Enfoque. Redefiniendo la mejor gestión de los recursos
10-2005
Introducción
Tanto a la hora de planificar estratégicamente, como a la de
diagnosticar o rehabilitar financieramente una empresa se torna crucial
analizar que tan enfocada o desenfocada está la misma.
Si hay algo que pocos profesionales, consultores, directivos y
propietarios conocen y manejan con propiedad es todo lo atinente al
enfoque, siendo ello generador de importantes errores estratégicos, que
terminan por quebrantar el equilibrio de las finanzas empresarias.
El excepcional consultor, estadounidense, Al Ries comienza exponiéndolo
de la siguiente manera:
“El Sol es una poderosa fuente de energía. Cada hora, el Sol baña la
Tierra con billones de kilowatts. Pero con un sombrero y una buena capa
protectora solar usted puede tomar el sol durante varias horas con pocos
efectos negativos.
Un láser es una fuente de energía débil. Un láser requiere unos pocos
kilowatts de energía y los convierte en un haz de luz coherente. Pero
con un láser es posible cortar acero y eliminar un tumor maligno.
Cuando usted enfoca una compañía, crea ese mismo efecto. Crea una
capacidad poderosa, similar a un láser, para dominar el mercado. En eso
consiste la labor de enfocar.
Cuando una empresa se desenfoca, pierde su poder. Se convierte en un sol
que disipa su energía en demasiados productos y demasiados mercados”.
“En las últimas décadas, una explosión de nuevos bienes y servicios ha
inundado los mercados. La combinación de rápido desarrollo tecnológico y
técnicas de menores costes de producción ha dado lugar a un aumento
masivo del número y la variedad de productos disponibles por los
consumidores en todas partes. Computadoras, fotocopiadoras, televisores
a color, cámaras y grabadoras de video, teléfonos celulares, equipos de
fax, la lista es interminable.
Las compañías existentes respondieron ampliando sus líneas de productos.
General Electric, un fabricante de equipos eléctricos, se lanzó a
producir televisores, motores a reacción, computadoras, plásticos, a
ofrecer servicios financieros y un montón de otros productos y servicios
sin relación alguna con sus líneas eléctricas medulares. Y lo mismo
hicieron casi todas las compañías del mundo, desde American Express
hasta Zenith.
Hoy, el encanto ha desaparecido. Debió haber sido obvio que una compañía
no puede ampliar sus líneas de productos hasta el infinito. Tarde o
temprano llega a un punto de rendimientos decrecientes. Pierde su
eficacia, su competitividad y, lo peor de todo, su habilidad para
gestionar un montón heterogéneo de productos y servicios sin relación
entre sí”.
No hay mejor forma de comenzar a exponer sobre el enfoque que con este
célebre razonamiento.
Muchos podrán decir que existen numerosísimas empresas que a pesar de su
amplia variedad de productos y servicios ofrecidos son rentables. Pero,
en torno a ello podemos decir que serían mucho más sanas y rentables si
estuvieran más enfocadas.
Se ha escrito mucho sobre sistemas de producción Just in Time y sistemas
flexibles de manufactura. Estos en realidad son subconjuntos de un
fenómeno más amplio: la necesidad de ser flexibles a lo largo y ancho de
la corporación.
Si la flexibilidad y la rapidez de respuesta están volviéndose factores
competitivos claves, las corporaciones diversificadas tendrán un mal
momento. Es difícil moverse rápidamente en varias direcciones a la vez.
Una analogía interesante es la siguiente: las marcas mundiales en la
mayoría de los eventos de atletismo no la tienen los pentatletas y
decatleta que toman parte en cinco o diez competencias. Daley Thompson
puede ser el atleta más completo del mundo, pero siempre será derrotado
por Carl Lewis y docenas más en la carrera de los 100 metros, o en las
demás especialidades.
Así como Thompson queda aplastado cuando sale a correr o saltar contra
los especialistas que han entrenado para uno o dos eventos estrechamente
relacionados, así también ocurre con las empresas excesivamente
diversificadas cuando tropiezan con negocios concentrados. Puede haber
un premio por ser el mejor atleta, pero en los negocios no existe tal
cosa. En un mundo competitivo que exige mayor velocidad y variedad de
producción, el premio estará en manos del competidor que esté enfocado
hacia un solo propósito y se dedique a su tarea.
Causas
Numerosas son las razones que llevan a una organización a perder su
enfoque. Pero a los efectos de ser más efectivos en el análisis del
enfoque, debemos conceptualizar a este con mucha mayor precisión. Y una
buena manera de hacerlo es teniendo en cuenta que al ser siempre
limitados los recursos que una organización posee, ella deberá hacer el
más provechoso uso de los mismos, para lo cual deberá concentrarse en
realizar aquellas actividades para las cuales está más capacitada (en
términos económicos estamos hablando de ventajas comparativas), para lo
cual debe dedicar sus esfuerzos en producir bienes, servicios, y atender
mercados, o segmentos de este, de los cuales pueda lograr la máxima
rentabilidad.
Dicho esto último, podemos pasar a verificar las distintas causas que
motivan el desenfoque:
· Desconocimiento del principio de enfoque por parte de propietarios,
directivos, funcionarios, asesores y profesionales. Dada la gran
importancia del tema en cuestión, es realmente sorprendente la falta de
conocimientos existente en torno al mismo.
· Falta de una clara definición de la misión organizacional. El
desconocimiento o la visión borrosa acerca del negocio en que se está,
lleva a encarar actividades para las cuales la empresa o no está
capacitada, o bien obtendría muchos mejores resultados derivando las
mismas en un tercero. Empresas que producen su propio software, o que
tienen sus propios departamentos de desarrollo publicitario, siendo su
actividad principal la construcción o la manufactura, son un claro
ejemplo de ello. Pero estas observaciones son también válidas para
aquellas organizaciones que no tienen bien definido que productos,
servicios y mercados debe satisfacer. Es imposible ser bueno en todo y
para todos.
· Incomprensión por parte de los directivos, de los principios
económicos relativos a los rendimientos marginales decrecientes y las
deseconomías de escala como de alcance. Superados determinados niveles
de actividad el beneficio total empieza a decrecer. Estructuras
organizativas y burocráticas que sirvan de apoyo a una cada vez mayor
variedad de líneas y de mercados, disminuye tanto su capacidad de
control como de respuesta. El desconocer dichas reglas lleva a los
empresarios y directivos a incurrir en el desenfoque.
· Desconocimiento de la Principio del 80/20. Sí el 80 por ciento de las
actividades, clientes o mercados son generadoras de sólo el 20 por
ciento de las utilidades, y el otro 20 por ciento genera el restante 80
por ciento de las utilidades, lo lógico es concentrar los recursos en
aquellas actividades que generan mayor potencial de beneficios, evitando
caer en la tendencia a la búsqueda de beneficios marginales y posibles
sinergias.
· Búsqueda de una excesiva diversificación para reducir los niveles de
riesgo. Considerar que cuanto más diversificada está la empresa menores
serán los riesgos a los cuales ésta se encuentra sometida es otro de los
motivos que llevan a la pérdida progresiva de enfoque.
· Búsqueda de nuevos negocios destinados a incrementar las utilidades.
Volcar los recursos financieros a nuevas actividades o mercados, una vez
agotados los existentes a los efectos de incrementar o conservar los
niveles de rentabilidad sobre el capital y la inversión, constituye otra
de las razones.
· El síndrome del éxito. Cuanto más éxito alcanzan los empresarios,
mayor es la tentación a incurrir en nuevos campos de actividad. El éxito
de ayer genera la creencia de poseer las capacidades para encarar
cualquier tipo de actividades.
· Directivos con el síndrome imperial. Vinculado al anterior, pero con
una característica muy personal, es la fuerte tentación a considerarse
imbatibles, querer imponerse a todos, y tratar de lograr un dominio
total. Así tenemos lo que fuera la vocación imperial de corporaciones
como la General Electric o la General Motors.
El síndrome imperial
Dado lo poco que se ha escrito sobre este aspecto, y la fuerte tendencia
de muchos individuos a caer en él, tratamos este aspecto en forma
especial.
Existe una muy fuerte tendencia sobretodo en los hombres al espíritu de
conquista, lo que ancestralmente fue la conquista de territorios,
pueblos y esclavos, y que continuó hasta bien entrado el siglo XX con
doctrinas e ideologías que promovían la dominación de pueblos y
espacios, se ve representado en muchos individuos y empresas por la
conquista de distintos mercados, en cuanto a productos y segmentos que
se pretenden dominar.
Cuanto más segmentos o líneas se ataquen, menos control se tiene de la
situación en cada mercado, menos especialista se es en cada uno de
ellos, más “enemigos” se tienen, más burocrática y pesada se vuelve la
organización, y más problemas deben ser objeto de tratamiento y
resolución.
Muchos tienen que probar el gusto de la “derrota” o el infortunio para
tomar conciencia de la famosa frase “zapatero a tus zapatos”.
La vocación de ser infalibles, de poderlo todo, de estar más allá de
cualquier límite, lleva a los directivos a cometer el grueso error de
abrir muchos frentes, y muchas veces todos al mismo tiempo. El ansía de
poder, el afán de riquezas, el manejar enormes sumas de dinero, de tener
gran numero de empleados, a la manera de ejércitos, lleva a los
empresarios a caer en el desenfoque.
Todos sabemos bien como terminó la URSS, los objetivos imperialistas del
Japón, Napoleón y sus ejércitos desparramados por Europa, o las
irracionales pretensiones de dominio por parte de la Alemania Nazi. De
igual forma en los negocios, sean estos pequeños o grandes, el pretender
luchar en innumerables frentes trae la desconcentración, la pérdida de
control, el incremento de los niveles de despilfarros.
Enfoque y posicionamiento
Una de las grandes ventajas del enfoque es lograr un mayor y mas preciso
posicionamiento de una empresa, marca o profesional en la mente de los
consumidores, haciendo factible que una marca o nombre sea sinónimo de
un producto o servicio. Así cuando decimos “Kotler” estamos hablando de
“Marketing”, y cuando decimos “Crosby” es clara su relación con la
“Calidad”. De igual forma “McGraw Hill” es sinónimo de “libros”, “Coca
Cola” de “gaseosas”, “Honda” de “motores”, “Toyota” de “automóviles” y
“Google” de buscador inteligente. Si una empresa o profesional se
dedican a satisfacer una multitud de segmentos o variedad de ofertas, la
pregunta es ¿cómo está posicionado ésta en la mente de los consumidores?
Un mayor enfoque trae consigo un mejor posicionamiento, y con ello una
mayor demanda y, como consecuencia mayores niveles de rentabilidad. En
la medida en que la empresa pierde enfoque, va perdiendo posicionamiento
y rentabilidad.
Generación de problemas por falta de enfoque
La falta de enfoque lleva a utilizar los recursos de una manera menos
efectiva y eficiente, lo cual trae aparejado menores niveles de
utilidad, o inclusive pérdidas. La falta de enfoque lleva a la empresa a
confrontar en numerosos frentes, enfrentando a rivales que al estar más
concentrados están en mejores condiciones de vencer, aún con menores
recursos. El abrir muchos frentes de batalla lleva de dispersar
recursos, pérdida de poder, e incapacidad de los directivos para
concentrar sus energías y experiencias en un determinado problema.
Cuanto mayor es el grado de desenfoque, menos armoniosa y equilibrada es
la organización y su gestión. Se deja de atender con prontitud aquellos
aspectos mas redituables, para dispersar recursos en una infinidad de
actividades y tareas que lo son menos.
Cuanto mayor sea la cantidad de actividades, mayores deberán ser no sólo
los recursos a ellas destinadas, sino también el tamaño y cantidad de
labores administrativas que ello conlleva.
Empresas que comienzan siendo muy exitosas en una determinada rama de
actividades creen poder repetir el éxito con igual solvencia en otras
ramas, pero luego el tiempo se encarga de demostrarles lo contrario.
Caídas en los niveles de rotación de inventarios, pérdidas por
obsolescencia, incremento en los gastos generales, son algunos de los
numerosos síntomas que adelantan y generan la caída de los beneficios y
consecuentemente de la rentabilidad.
Cuanto más concentre su esfuerzo una organización en determinadas curvas
de experiencia, más eficiente es el uso de los recursos por parte de la
misma, logrando menores costos y tiempos de respuesta, menores niveles
de defectos y mayores niveles de satisfacción por parte de los clientes
y consumidores.
En el mediano y largo plazo la falta de enfoque motiva la pérdida de
competitividad y con ello pone en riesgo su propia supervivencia.
Cómo corregir el desenfoque
En primer lugar se debe redefinir el negocio en el cual la empresa
quiere, puede y debe competir. No siempre querer es poder. Es
fundamental reconocer claramente las restricciones y actuar en
consecuencia.
Definida y/o redefinida la misión organizacional, debe procederse a
eliminar aquellas actividades ajenas a la misma.
Comprar a terceros y tercerizar son unas de las soluciones. La otra es
separar aquellas actividades no directamente relacionadas, dentro de
otros ámbitos, con otras marcas o nombres, otros directivos y hacerlos
responsables de la generación de resultados. Prestando ella sus
servicios a la organización madre como a otras empresas.
Vender a terceros las unidades de negocios que no encajan dentro de la
nueva matriz estratégica de negocios es el remedio más aconsejado para
reequilibrar la gestión y funcionamiento corporativo.
Una fuerte publicidad en torno a la especialidad o mercado al cual hará
frente de manera exclusiva la empresa, es una forma de reenfocar y
reposicionar a la misma en la mente de los clientes y consumidores.
Conclusiones
Los recursos son escasos, esa es una regla básica y fundamental de la
economía, una regla que no debe nunca olvidarse. Regla que implica hacer
el uso más eficaz y eficiente de los recursos con los cuales cuenta una
organización. Ser más eficaz y eficiente implica utilizar tales recursos
en las actividades y procesos para los cuales se cuente con mayores
conocimientos, capacidades, experiencia y aptitudes. Una persona puede
practicar judo, karate, kung-fu, pa-kua, y aikido, pero nunca llegará a
ser un gran maestro en todas ellas. De igual forma una empresa o un
profesional podrá encarar muchas actividades, pero nunca será la mejor
en todas, con lo cual se expone en la batalla por los mercados, a perder
en manos de aquellos que poseyendo una mayor especialización tienen
condiciones para vencerla.
En mercados cada día más competitivos, un mayor enfoque genera mejor
posicionamiento con todo lo que ello implica en la lucha por ocupar un
lugar en la mente de los clientes y consumidores.
El enfoque es el primer paso para lograr el posicionamiento, y por ello
su importancia crucial.
Los profesionales y directivos deben tomar nota de los riesgos a los
cuales se exponen por su excesiva diversificación, como así también
darse cuenta de la forma en que diluyen inconscientemente sus recursos
en infinidad de operatorias y actividades generadoras de desperdicios.
Una empresa con un personal reducido y enfocado a producir realmente
bien unas cuantas cosas, tiene más probabilidades de ser flexible y por
tanto más capaz de responder a las amenazas y oportunidades
competitivas, que una burocracia diversificada.
El reenfoque estratégico implica concentrar el negocio alrededor de unas
cuantas habilidades, actividades o recursos genuinamente conectadas,
que, tomadas en conjunto, permitan a la empresa dedicarse a tener un
excelente desempeño en pocas áreas. La empresa debe deshacerse de todo
lo que sea extraño a estas actividades medulares. Ninguna empresa debe
seguir una estrategia diseñada para asegurar que no sea un líder en
algo.
Como con frecuencia el reenfoque implica dejar a muchas personas sin
trabajo, eso es para las oficinas principales una de las cosas más
difíciles de afrontar. Pero los negocios no trabajan efectivamente si se
mantienen bajo las garras de una grande y poderosa oficina corporativa.
Gerenciar una empresa con un gran personal administrativo es algo así
como volar un avión con una gran cantidad de plomo sobre un ala: tiene
mejor posibilidad de permanecer en el aire si se recorta el extremo del
ala. Una vez que la empresa se ha despojado de una gran parte de sus
gastos generales, debe aplicar a sus operaciones los mismos principios
que aplica a su estrategia: debe concentrarse en las pocas cosas que
tenga que hacer realmente bien para tener éxito.
Un negocio centrado y flaco donde los mejores talentos de la gerencia
participen en el meollo del negocio más que en manejar procesos, tiene
muchas más probabilidades de ser competitivo y de éxito que un grupo
corporativo diversificado y fofo.
Bibliografía
Enfoque. El futuro de su empresa depende de ello – Al Ries – Editorial
McGraw Hill – 1996
Administración de Operaciones – Jack Meredith – Editorial Limusa – Wiley
– 1999
Rehabilitación financiera de empresas – Mauricio Lefcovich –
www.gestiopolis.com - 2004
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Dr.
Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y
Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora
Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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