Tenemos 2 empresas, “A” y “B”. Al finalizar el período, la empresa “A”
vendió un 5% más que el año pasado, mientras que “B” vendió un 5% menos.
¿Cuál funcionó más eficientemente? Con solamente estos datos, no lo
sabemos.
¿Por qué? La realidad es esta. “A” opera en un mercado en crecimiento.
El mercado de “A” creció un 20%, mientras que las ventas de “A” sólo un
5%. El crecimiento de “A”, entonces, no se debe a su desempeño
eficiente, sino a un “efecto rebote” del crecimiento del mercado.
Entonces, no sólo no es eficiente su gestión, sino que, está perdiendo
participación de mercado.
El caso de “B” es diferente. Su mercado se redujo en un 20%, pero la
empresa introdujo promociones, agregó una línea de productos más
económica, se expandió a nuevos nichos y así logró que sus ventas sólo
disminuyeran un 5%, cuando la totalidad del mercado perdió un 20 %.
Además, negoció con sus proveedores, redujo sus costos y reestructuró su
organización, de modo tal que su rentabilidad no se viera tan afectada.
Y no sólo eso: también se diversificó y está pensando en exportar.
¿Vendió menos? Sí, pero fue más eficiente.
Una empresa puede trabajar desordenadamente y estar ganando dinero. Y
podríamos pensar, en última instancia, que si está ganando dinero tan
mal no le está yendo. Sin embargo, siempre deberíamos preguntarnos:
¿estamos ganando todo lo que podríamos ganar?, ¿cuánto estamos perdiendo
de ganar?
Resulta muy importante no confundir un resultado positivo en términos
económicos con un resultado positivo en términos de eficiencia.
Patricio Gómez Pawelek pgomezarrobaestudiojoszpa.com Licenciado en Comercialización. Trabaja como consultor de Empresas en una Consultora. También es responsable del Área de Marketing y de los Procesos de Búsqueda y Selección de Recursos Humanos.
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