“Ese niño es torpe “, fueron las palabras de una señora al expresarse
sobre su hijo de tan solo tres años cuando éste no le entendía lo que
ella le decía al querer que el niño identificará los colores de una
bandera. Esta expresión fue soportada por el comparativo que minutos
antes había hecho cuando el hijo de su vecino quien era menor que su
hijo tenía dos años y no sólo se sabía los colores, también sabia contar
hasta 20 e identificaba algunas letras del abecedario.
Fue tal el descontento de esa madre que alcance a escucharle “parece que
no fuera hijo mío”. Me imagino que el niño no entendió lo que su madre
le decía pero por el rostro que ella le puso al lanzar estas expresiones
comprendería sencillamente que su madre estaba disgustada y que era
precisamente con él; pues su reacción fue llorar inmediatamente.
Que hubiese sido si este niño comprendiera que su madre, la persona que
lo resguardo por 9 meses en ese momento se sentía insatisfecha por los
resultados no tan halagadores que estaba recibiendo con el crecimiento
de él, quien según ella era menos que algunos.
Estas son situaciones que solemos ver muy frecuentemente y más en los
niveles donde la cultura y la educación ha sido muy fraccionada y
recibida en dosis muy pequeñas y de mala calidad. No obstante todo padre
desea que su hijo siempre se destaque y decir orgullosamente: “este es
mi hijo”, claro esta que en las clases más cultas lo disimulan pero
algunos progenitores lo sienten igual aunque no expresan.
Estos son desde mi perspectiva los verdaderos experimentos que
demuestran el comportamiento y la conducta de los seres humanos. Pues es
aquí donde se determina cuál es la capacidad de análisis e inteligencia
para ciertas circunstancias propias de algunas conductas y situaciones
que se nos presentan en la vida.
Es el cerebro el tema principal de este articulo, pues es el eje
generador en el cuerpo humano; y cuando me refiero a generador no
quisiera entrar a identificar todo lo que por él se produce; ya que
controla y regula cualquier mecanismo tangible e intangible en el
hombre; pues programa desde un simple movimiento hasta los pensamientos.
Por ello inicié este escrito refiriéndome a situaciones tan simples como
la relación de una madre con su hijo al sentirse menos favorecida con
sus resultados.
No olvidemos que todo tiene un proceso y hay que darle su respectivo
tiempo. Muchas veces los padres nos afanamos porque nuestros hijos
terminen a prisa sus estudios y sean unos multifacéticos, debido a que
además de estudiar todos los días también tiene su clase de natación los
lunes en la tarde, taekwondo los martes, gimnasia los miércoles, los
jueves de pintura y el viernes no podía faltar el curso de piano; además
de todas las noches las dos horas de idiomas con su profesor privado de
lenguas y los fines de semana la visita religiosa a la casa de la
abuelita.
¿Qué está sucediendo? Estamos trayendo hijos al mundo para que ellos se
desarrollen normalmente o estamos creando seres humanos mecanizados.
Este es un tema que nos demuestra que nuestra sociedad exige cada día
que el conocimiento, y por ende su motor dinámico y activo, el cerebro
muestra ciertas capacidades de resistencia y de cobertura que nunca
alcanzaremos a dimensionar.
Esta misma estrategia de formación hace 20 años puesta en marcha podría calificar fácilmente a los padres como opresores y destructores del desarrollo normal de un niño. Pero finalmente lo que más importa es poder decir en el Club a los amigos del juego de tennis o golf que mi hijo tan pequeño que esta ya es un digno ejemplo de la sociedad. Pero cuando vemos que con el futuro en algunos casos los resultados no son lo que esperábamos, pues se desarrolló una persona que nunca tuvo infancia, alguien que le hizo falta jugar más con sus amigos, traer la ropa sucia del colegio, producto de los desordenes que se hacían en el recreo, aquel inquieto que nos daba dolor de cabeza por las quejas de algunos vecinos del barrio por tomar las frutas de sus árboles etc.
Nos damos cuenta claramente que quisimos hacer una máquina, quisimos
explotar un ser valiéndonos de cualquier cantidad de adiciones para
hacer de él lo que nosotros queríamos; no realmente lo que el deseaba.
Son estos los verdaderos momentos de saturación al cerebro, pues no se
actúa por voluntad propia, sino por condicionamientos de personas que
dicen tener dominio sobre otras por el simple hecho de llamarse padres.
Este, como lo recalco una vez más es un experimento de vida; ya que nos
muestra las verdaderas razones que llevan a una persona a ser producto
de una formula previamente diseñada.
Es entonces donde decimos que inteligente, que capaz, pero en el fondo
si será una persona feliz, habiendo transcurrido la mejor parte de su
vida entre cursos y maestros, tiempos y cumplimientos, ensayos y
prácticas. Por ello es mejor que la orientación sea guiada más no
impuesta, las decisiones de lo que se quiere lograr en la vida se apoye
pero no se obligue.
Este es uno de los momentos más importantes por que de esa libertad en
el crecimiento personal depende en gran medida el éxito de las personas.
Quiero decir con esto que no por ser el mejor alumno de la clase seré el
mejor en la vida, son muchas las circunstancias que por definidas que
parezcan, nos pueden sorprender con el tiempo.
Con las empresas sucede algo muy similar a lo que en este artículo
detallo, pues la saturación de información, la tecnología, las
exigencias del medio, la competencia por los mercados, el uso continuo
del celular, los 100 mails recibidos diariamente a los que hay que
darles contestación inmediata, y muchas otras actividades hacen que
nuestro cerebro se sature y manifieste enfermedades como la que tiene en
jaque a muchas personas en el mundo la cual corresponde al stress.
¿Pero qué hacer ante esta situación? Si no lo hago pierdo mi
trabajo y otro si lo hace por mi y de pronto mejor. Estos son los
momentos en los que vemos que una compañía multinacional
incoherentemente hace evaluaciones de clima organizacional para
determinar el grado de satisfacción de los empleados, pero a la vez le
exige al operador de servicio al cliente que según estudios y análisis
de rendimientos debe atender 300 llamadas en una jornada laboral
ordinaria de 8 horas. ¿Qué absurdo?. Tal vez les interesa más la persona
como instrumento generador que como persona.
Es este el momento que aprovechan las empresas de mercadeo de vitaminas
y lanzan sus productos de fortalecimiento cerebral y enriquecimiento
nutricional donde en su propaganda no falta el ejecutivo haciendo
deporte y ligado a una jornada extensa de trabajo. ¿Será que ésta si es
la solución? Y seguimos haciendo preguntas, como: ¿Por qué están
aumentando los suicidios en el mundo? ¿Qué pasa que cada día hay más
casos de cáncer? ¿En qué radicará que los psicólogos y psiquiatras cada
día tienen más pacientes? ¿Por qué aumenta el número de personas
visitando las clínicas de reposo?.
Todo esto apunta a que las personas de la sociedad de hoy piensan más
en lo que el medio exige de ellas y es por eso que los individuos
prefieren lo que puedan conseguir en el entorno que lo que su parte
interior les pueda generar.
Es importante resaltar que experimentar con el conocimiento desde el
punto de vista de la libertad de decisión y el enfoque del deseo es
importante y necesario, por ello hagamos lo que queremos siempre
persiguiendo objetivos definidos y metas propuestas. Mantengamos nuestra
mente abierta al mundo y de esta forma los resultados se nos darán. Me
gusta puntualizar en este tema, ya que muchas veces las personas hacen
las cosas por competencia y no por verdadera necesidad de aprender y
superarse.
Si esto ocurre, es decir actuar por obligación, no estaremos
aprovechando el verdadero potencial cerebral, antes lo estaremos
utilizando solo para deprimirlo; este es un experimento del que todos
algún día nos daremos cuenta de sus resultados. Pues solo el tiempo es
el que nos mostrará los resultados que se nos dan al experimentar con el
conocimiento.
Rodolfo Sosa Gómez rodolfososa83arrobahotmail.com Administrador de empresas, egresado de la Universidad Cooperativa de Colombia. Especialista en Gerencia financiera de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Estudios en finanzas y gerencia moderna.
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