(Abstract de Taller sobre “La Profesión de Consultor en Desarrollo
Organizacional” desarrollado por The Organization Development Instritute
International, Latinamerica a cargo de Eric Gaynor Butterfield; Buenos
Aires, Argentina – 2003) – Ver www.theodinstitute.org
Cuando en The Organization Development Institute International,
Latinamerica realizamos una intervención de consultoría usualmente
trabajamos como un equipo conformado por nuestro propio equipo de
consultores externos y co-participamos con un Project Leader del Cliente
que a su vez tiene a su cargo agentes de cambio / facilitadores /
consultores internos.
Lo que usualmente sucede dentro de una institución – y nosotros sentimos
que no somos ajenos a esta “ley” – es que resulta bastante común que los
profesionales ya formados y que cuentan con un mayor y mejor potencial
en cuanto a sus posibilidades de desarrollarse en otra institución o
empresa consultora o que también eventualmente se encuentran deseosos de
ejercer la profesión por su propia cuenta, son aquellos que mas valor
agregado aportaban a nuestra Institución.
Algo parecido le acontece a la inmensa mayoría de organizaciones donde
la propensión a retener su personal está fuertemente ligado a las
competencias de éstos; los más competentes son más propensos a
orientarse a encontrar nuevas oportunidades mientras que aquellos con
menores competencias – pero no siempre con menores sueldos y haberes –
exploran formas para seguir sosteniéndose dentro de su propia empresa.
Lo que siempre comparto con los directivos y gerentes y debo confesar
que no siempre soy lo suficientemente afortunado y convincente cuando lo
manifiesto y comparto con ellos en reuniones, es que “dentro” de la
propia función del directivo y gerente deben incorporar la de
“capacitar, entrenar y formar” a nuevas personas y profesionales.
Por supuesto el proceso de reclutamiento y selección de
personal nuevo es importante pero también lo es capacitar, entrenar y
formar a los nuevos para que su identificación e integración con la
organización se oriente a complementar exitosamente las necesidades
individuales con las necesidades organizacionales.
Ahora bien, resulta no demasiado complicado entrenar, capacitar y formar
a personas dentro de organizaciones con productos y servicios que en el
peor de los casos puedan tener un ciclo de vida no demasiado largo, pero
ante la complejidad y diversidad y distintos grados de turbulencia e
incertidumbre que se presentan en los Clientes que reciben servicios de
consultoría la tarea de entrenar, capacitar y formar a consultores no es
ningún regalo.
Hasta principios de los años 70 del siglo pasado, dentro de las
culturas y países latinoamericanos, prevalecía la organización
jerárquica piramidal donde el sistema de liderazgo autoritario y una
filosofía de dirección de arriba hacia abajo era el prevaleciente, y
dicho modelo permitía que la orientación de “cambio” del consultor fuera
factible de realizarse bajo un modelo de consultoría muy sencillo que se
operacionalizaba bajo una práctica muy simple: el desarrollo de un
“nuevo organigrama” que se complementaba usualmente con un “nuevo”
Manual de Funciones, Deberes y Responsabilidades que podía eventualmente
ser complementado con algunos flujogramas de cómo debían llevarse a cabo
los “nuevos” procedimientos.
Las situaciones competitivas que comenzaron a vivenciar las empresas en
Latinoamérica durante los años 80 hicieron indispensable tener en cuenta
las contribuciones de muchos notables expertos como es el caso de Tom
Burns (“Industry in a new age”; New society – 1963), James D. Thompson
(“Organizations in action”; McGraw-Hill - 1967), Paul R. Lawrence & Jay
Lorsch (Organizations & Environment”; Harvard - 1967), Charles Perrow (“Organizational
Analysis: A sociological view”; Brooks / Cole - 1970) y las competencias
de los consultores que estaban acostumbrados a desarrollar sus servicios
bajo el desarrollo de cambios formales como los que se han descrito en
el párrafo anterior (nuevo organigrama, nuevo Manual de Deberes,
Funciones y Responsabilidades, y nuevos flujogramas de algunos pocos
procesos) ya no resultaban ser suficientes para el sostenimiento y
desarrollo de dichas empresas.
Por supuesto que la poderosa globalización financiera impuesta a través
de las instituciones financieras que comenzaron a prevalecer por sobre
el concepto de empresas, hizo necesario e imprescindible el desarrollo
de competencias sin igual en la historia de las organizaciones. Las
empresas podían ahora ser conceptualizadas bajo la teoría de Michael T.
Hannan & John H. Freeman (“Organizational Ecology”; Harvard University
Press – 1988) que las asocian con la especie de los conejos: nacen
muchas de ellas pero también mueren muchísimos.
¿Cuáles son las implicancias prácticas de esta nueva realidad que no
tiene antecedentes en la historia de las organizaciones? Muchas, no
solamente para los directivos y ejecutivos de empresas sino también para
los consultores que deben “subirse ahora a un ritmo de cambio,
crecimiento y desarrollo totalmente inusual” hasta ese entonces. Por lo
tanto el trabajo del consultor implica la de desarrollar en los Clientes
– a través de distintos procesos, tecnologías, competencias y
metodologías – nuevos mecanismos que permitan mutarse tanto a los
individuos, los grupos como la organización en su conjunto, en una nueva
especie más fuerte que el del “conejo original”.
Pero para que los consultores puedan realizar estas mejoras y mutaciones
en los miembros organizacionales y en las empresas-Clientes era
necesario que primero comiencen a trabajar sobre sí mismos.
En un esquema simple como es el del consultor que estaba
acostumbrado a intervenir para producir mejoras en una organización
jerárquica piramidal que entre sus supuestos básicos podemos incluir a
la de “asumir que otros han de hacer lo que nosotros graficamos y le
decimos”, no resulta posible que este introduzca dichos cambios en el
Cliente si “con anterioridad” no ha trabajado sobre sí mismo. Es
imposible que un “conejo – consultor” parcialmente debilitado pueda
transformar ventajosamente a un conejo débil en otro poderoso.
De lo que no queda ninguna duda es que las competencias que ahora
habrían de requerir los consultores ya no estarían basadas
exclusivamente en su formación profesional tradicional que había sido
coronada con un Diploma de una excelente Universidad. El asesor debía
incorporar dentro de sí mismo – y antes de querer intentarlo en el
Cliente – un nuevo programa de capacitación, entrenamiento y formación
donde a las habilidades, destrezas y conocimientos se las debía
fortalecer con competencias. Pero estos programas nuevos no estaban
disponibles en las mejores Universidades y tampoco en los mejores
Centros de Altos Estudios. Y en muchas de ellas aún no lo están al día
de hoy.
Resulta fascinante que contando con un cuerpo de conocimientos tan
completo en materia de Desarrollo Organizacional, Comportamiento y
Cambio Organizacional, aún los consultores estemos caminando a tientas
cuando nos dedicamos a realizar intervenciones de consultoría en las
empresas y organizaciones. Y que la mayoría de los consultores no estén
familiarizados con aquellos notables expertos que han aportado sus
experiencias, marcos conceptuales e incluso han contrastado sus modelos
con sus vivencias poniendo aquellos a prueba.
En un artículo anterior en www.gestiopolis.com nos preguntábamos:
1. ¿A qué se debe que no alcanzamos los resultados esperados como
consecuencia de una intervención de cambio y desarrollo organizacional?
2. ¿A qué se debe que muchas de las intervenciones de consultoría - como
es el caso de las “re-ingenierías” - no han sido exitosas, y cuando
eventualmente tuvieron algún grado importante de éxito las mismas no
siempre se han sostenido en el tiempo?
Eric Gaynor (“Organization Development Institute” – World Congress in
Dublin, 1999 and México, 1998), sugiere que no siempre los aportes de
los académicos, investigadores y consultores han conseguido ser
integrados entre sí y en especial en lo que se relaciona con integrar
eficazmente el mejor arreglo organizacional con la manera de modificar
el mismo en la búsqueda de una mayor y mejor eficiencia y efectividad.
Exploremos a continuación los aportes de especialistas en materia de
Comportamiento Organizacional.
· Comportamiento Organizacional
Habiendo realizado una revisión de autores y expertos notables en
materia de Comportamiento Organizacional hemos encontrado una lista de
más de 60 trabajos notables de distintos expertos donde comparten sus
particulares perspectivas. Cada uno de estos expertos ha dedicado la
mayor parte de sus años y también de sus energías en la búsqueda del
mejor arreglo organizacional y un número muy importante de ellos ha
encontrado evidencia empírica para sustentar sus conclusiones.
Eric Gaynor Butterfield: “Jornadas de Desarrollo Organizacional”, Buenos
Aires, Argentina, 2001) incluye a los siguientes:
Alfred D. Chandler: “Strategy and structure”, MIT Press, 1962.
Alfred P. Sloan: “My years with GN”, Sidgwick & Jackson, 1965.
Alvin W. Gouldner: “Patterns of industrial bureaucracy”, Routledge &
Kegan, 1955.
Amitai Etzioni: “Modern Organizations”, Prentice Hall, 1964.
Arnold S. Tannenbaum : “Control in organizations”, Mc Graw-Hill,
1968.
B. F. Skinner: “The behavior of organisms”; Appleton-Century-Crofts,
1938.
C. Northcote Parkinson: “Big business”, Weidenfeld & Nicholson, 1977.
Carl Frost & R. Ruh, J. Wakely: “The Scanlon plan for O. D.”; MSU, 2001
Charles E. Lindblom: “The policy-making process”, Prentice may 1968.
Charles Perrow: “Organizational Analysis: a sociological view”,
Brooks/Cole, 1970
Chester I. Barnard: “The functions of the executive”, Harvard University
Press, 1938.
Chris Argyris: “Personality and Organization” – Harper & Row, 1957; &
Schon, D. : “Organizational Learning: A theory of action perspective”,
Addison-Wesley, 1978.
D. Katz & R. Kahn: “The social psychology of organizations”, N.Y., John
Wiley, 1978.
D. A. Mc Clelland: “Toward a theory of motive acquisition”, American
Psychologist, 1965.
Daniel Goleman: “La inteligencia emocional”, Bantam Books, 1995.
David Silverman: “The theory of organizations”, Heinemann, 1970.
Derek Pugh and D. J. Hickson: “Organizational structure in its context:
The Aston programme”, Gower Publishing, 1976.
Douglas McGregor: “Leadership and motivation”, MIT press, 1966.
E. Fritz Schumacher: “Small is beautiful: a study of economics as if
people mattered”, Blond & Briggs, 1973.
E. Wight Bakke: “Bonds of Organization”, Archon Books, 1966.
Edgar H. Schein: “Organizational psychology”, Prentice-Hall, 1980.
Edward E. Lawler III: “Pay and organization development”, Addison-Wesley,
1981.
Elliot Jaques: “A general theory of bureaucracy”, Heinemann, 1976.
Elton Mayo: “The social problems of an industrial civilization”,
Routledge & Kegan, 1949.
Eric Trist & others: “Organizational choice”, Tavistock, 1963.
Fred E. Fiedler: “A theory of leadership effectiveness”, McGraw Hill,
1967.
Frederick Herzberg: “Managerial choice: to be efficient and to be
human”, Dow Jones – Irwin, 1976.
Frederick W. Taylor: “Scientific Management”, Harper & Row, 1947.
Geert Hofstede: “Cultures and organizations: software of the mind” Mc
Graw-Hill, 1991.
Geoffrey Vickers: “Value systems and social process”, Tavistock
publications, 1968.
Harry Braverman: “Labor and monopoly capitalism”, Monthly review press,
1974.
Henri Fayol: “General and industrial management”, Pitman, 1949.
Henry Mintzberg: “Structures in fives: designing effective organizations”,
Prentice-Hall, 1983.
Herbert A. Simon: “The new science of management decision”, Harper &
Row, 1960.
James Burnham: “The managerial revolution”, Penguin, 1962.
James D. Thompson: “Organizations in Action”, Mc Graw- Hill, 1967.
James G. March: “Decisions & organizations”, Blackwell, 1988.
Jeffrey Pfeffer & Gerald, R. Salancik: “The external control of
organizations: a resource dependence perspective”, Harper & Row, 1978.
Joan Woodward: “Industrial organization: theory and practice”, Oxford
University Press, 1965.
John Kenneth Galbraith: “The new industrial state”, Penguin, 1969.
Karl E. Weick: “The social psychology of organizing”. Addison-Wesley:
1969.
Kenneth E. Boulding : “The organizational revolution”, Harper, 1953.
L. Festinger: “”A theory of cognitive dissonance”; Row – Peterson, 1957.
Lawrence P. & Hull; R.: “The Peter principle”, William Morrow, 1969.
Lyndall Urwick & Edward Brech: “The making of scientific management”,Pitman,
1950.
Mary Parker Follett: “Creative experience”, Longmans, 1924.
Max Weber: The theory of social and economic organization”, Free Press,
1947
Michael T. Hannan & John H. Freeman: “Organizational Ecology” Harvard
University Press, 1988.
Michel Crozier: “The bureaucratic phenomenon”, Tavistock publications,
1964.
Oliver E. Williamson: “Economic organization”, Wheatsheaf books, 1986.
Paul R. Lawrence & Jay W. Lorsch: “Organizations & Environment”, Harvard,
1967.
Peter F. Drucker: “The practice of management”, Harper & Row, 1954.
Philip Selznick: “TVA and the grass roots”; Berkeley, 1949.
Raymond E.Miles & Charles C. Snow: “Organizational strategy, structure
and process”, Mc Graw-Hill, 1978.
Rensis Likert: “New patterns of management”, Mc Graw-Hill, 1961.
Robert Michels: “Political parties”, Dover, 1959.
Robert R. Blake & Jane S. Mouton: “The managerial grid III”, Gulf
Publishing, 1985.
Rosabeth Moss Kanter: “The change masters: corporate entrepeneurs at
work”, Allen and Unwin, 1984.
Thomas J. Peters & Robert H. Waterman: “In search of excellence:
lessons from America´s best-run companies”, Harper & Row, 1982.
Tom Burns: “Industry in a new age”, New society, 1963.
Victor H. Vroom: “Organization Theory”, Penguin Books, 1990.
Victor Thompson: “Modern Organization”. New York: Knopf, 1967
Wilfred Brown: “Exploration in management”, Heinemann educational books,
1960.
William H. Whyte: “The organization man” Penguin, 1960.
William Ouchi: “Theory Z: How American business can meet the Japanese
challenge”, Addison-Wesley, 1981.
La lista incluye a notables académicos, investigadores, consultores,
directivos y practitioners interesados en performance organizacional.
Hacen una referencia a una selección de variables independientes e
intervinientes que tienen un impacto decisivo en los resultados
corporativos y en la mayoría de los casos muestran además evidencia
empírica de ello sea a través de un trabajo de campo, diversas
investigaciones, evidencia práctica o un case study.
El lector avezado ha de reconocer que independientemente de una
selección de variables “distinta”, los autores pueden diferenciarse
entre sí por la distinta unidad de análisis en que ponen foco, sea ésta
el individuo, el grupo, la organización o el contexto. De lo que si
podemos estar seguros es de que en dicha lista no hay lugar alguno para
principiantes o profanos.
Definitivamente si cada uno de las personas notables se hubiera visto en
una situación de introducir mejoras organizacionales seguramente
elegiría distintos aspectos en Qué debería poner foco y dirección. Estos
“Qué” distintivos son los que realmente muestran diferencias entre
ellos.
Pero lo “que” debe hacer el consultor en materia de arreglo
organizacional es algo totalmente distinto de “como” debe lograrlo. Y es
ahora que pasamos a explorar aquellos autores que han estado
particularmente interesados en el “Como”, es decir en los procesos de
cambio y transformación que están implícitos en el Desarrollo
Organizacional.
Es posible que al lector le resulte algo inusual hablar de una
intervención al referirnos a los servicios de O. D. y de consultoría.
Sin embargo la palabra intervención proviene del anglicismo
“intervention” que usualmente es adoptado en la profesión médica para
actividades de cirugía. En alguna medida entonces, la intervención de
consultoría puede ser asociada con una cierta cirugía organizacional
donde es necesario extirpar algunos males para potenciar a la
organización.
La secuencia de pasos mas conocida es la que proviene del trabajo de W.
Burke (“Organization Development: Principles and Practices” – New York:
Little, Brown & Co, 1982) y es aplicada en O. D. dentro del esquema de
Action Research. El proceso de consultoría incluye 8 pasos principales y
ellos son:
Entrada
Se hace evidente la necesidad de cambio dentro de una organización, al
aparecer diferencias entre los resultados esperados y los realmente
alcanzados, y también como consecuencia de la observación de problemas.
Alguna persona o un grupo de personas dedican tiempo a analizar el
problema e incluso buscan a otros para que lo hagan y también tienen en
cuenta la complejidad y oportunidad de facilitar un cambio dentro de la
empresa.
Start-Up o “Arranque / Encendido”
Aparece la figura de un consultor o agente de cambio, quien tiene como
principal misión clarificar los temas que se relacionan con el problema.
El agente de cambio también canaliza muchas de sus energías hacia
obtener apoyo y compromiso de otros en el esfuerzo de cambio a realizar.
Apreciación y Feedback
Esta es la etapa donde el consultor o el agente de cambio recolecta
información respecto del problema y le provee feedback a la alta
dirección de la empresa.
Plan de Acción
El agente de cambio trabaja conjuntamente con la alta dirección de la
organización en el desarrollo de un plan de acción que se orienta a
corregir el desvío existente entre los resultados esperados y los
realmente alcanzados.
Intervención
Durante esta etapa se implementa el plan de acción. Comienza la puesta
en práctica del proceso de cambio.
Evaluación
El trabajo del agente de cambio durante esta fase consiste en proveer
ayuda a la alta dirección para evaluar los progresos alcanzados durante
el progreso de los esfuerzos hacia el cambio organizacional.
Adopción
En esta etapa los participantes organizacionales toman como propios los
nuevos procedimientos y prácticas, y se amplía el alcance del cambio
extendiéndolo a toda la organización.
Separación
Durante esta etapa el consultor o el agente de cambio se prepara para
abandonar el esfuerzo de cambio. Esta es una de las etapas más críticas
de todo el proceso ya que el agente de cambio debe asegurarse que las
mejoras introducidas han de perpetuarse sin su presencia. Por supuesto
esto es posible cuando el conocimiento y las habilidades del agente de
cambio han sido transferidas a la organización.
Puede ser de suma utilidad relacionar las distintas etapas o fases de la
Intervención de Consultoría con las Competencias del agente de cambio –
consultor. Para facilitar este trabajo se transcribe a continuación el
excelente trabajo realizado por The Organization Development Institute
en esta materia, literalmente y en inglés.
“The Organization Development Institute (“The Essential Competencies for
Practicing O. D. Effectively (20th version – 2001)”
Marketing
Be aware of systems wanting to change
Be known to those needing you
Match skills with potential Client profile
Convey qualifications in a credible manner
Quickly grasp the nature of the system
Determine appropriate decision makers
Enrolling
Build trusting relationships
Deal effectively with resistance
Help the Client trust the process
Help the Client manage emotionally charged feelings
Collaboratively design the change process
Mini-Assessment
Further clarify real issues
Be aware of how one´s biases influence interaction
Link change effort into ongoing organizational processes
Identify informal power
Data Gathering
Determine the type of data needed
Clarify boundaries for confidentiality
Select a process that will facilitate openness
Diagnosis
Watch for deeper issues as data is gathered
Suspend judgment while gathering data
Recognize what is relevant
Know how data from different parts of the system impact each other
Stay focused on the purpose of the consultancy
Feedback
Prepare leadership for the truth
Involve participants so they being to own the process
Create a non-threatening atmosphere
Planning
Distill recommendations from the data
Consider creative alternatives
Participation
Obtain commitment from leadership
Co-create an implementation plan that is rooted in the data
Co-create implementation plan that is clear
Co-create implementation plan that is results-oriented
Co-create implementation plan that is measurable
Intervention
Reduce dependency upon consultant
Instill responsibility for follow through
Intervene at the right debt
Re-design intervention or mindfully respond to new dynamics
Re-plan as unexpected circumstances arise
Evaluation
Initiate ongoing feedback in Client-consultant relationship
Choose appropriate evaluation methods, that is, interviews, instruments,
financial sheets
Determine level of evaluation such as reaction, learning, behavioral
change, organizational impact, societal impact
Ensure evaluation is reliable
Ensure evaluation method is practical
Follow-Up
Establish method to monitor change after the intervention
Use information to reinforce positive change
Use information to take next steps
Link evaluation with expected outcomes
Adoption
Transfer change skills to internal consultant so learning is continuous
Link change process to daily life of system
Pay attention to movement back to old behaviors
Move more away from project-driven change to strategy-driven change
Be sure customers and stakeholders are satisfied with intervention´s
results
Separation
Recognize when separation is desirable
Leave the Client satisfied
Self-awareness
Be aware of how ones “whole person” impacts one´s practice
Clarify personal values
Clarify personal boundaries
Manage personal biases
Manage personal defensiveness
Recognize when personal feelings have been aroused
Remain physically healthy while under stress
Resolve ethical issues with integrity
Avoid getting personal needs met at the expense of the Client (i.e.,
financial, emotional, sexual, etc.)
Work within the limits of your capabilities
Perform effectively in an atmosphere of ambiguity
Perform effectively in the midst of chaos
Interpersonal
Develop mutually trusting relationships with others
Solicit feedback from others about your impact on them
Collaborate on internal / external OD professionals
Balance the needs of multiple relationships
Listen to others
Pay attention to the spontaneous and informal
Consistently maintain confidentiality
Interpersonally relate to others
Other
Handle diversity and diverse situations skillfully
Communicate directions clearly to large groups
Facilitate small group interventions (up to 70)
Be aware of the influences of cultural dynamics on interactions with
others
Por lo tanto hasta ahora nos hemos familiarizado con distintas Teorías
Organizacionales dentro de lo que se conoce como Comportamiento
Organizacional. Pero las empresas no solamente deben comportarse sino
que además deben orientar dichos comportamientos hacia la efectividad y
eficiencia que le permita consolidar su posicionamiento en el contexto y
frente a sus reales y potenciales contendores.
Ahora necesita el consultor saber – además de las distintas fases de consultoría y distintos tipos de arreglos organizacionales – respecto de cómo poner en movimiento la organización.
Uno puede tener un tren con muchos vagones (comportamientos quietos)
y necesita de una locomotora que le de movimiento a todos los vagones.
Eso es lo que se conoce bajo el nombre de Desarrollo Organizacional, y,
como en el caso de Comportamiento Organizacional, aquí también nos
encontramos con trabajos y contribuciones con los cuales todo consultor
debe familiarizarse, conocer, aprender, y luego ponerlos en práctica en
forma eficaz y eficiente. Se incluye a continuación algunos de esos
notables trabajos.
· Desarrollo Organizacional
En su su libro “Practicing Organization Development – A guide for
consultants” (editado por William J. Rothwell, Roland Sullivan & Gary N.
McLean, Pfeiffer, 1995) se incluye una serie de definiciones de
Desarrollo Organizacional haciendo mención puntual a las declaraciones
de:
- Beckhard, 1969 (“Organization Development: Strategies And Models”;
Reading, MA: Addison-Wesley);
- Bennis, 1969 ; (“Organization Development: its nature, origin and prospects”; Reading, MA: Addison-Wesley);
- Burke, 1982; (“Organization Development: Principles and Practices”; New York: Little, Brown & Co.);
- McLagan, 1989; (“Models for HRD practice”; Alexandria, VA: American Society for Training and Development);
- French & Bell, 1990; (“Organizational Development: Behavioral
science interventions for organization improvement”; Englewood Cliffs,
N.J.: Prentice-Hall).
En un intento por resumir estas definiciones y unirlas a través de un
hilo conductor William J. Rothwell, Roland Sullivan & Gary N. McLean,
Pfeiffer (en la edición citada de 1995), señalan cuatro aspectos
principales:
1. Desarrollo organizacional tiene una perspectiva de largo plazo, lo
que implica que no representa una estrategia de hacer arreglos “de
reparación rápida” algo que ya ha sido notado por Kilmann, 1984 (“Beyond
the quick fix: Managing five tracks to organizational success”; San
Francisco, CA: Jossey-Bass) y Naisbitt, 1982 (“Megatrends: Ten new
directions transforming our lives”; New York: Warner Books).
2. A pesar de que un proceso de cambio y desarrollo organizacional puede
realizarse a cualquier nivel como lo sugiere Beer, 1980 (“Organization
change and Development: A systems view”; Santa Monica, Ca: Goodyear) los
tres autores destacan la necesidad de recibir el apoyo y el esponsoreo
desde la cúspide de la organización.
3. El proceso educativo y de aprendizaje es central al proceso de
cambio y desarrollo organizacional. Se requiere el aprendizaje y
aplicación de nuevas ideas, creencias, comportamientos y actitudes de
parte de los distintos miembros organizacionales.
4. A diferencia de otros enfoques de consultoría el Desarrollo
Organizacional tiene especialmente en cuenta la participación del propio
personal de la organización en las distintas etapas de diagnóstico,
búsqueda de soluciones y selección, identificación de los objetivos a
cambiar, implementación de cambio planificado, y evaluación de los
resultados.
De esta manera William J. Rothwell, Roland Sullivan & Gary N. McLean (1995) nos ayudan a identificar un hilo común a través de distintas definiciones, apreciaciones y enfoques de desarrollo organizacional.
El Dr. Donald Cole (“Congreso de Desarrollo Organizacional”, Buenos Aires, Argentina – 1997) señala que la profesión de desarrollo organizacional emerge como consecuencia de la mayor complejidad organizacional que es requerida para afrontar los cambios en el contexto, y que toma la forma de “organización matricial”. Robert Blake & Jane Mouton, 1985 (The managerial grid III”, Gulf Publishing) acuñaron el término de organización matricial antes del fin de la década de los 60 del siglo pasado. De allí en más – Dr. Donald Cole, 1997 – las organizaciones que adopten un arreglo matricial, implican que cada persona responda a más de una, tarea que no ha estado presente en las formas organizacionales tradicionales.
Podemos señalar que Desarrollo Organizacional surge a principios de los sesenta cuando ya no existe duda alguna que la escuela clásica de pensamiento, la de relaciones humanas, la de recursos humanos y la burocrática, han manifestado sus rendimientos decrecientes, por decir lo menos. Wendell, F. y Bell, C. – 1995 (ya mencionado) ponen énfasis en cuatro distintas aplicaciones relacionadas con las ciencias del comportamiento, y como ellas han impactado sobre desarrollo organizacional, siendo ellas:
- “laboratory training”;
- “survey research & feedback”,
- “action research”, y
- la escuela socio-técnica de Tavistock.
El desarrollo organizacional (DO) surge a principios de los años sesenta
del siglo pasado como consecuencia principalmente de los rendimientos
decrecientes de las cuatro filosofías de dirección a que hemos hecho
mención (escuela clásica de pensamiento, la de relaciones humanas, la de
recursos humanos y la burocrática).
Es también notable como el surgimiento de Desarrollo Organizacional
coincide con lo que hemos denominado “decaimiento de la importancia de
la Profesión”. Efectivamente, las profesiones en los años 60 comenzaron
a decaer en importancia (en los Estados Unidos de Norteamérica).
Diversos trabajos de campo y de investigación comienzan a
mostrar evidencia donde “la profesión” ayuda a subir en la pirámide
organizacional hasta los puestos gerenciales pero tienen dificultades
para consolidarse en la cúspide de la empresa. Surgen nuevas habilidades
– intra e interpersonales – que usualmente no son aprendidas, y por lo
general tampoco son enseñadas, en los mejores centros de estudio y
Universidades del planeta.
El punto culminante del “alcance del rol profesional” y como su carrera
profesional puede verse “interrumpido” dentro de las empresas, es puesto
de manifiesto por el Dr. Donald Cole, 1981 (“Professional Suicide”; New
York, Mc Graw Hill) que ha sido editado en español y tiene como co-autor
a Eric Gaynor, 2002 (“Suicidio Profesional”, Buenos Aires, Editor: The
O. D.
Institute International). En USA identificaron muy rápidamente que los conocimientos “profesionales” aunque necesarios, no eran suficientes para que una organización sea competitiva y pueda sustentar dicha competitividad en el tiempo.
Esto es particularmente cierto para las profesiones de Administración
e Ingeniería entre otros; de aquí en más los profesionales debían además
centrar sus esfuerzos, recursos y energías en aprender a conocerse un
poco más a sí mismo y también a los demás. Algo a lo que las profesiones
“tradicionales” no han estado acostumbradas.
Desarrollo Organizacional tiene que ver entonces directamente con los
participantes organizacionales, y “Como” estos pueden cambiar sus
creencias, valores, conductas y actitudes. Algo común a todos ellos – a
diferencia de muchos de los notables expertos a que se ha hecho mención
bajo “Comportamiento Organizacional” en la sección más arriba, es el
foco en los cambios y en los procesos por encima del “Qué” es lo que nos
acerca a mayor y mejor performance organizacional.
Hemos de citar a algunos de los expertos en Desarrollo Organizacional:
Argyris, Chris, 1962: “Interpersonal competence and organizational
effectiveness”. Belmont, CA: Dorsey Press.
Argyris, Chris, (1970): “Intervention theory and method: a behavioral
science view”. Reading, MA: Addison-Wesley.
Beckhard, R., 1969: “Organization development: Strategies and models”.
Reading, MA: Addison-Wesley.
Beckhard, R. & Harris, R. (1987): “Organizational transitions”. Reading, MA: Addison-Wesley.
Beer, M. (1980): “Organization change and Development: A Systems view”. Santa Monica, CA: Goodyear.
Bennis, W. (1969): “Organization development: Its nature, origin and prospects”. Reading, MA: Addison-Wesley.
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Bradford, L., Gibb, J., & Benne, K. (1964): “T-group theory and
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Maslow, Abraham (1954): “Motivation and Personality”. N. Y. : Harper &
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McClelland, D. (1976): “Power is the motivator” in Harvard Business
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McGregor, Douglas (1960): “The human side of enterprise”. N. Y.: Mc
Graw-Hill
Nadler, D. (1977): “Feedback and organization development: using data
based methods”. Reading, MA: Addison-Wesley.
Rogers, Carl (1942): “Counseling and Psychoteraphy”. Boston, MA:
Houghton-Mifflin.
Schein, Edgar (1985): “Organizational culture and leadership”. San
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Schein, Edgar (1969): “Process Consultation: its role in organization
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Senge, Peter (1990): “The fifth discipline”. New York: Doubleday.
Shaw, M. (1981): “Group Dynamics: the psychology of small group behavior”.
N.Y.: McGraw-Hill.
Vroom, Victor (1964): “Work and Motivation”. N.Y. : John Wiley & Sons.
La inmensa mayoría de las personas recién nombradas se diferencian
respecto de la inmensa mayoría de aquellos que fueron citados en la
sección de comportamiento organizacional por el hecho que privilegian
poner foco en el proceso de “Como” se puede alcanzar performance
improvement dentro del mundo organizativo. Es decir, en lugar de definir
“Cuál” es la empresa más exitosa y describir “Que” es lo que éstas hacen
precisando en alguna medida su perfil –
como es el caso de los autores, directivos, consultores,
académicos e investigadores expertos incluidos en la sección de
comportamiento organizacional – nos encontramos con que los expertos en
desarrollo organizacional privilegian el “Cómo”, es decir el proceso por
el cual se puede llegar a alcanzar performance improvement.
El lector debe estar dimensionando la magnitud de complejidad al que se
enfrenta todo aquél que intenta “Cambiar” o modificar una estructura
organizativa vigente, algo que Macchiavello advirtió al Príncipe hace
muchos siglos atrás. Integrar los pensamientos en materia de
comportamiento organizacional (más de 60 expertos notables) con los de
más de 30 probados expertos en cambio organizacional. No resulta ser una
tarea sencilla.
En un esfuerzo por integrar eficazmente las contribuciones de los
expertos en Comportamiento organizacional con los de Desarrollo
Organizacional los autores R. Schmuk & M. Miles, 1971 (“Improving
schools through OD: An overview”; Palo Alto, CA: National Press Books),
crearon un modelo basado en tres dimensiones principales, siendo ellos:
- Los problemas diagnosticados;
- Los tipos o modos de intervención; y
- La unidad de análisis que se privilegia.
El esquema de estos dos últimos autores toma en cuenta unos siete
aspectos principales en materia de unidad de análisis: la organización
en su conjunto, relaciones intergrupales, grupos o equipos, encuentros
de a dos o de a t res, roles y una persona en particular.
Por otro lado en relación a los problemas diagnosticados hacen
mención a los siguientes componentes: Objetivos, comunicación, cultura,
liderazgo, resolución de problemas, toma de decisiones, conflicto,
definición de roles. Y en cuanto a los tipos y modos de intervención
destacan los siguientes: entrenamiento, data feedback, consultoría de
procesos, coaching, resolución de problemas, feedback de información,
confrontación y planeamiento, entre otros. Rothwell, Sulllivan & McLean
(1995) hacen mención a un número importante de tipos de intervención con
su respectiva descripción del que seguramente se han de beneficiar los
que se familiarizan con él.
En este trabajo hemos intentado compartir con el lector los dilemas que
debe vivir toda persona interesada en realizar un cambio organizacional
– como lo son los asesores y consultores de empresa - dentro de una
empresa en su intento de mejorar la performance organizacional.
Muchas veces los consultores se ven empujados a tomar una posición
que resulta de un enfoque limitado ... lo que naturalmente conduce a
resultados limitados. Tratar a una situación compleja de manera compleja
permite representa un muy buen punto de inicio para toda intervención.
Desde hace más de tres décadas The Organization Development Institute
está trabajando en el desarrollo de las “Competencias requeridas de
parte de un Consultor” para el ejercicio de la profesión de Desarrollo
Organizacional. Aquellos interesados lectores interesados en estos
aportes pueden dirigirse a Eric Gaynor Butterfield, via email:
odicoaching@dilhard.com.ar
.
Como hemos manifestado en numerosas oportunidades: “Los
Clientes no deben pagar un precio mayor por los beneficios que reciben
que los honorarios profesionales que pagan a los consultores en los
servicios de asesoría” (Jornada de Desarrollo Organizacional, Buenos
Aires, Argentina. 2003).
Esperamos que los consultores dediquen sus esfuerzos y energías hacia
poder integrar eficazmente que es lo que deben hacer con como hacerlo y
además saber discriminar respecto de lo que deben hacer en cada una de
las distintas etapas de consultoría. El desafío está abierto y esperemos
que los consultores ejerciten su profesión aceptando el reto y sin
perjuicio de los Clientes.
Muchas gracias por compartir, estimado lector.
Eric Gaynor Butterfield informesarrobatheodinstitute.org Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org
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