El tema de la Responsabilidad Social Empresarial es tema de discusión en
todos los países en donde hemos estado últimamente, pudimos comprobarlo
tanto en Guatemala, como en Panamá y en los últimos días en El Salvador,
cuyos principales lineamientos han quedado establecidos en el informe
sobre el V Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE).
Costa Rica, también ha desarrollado dos encuentros con mucha
participación y diferentes experiencias. En la reunión de ISO en
Estocolmo de Junio 2004, también el tema tuvo un apartado especial y que
próximamente comentaremos, pues pareciera que se están manejando
conceptos que van desde la pura filantropía hasta la Declaración en los
Principios y derechos Fundamentales en el Trabajo.
Al ser un tema de tanta relevancia para el empresario centroamericano,
es necesario destacar las diferentes lineamientos que sobre la RSE se
están elaborando, iniciando con lo que plantea el informe de la ANEP, en
El Salvador.
Señala el informe la “RSE como una forma responsable de la empresa de
hacer negocios que contribuye continuamente a la competitividad y
generan valor agregado a los bienes y servicios, a la vez que brinda
nuevas oportunidades de empleos.” Al citar a Peinado-Vara del BID, se
hace una distinción entre los roles del sector privado y el sector
público o gobierno cuando indican que “aunque es claro que el sector
privado no puede reemplazar al Estado en la provisión de servicios
básicos, si pueden contribuir al mejoramiento de la sociedad”, por su
parte, “el gobierno debe crear un ambiente que fortalezca la
responsabilidad social empresarial, minimizando los costos e impactos
sociales y ambientales, mientras se mantienen o maximizan las ganancias
económicas” (Banco Mundial, BM ). Hay que destacar que el BM tiene su
propio curso multimedia sobre RS en www.csrwbi.org.
El informe señala que “existen factores que potencian la RSE, tales como
el clima de negocios, las políticas públicas, la partición de la
sociedad civil, el mercado laboral, el manejo del medio ambiente y el
sistema tributario”. Poniendo en perspectiva lo anterior sobre el caso
de El Salvador, recuerdan las palabras de Juan Héctor Vidal “la pobreza
es un problema que nos compete a todos los sectores, no solo por las
connotaciones sociales y económicas, sino también por razones éticas y
morales.. la responsabilidad del sector privado en la solución de los
problemas de pobreza, descansa fundamentalmente en sus posibilidades
reales de generar empleo, cumplir con sus obligaciones tributarias,
competir sanamente y generar utilidades sin más limitaciones que las
oportunidades que brinda el mercado”
Retoma el documento de la OIE leído en la última reunión de las
Organizaciones Empresariales Iberoamericanas en donde se manifiesta que
“las prácticas de responsabilidad social empresarial son iniciativas
desarrolladas de manera voluntaria por las empresas, en las que se
integran inquietudes tanto sociales como medio ambientales para la
gestión de sus operaciones...”.
Los elementos antes señalados nos indican que “Estamos en presencia de
una nueva concepción de la participación de los empresarios en el
desarrollo. No se trata de sustituir la acción pública con prácticas de
filantropía, sino de producir en condiciones de competitividad que sean
compatibles con el desarrollo sostenible”.
Se destacan tres campos de acción: Armonía Laboral, Sostenibilidad
Fiscal y
Desarrollo Sostenible.
Armonía laboral:
“la responsabilidad social le corresponde no solamente a las empresas,
sino también a los trabajadores y al gobierno, para construir
conjuntamente un escenario de mejora continua en la productividad y
competitividad nacional”. “Las empresas tienen la responsabilidad social
de generar empleos de calidad, pagar salarios de acuerdo a la
productividad de los trabajadores y cumplir con la legislación laboral”.
“No se puede plantear una estrategia de inserción mundial basado en
bajos salarios y mano de obra poco calificada”.
Sostenibilidad fiscal:
“La responsabilidad social requiere que los agentes que participan de la
actividad económica paguen los impuestos que les corresponden y que
existan sanciones en caso de incumplimiento, al mismo tiempo que el
gobierno es responsable socialmente con un manejo prudente y
disciplinado de dichos recursos, utilizándolos eficientemente”. Además
“se requiere de prácticas de responsabilidad social de parte de todos
los sectores respecto de los recursos tributarios, para contribuir al
mejoramiento de nuestra sociedad y al desarrollo sostenible”.
Desarrollo sostenible:
“La conservación ambiental y el cumplimiento de la legislación
respectiva es parte de la Responsabilidad Social Empresarial”. “La
responsabilidad social en los temas ambientales supera los aspectos
puramente empresariales, por lo que corresponde la construcción de una
agenda amplia, que además de articular la política de producción con la
política ambiental, plantee soluciones a los problemas culturales,
hídricos y de los desechos sólidos, asegurando la conservación de los
recursos naturales y el desarrollo sostenible del país”.
Este compromiso del empresariado salvadoreño, se une a los esfuerzos que
se realizan en los otros países, a lo cual debemos agregar la
importancia de normalizar los conceptos a efecto de que las partes o
públicos interesados comprendan claramente el significado de la RSE, de
forma que sus ciudadanos (clientes-consumidores) puedan diferenciar
entre las diferentes empresas a la hora de tomar sus decisiones.
Como decíamos al inicio, la International Organization for
Standarization, conocida por su marca ISO, tiene dentro de sus proyectos
el desarrollo de una guía consensuada entre los diferentes países y que
comentaremos en un próximo artículo.
Grupo Kaizen - kaizenarrobagrupokaizen.com , http://www.grupokaizen.com
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