En algunas de estas cartas ya he hecho comentarios sobre libros de
estrategia militar.
El propósito ha sido enriquecer lo más posible los conceptos de
estrategia de negocio
encontrando paralelos útiles.
Por recomendación de un buen amigo llegó a mis manos el libro
Warfighting: The U.S. Marines Corps book of strategy . Un libro corto y
práctico, de fácil lectura, pero
extraordinariamente denso en conceptos estratégicos. En esta ocasión
comentaré
únicamente parte del capítulo 2 (Teoría de la Guerra), pero
evidentemente los demás capítulos son también muy valiosos.
Una distinción fundamental para entender el concepto estratégico del
Cuerpo de Infantería de Marina (como se traduce normalmente el término
marine corps), es hacer la diferencia en el tipo de situación de combate
en que normalmente se despliegan. Al contrario de la doctrina
estratégica del ejercito de los EE.UU., basada en poder de fuego y en
una guerra de desgaste, donde los recursos son siempre muy abundantes,
las situaciones que vive una fuerza expedicionaria es la de enfrentarse
a un enemigo numéricamente superior, teniendo recursos limitados, con
poca posibilidad de apoyo externo y buscando el mínimo desgaste de las
fuerzas propias. ¿Suena como a su empresa? Si no trabaja Usted para
alguna de las grandes empresas globales, seguramente así es; pero aún
las empresas más grandes pueden requerir de enfrentar ese tipo de
situaciones.
Esta diferencia en las situaciones requiere (manda, dice el autor)
conducir la guerra basándose no en poder de fuego sino en maniobras. La
guerra de maniobras busca atacar al contrincante desde una posición de
ventaja, en vez de lanzar un ataque frontal. La esencia está en la
aplicación de la fuerza contra algunas debilidades del contrincante. Por
definición, la maniobra se basa en la velocidad y la sorpresa, ya que
sin ellas no es posible concentrar nuestras fuerzas en las debilidades
del contrincante. El ritmo de la operación es
en sí mismo un arma, a veces la más importante.
El objeto de la maniobra no es tanto la destrucción física del enemigo,
como destrozar su cohesión, organización, mando y balance psicológico,
de modo que no pueda seguir combatiendo de manera efectiva. Una maniobra
exitosa depende para su éxito de identificar y explotar las debilidades
del enemigo. En este tipo de guerra, los números no compensan la falta
de habilidades.
Para pelear efectivamente este tipo de guerra, se requiere:
· Poder de combate
· Concentración y velocidad
· Sorpresa y osadía
· Explotar la vulnerabilidad y la oportunidad
El Poder de Combate, se construye con elementos tangibles como los
números (armas, personal, equipo); sin embargo estos no son lo más
importante. Son más importantes algunas cosas, total o parcialmente
intangibles, como los efectos de la maniobra, la sorpresa y el ritmo de
las operaciones, así como el ánimo de los combatientes, su espíritu de
lucha, perseverancia y el efecto del liderazgo.
La Concentración es la convergencia de los esfuerzos en el tiempo y el
espacio. Una concentración efectiva puede darle a una fuerza inferior,
una ventaja local decisiva. La Velocidad es un arma. Es un requisito
para la sorpresa y la maniobra. En situaciones fluidas como las de un
campo de batalla, la velocidad da seguridad contra la reacción del
contrario.
Sin velocidad, no es posible una concentración efectiva de fuerza en el
punto débil del contrincante.
La Sorpresa es atacar al contrincante de una manera y en un momento en
que no lo espera.
Es esencial que no se dé cuenta de nuestro ataque hasta que sea
demasiado tarde para reaccionar. La sorpresa es un auténtico
multiplicador de la fuerza por su efecto psicológico, ya que paraliza,
aunque sea temporalmente, la capacidad del contrincante para resistir.
Sin embargo, sus ventajas son temporales únicamente y deben explotarse
rápidamente. Un complemento básico de la sorpresa es la osadía.
Atreverse a hace lo inesperado, tomar riesgos medidos y razonables, pero
con valentía.
Finalmente explotar la vulnerabilidad y la oportunidad es vital. Hay que
enfrentar al contrincante donde, cuando y del modo que lo haga más
vulnerable. Hay que concentrar nuestros esfuerzos en una vulnerabilidad
crítica; cosa que no es fácil porque muchas veces será también un área
muy bien defendida. De ahí la necesidad de aprovechar y crear
oportunidades para el ataque decisivo y una vez creada la oportunidad,
explotarla a fondo.
Como pueden ver, más que recetas este autor nos da criterios, una
filosofía que, en mi opinión, es valiosísima. En el mundo cada vez más
combativo de la competencia entre corporaciones, y sobre todo ante el
ataque cada vez más fuerte de grandes empresas globales, el empresario
mexicano no puede combatir la fuerza con la fuerza, los números con
números. Cada vez más, los enfrentamientos competitivos se ganan con
pensamiento, no con números; con espíritu, no necesariamente con
recursos superiores. Es aceptar como un hecho de la vida, como lo hacen
los marines, que lo normal será enfrentarse a fuerzas
superiores en recursos y que nuestra única defensa es un estilo
competitivo superior.
Un estilo que no espera a las oportunidades: las crea. Que no espera a
tener una superioridad en todos los campos; sino que explota y genera
superioridades a nivel local.
Un estilo que requiere, por otro lado, de una gran descentralización de
decisiones, para facilitar la sorpresa, la velocidad de reacción,
aprovechar los momentos de oportunidad.
En fin, en estos conceptos está una esperanza para las empresas medianas
y pequeñas, de combatir y derrotar a contrincantes mucho mayores.
Antonio Maza Pereda - amazaarrobaspin.com.mx
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |