RESUMEN
Las características de los actuales escenarios económicos en donde
Venezuela actúa, no puede ser ignorado por los encargados de gestionar a
las empresas de acuerdo a su rol, tamaño, tipo , especialmente en todo
lo concerniente a la manera de cómo deben ser considerado todos los
factores, variables que integran lo que actualmente se denomina gerencia
por competencia laboral a fin de garantizar una gestión exitosa, acorde
a las características de las nuevas aperturas, alianzas, que permitan
incursionar mercados que favorezcan a la economía nacional.
En este escrito, nos adentramos en el alcance. Relevancia, importancia y
repercusiones que genera la gestión por competencia laboral.
ASPECTOS BÁSICOS, CONSIDERACIONES, ALCANCE, REPERCUSIONES,
SUGERENCIAS.
El presente nos señala de acuerdo a la dinámica de los actuales
escenarios, que la competitividad cada día requiere de más exigencias
tanto del factor humano, como de la tecnología, organización, que
involucre buena planificación, estrategias, creatividad e innovación
propias de una gerencia capaz de interpretar la demanda, los
requerimientos de su entorno a fin de garantizar buena competitividad de
acuerdo a lo que solicitan los consumidores para satisfacer sus
necesidades y en donde muchas empresas se han identificado con ellos
ofreciéndoles productos de calidad, buen servicio.
Se ha escrito, comentado, que para competir dentro de un entorno
globalizado, altamente competitivo, de transformaciones profundas,
aceleradas y dinámicas se exige un cambio radical en las creencias,
costumbres y valores de la empresa, donde las personas deben asumir
roles diferentes y adoptar una visión de mayor apertura y flexibilidad
ante el cambio. Para lograr esto se debe luchar por obtener el
compromiso del talento humano el cual solo se alcanzará si existe
equilibrio y justicia empresarial. El verdadero tesoro que puede generar
sostenibilidad y ventaja competitiva a la empresa es el talento humano.
Por tanto, se hace necesario de acuerdo a las exigencias del presente
que la gerencia considere el rol que en presente demanda la gestión por
competencia laboral.
¿Qué se entiende por Competencia laboral?
Al respecto se pueden señalar las siguientes definiciones:
De acuerdo a Ducci: La competencia laboral es la construcción social de
aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una
situación real de trabajo que se obtiene, no sólo a través de la
instrucción, sino también –y en gran medida- mediante el aprendizaje por
experiencia en situaciones concretas de trabajo.
Jacinto Gallart, la define como: Un conjunto de propiedades en
permanente modificación que deben ser sometidas a la prueba de la
resolución de problemas concretos en situaciones de trabajo que entrañan
ciertos márgenes de incertidumbre y complejidad técnica que no provienen
de la aplicación de un currículum, sino de un ejercicio de aplicación de
conocimientos en circunstancias críticas.
Para Gonzci es una compleja estructura de atributos necesarios para el
desempeño en situaciones específicas. Este ha sido considerado un
enfoque holístico en la medida en que integra y relaciona atributos y
tareas, permite que ocurran varias acciones intencionales
simultáneamente y toma en cuenta el contexto y la cultura del lugar de
trabajo. Nos permite incorporar la ética y los valores como elementos
del desempeño competen .
Jonathan Alcántara, Patricia Meynet ,Carolina Sobrazo sobre este tópico
nos aportan, que la formación por competencia laboral significa
incorporar en el diseño del currículo no sólo una dimensión de
aplicación en la práctica de conocimientos y habilidades, sino que dicha
práctica corresponda con las necesidades «estratégicas» de las empresas
de la localidad, desde su ámbito de mercado y pasando por su base
tecnológica, organizativa y cultural de las organizaciones.
Para esto, los planteles de formación profesional deben partir de un
diagnóstico actualizado del perfil competitivo y de productividad de las
empresas de la región que atiende, e incorporar los resultados de dicho
diagnóstico como competencia genérica en el currículo: que el alumno sea
capaz de identificar e interpretar la estrategia de competitividad y
productividad de la empresa en que va trabajar. Esto le posibilita
orientar el desarrollo de su competencia en función de los objetivos
globales de la organización, teniendo en cuenta su entorno tecnológico,
organizativo y cultural.
En segundo lugar, se requiere una estructura de decisión descentralizada
sobre aspectos de diseño del currículo y equipamiento. El problema
detrás de la descentralización es la formación de los cuadros del
sistema de formación profesional a nivel local, proceso que lleva su
tiempo y que no siempre es entendido como importante dentro de los
procesos de reestructuración del sistema educativo. Además, se tropieza
con frecuencia con las rigideces de una estructura de administración
pública del Estado, que no ha sabido adecuarse a las necesidades que
plantea una estructura descentralizada de la formación profesional,
provocando el consumo excesivo de tiempo en trámites y documentos
internos por parte del personal de las instituciones, en vez de
centrarse en administrar un proceso interactivo, orientado a resultados,
pero que sea capaz de ajustarse y adecuarse en el tiempo.
En tercer lugar, la identificación de las normas de competencia se
incorpora como tarea en las actividades de la formación profesional.
Esto requiere previamente que se ayude a la empresa a crear un ambiente
de aprendizaje, tomando conciencia de los diferentes momentos que
inciden en el aprendizaje y la articulación que éste debe guardar con la
trayectoria de innovación, así como con otros elementos de la gestión de
recursos humanos, especialmente la autonomía en el trabajo, la
participación y la remuneración.
En cuarto lugar, la formación profesional debe anclarse en los
instructores internos, preferentemente los supervisores, a los cuales
corresponde formarlos para que se conviertan en formadores que instruyan
basándose en los principios de las competencias.
En quinto lugar, debe tener como referencia a las competencias de empleo
que son necesarias para conseguir un empleo en un mercado moderno y para
poder capacitarse posteriormente. Por otro lado, la práctica concreta en
un puesto laboral resulta indispensable para acceder a ciertos
aprendizajes: relaciones y normas en el interior de la organización
productiva, tecnologías usuales, desempeño de tareas específicas. La
noción sobre aspectos o elementos específicos no debe abordarse de
manera aislada, sino que tendrá que ubicarse en un marco de aprender
cómo aprender.
En sexto lugar, se tendrá que buscar cómo evolucionar hacia una
aproximación menos academista y orientada más al análisis de las
necesidades individuales y colectivas de los trabajadores. En este
cambio está inscrita la modificación de los estilos pedagógicos, que
deben de pasar de una lógica de que «para educar hay que enseñar» a una
aproximación «para formar se deben desarrollar las capacidades de cómo
aprender». La propuesta de una enseñanza por problemas se deja combinar
muy bien con la formación por alternancia, que propone el ir y venir
entre aula y práctica, así como con la posibilidad de una enseñanza
individualizada con avances modulares, lo que permite al individuo
acoplar mejor sus atributos y capacidades personales con las necesidades
de formación.
En séptimo lugar, se requiere de una administración del saber aprender
que provea de evidencias en cuanto a cuál ha sido su aportación de la
formación a los objetivos perseguidos por la organización.
En octavo lugar, incorporar activamente a las organizaciones
empresariales y los sindicatos en la definición y actualización de las
competencias, para que éstas puedan servir como un instrumento activo en
las políticas de empleo en el mercado de trabajo .
Definitivamente, cabe destacar como lo comentan los autores señalados,
que las competencias laborales son una de estas instancias de
cooperación entre empresas para ir definiendo los elementos en común que
el mercado requiere en materia de formación profesional. A la larga, las
normas de competencia y su certificación reducirán los costos de
capacitación porque serán enseñadas de manera amplia por el sistema de
formación, así reducirán los costos de selección de personal, porque se
pueden comparar fácilmente las competencias. (Levine, 1995.)
La segunda falla es que las fuerzas del mercado no permiten generar
capacidades abundantes en cuanto a una oferta suficiente de mano de obra
alta y ampliamente calificada. En un contexto de reestructuración,
cambios rápidos en la tecnología, en los mercados y altos grados de
incertidumbre, resultan críticas las calificaciones amplias del
personal.
Sin embargo, los costos y beneficios de la capacitación son muy
difíciles de calcular. Se requiere de una cultura de capacitación más
allá de valorar el beneficio inmediato, pero esto requiere a su vez
mínimas referencias sobre los objetivos de un determinado esfuerzo de
capacitación. Las normas de competencia pueden servir como punto de
referencia, ya que se refieren a resultados y constituirán una política
de afirmación institucional de oferta hacia la empresa individual para
que amplíe sus esfuerzos de capacitación más allá de sus intereses
inmediatos.
Considerando estas fallas del mercado, el problema se encuentra en el
arranque del sistema: las competencias ayudarán a sobreponerse a las
empresas a las fallas de mercado en materia de formación, pero, al mismo
tiempo, las competencias se construyen con la ayuda activa de las
empresas, lo que presupone que éstas miren más allá de la «trampa» de
estas fallas. Esto requiere que se elijan casos de líderes que pueden
servir como factor de demostración pero que exijan una afirmación
institucional de oferta en ayuda de su consolidación como sistema.
Definitivamente, un perfil de competencias en el tiempo presente,
dependerá fundamentalmente de las funciones que desarrolle el puesto de
trabajo en cuestión, y por supuesto de la estrategia y la cultura de
cada organización en particular. Por esta razón cualquier modelo a
desarrollar debe ser flexible y adaptable, de forma tal que sea capaz de
describir comportamientos observables, además de ser conciso, fiable y
válido para predecir el éxito en el puesto de trabajo.
Téngase en cuenta además , como lo comentan Ileana Artidiello Delgado y
Roxana Lídice Conrado Barreras, que un Perfil de competencias: Es el
listado de las distintas competencias que son esenciales para el
desarrollo de un puesto, así como los niveles adecuados para cada una de
ellos, en términos de conocimientos, habilidades y conductas
observables, tanto para lo que es un desempeño aceptable como para lo
que es un desempeño superior.
“Los perfiles de competencias de puestos superan a los tradicionales
perfiles de cargo o profesiogramas que comprenden funciones descritas en
un plano puramente cognitivo. Aquí, el clásico contenido de trabajadores
del puesto expresados en funciones o tareas, es superado por las
competencias”.
Un perfil de competencias dependerá fundamentalmente de la función que
desarrolle el puesto de trabajo en cuestión, y por supuesto de la
estrategia y la cultura de cada empresa en particular. Por tanto, cada
empresa adecuará los perfiles de competencia en dependencia de los
objetivos que persiga la misma.
Por esta razón cualquier modelo a desarrollar debe ser flexible y
adaptable a cualquier cambio significativo ocurrido o por ocurrir en
ella. Dicho modelo debe ser capaz de describir comportamientos
observables, además de ser conciso, fiable y válido para predecir el
éxito en el puesto de trabajo.
En conclusión, la gerencia venezolana de acuerdo a las características
del actual escenario que se identifica como turbulento, riesgoso, con
mucha incertidumbre, se requiere definir por la gerencia de recursos
humanos, cuál debe ser el perfil de competencias en el presente que
garantice la selección del personal idóneo para enfrentarlo. Tomar en
cuenta como lo señala Enrrique Arce, que el desempeño de las sociedades
actuales depende crecientemente de lo que logren hacer para preparar a
su gente, desarrollar su capacidad de investigación e innovación, crear
sistemas para acceder, guardar, procesar y usar información, en fin, de
la inversión en la formación de su capital intelectual o humano.
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
· Ducci, María Angélica, “El enfoque de competencia laboral en la
perspectiva internacional”, en: Formación basada en competencia laboral,
Montevideo, Cinterfor/OIT, 1997.
· Gallart, M. Antonia; Jacinto, Claudia, “Competencias laborales: tema
clave en la articulación educación trabajo”, en: Cuestiones actuales de
la formación, Montevideo, Cinterfor/OIT, 1997.
· Gonzci, Andrew; Athanasou, James, “Instrumentación de la educación
basada en competencias
· Arráiz, José Ignacio. Capital Humano No 133 Mayo 2000. Editorial
CISS.S.A. Artículo: Retribución y Competencias: ¿Cómo garantizar su
éxito?
· Cuesta Santos, Armando. Gestión por Competencias. Facultad de
Ingeniería Industrial. Universidad Tecnológica de la Habana. (ISPJAE).
2000. .
· Rodrigo, Pepa. Selección por Competencias (y II): Importancia del
perfil a definir y técnicas. Revista: Capital Humano # 135. Julio -
agosto 2000..
· Delgado M., Domingo. Modelo de gestión por competencias.
www.portaldelconocimiento.com
· Stewart, Thomas. A. La nueva riqueza de la organización: el
capital intelectual. 1998.www.granica.com.
· Udaondo, Miguel. La gestión del conocimiento.
www.gestiodelconocimiento.com
Ing. Carlos Mora Vanegas cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) ).
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