y muy rápidamente. La
percepción del mercado sobre el valor del producto, no es el esfuerzo
para producirlo, son los beneficios que se derivan de contar con el
producto.
Hay dos tipos de beneficio, agregar algo positivo o eliminar algo
negativo. La forma más poderosa de incrementar el valor percibido es
mejorar la incorporación de más aspectos positivos, pero las mejoras más
fáciles y rápidas proceden de la eliminación de lo negativo. El cliente
lo conoce perfectamente, no se necesita persuadirlo de que los aspectos
negativos existen. Es necesario conocer al cliente y asegurarse de estar
orientado a sus necesidades.
Cuando se habla de resolver los problemas del cliente, se debe estar
concentrado en resolver el problema medular del cliente. Trabajar con
los síntomas es ineficaz, se debe apuntar más allá de las causas raíces,
se trata de corregir el problema medular.
Por último si bien es cierto un buen objetivo estratégico para una
empresa podría ser el "vender la capacidad sin reducir los precios",
otro objetivo muy importante sería "tener una ventaja competitiva
dominante y aparente", lo cual solo se alcanza si se mejora
considerablemente la percepción que el mercado tiene de su producto.
_______________________
Por:
Gilberto Quesada para el Grupo Kaizen S.A.,
Texto base "No fue la Suerte", de E. Gouldratt.
Grupo Kaizen - kaizenarrobagrupokaizen.com , http://www.grupokaizen.com
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