¿Qué tiene que ver la práctica de un médico con la estrategia de un
vendedor con su prospecto? Al analizarlo, podrás aprender cómo el médico
“vende” sus soluciones.
Imagina que estás esperando que te atienda el médico, después de
llevarle una serie de análisis. Tienes ya cerca de media hora esperando
y lo único que piensas es en la pérdida de tiempo y en los honorarios
que tendrás que pagarle.
De repente, entra tu doctor. Con seriedad te dice que ha encontrado una
sombra negra en los rayos X y que te hará más estudios. Y que “no te
preocupes, con seguridad no es nada.”
Repentinamente, dejas de pensar en el tiempo y el dinero, ¿o no?
Lo único que quieres es que te cure. Deseas comprarle.
Así, la labor del médico es similar a la del vendedor. El doctor debe
encontrar la enfermedad, hacérsela saber al paciente y ayudarle a que se
de cuenta de lo urgente del tratamiento.
Por su parte, el vendedor debe encontrar la necesidad del prospecto,
hacérsela sentir y ayudarle a determinar la urgencia de la acción para
solucionarla.
Ambos profesionales trabajan en función del bienestar de su cliente. Y
en ambas situaciones, si el cliente se da cuenta de la necesidad que
tiene, discutirá muy poco acerca de su solución o su costo.
La clave del enfoque del médico aplicada a las ventas, es lograr que el
cliente hable sobre su situación, de modo que puedas establecer sus
posibles necesidades. Y luego, determinar las soluciones más adecuadas.
Estos siete puntos te serán útiles:
1. NO EMPEZAR UNA VENTA CON LA PRESENTACION DEL PRODUCTO, SINO CON
PREGUNTAS — ¿De qué otra manera puede enterarse, tanto un médico como un
vendedor de la situación del otro, lo suficientemente como para intentar
un diagnóstico?
2. INVESTIGAR MAS PROFUNDAMENTE — Al determinar un problema, sigue
preguntando aún más, para definir bien la situación del cliente.
3. PEDIR AL PROSPECTO ALGUNA SOLUCION — Una pregunta excelente es: “Si
usted no tuviera objeción de dinero, ¿qué solución se le ocurriría para
este problema?”
4. CALIFICAR LA POSIBILIDAD DE COMPRA DEL PROSPECTO — La pregunta puede
ser: “¿Qué tipo de presupuesto tiene usted (o su empresa) para estos
problemas?”
Si contesta que no tiene, pregunta entonces cómo hará para tener uno o,
en todo caso, para qué fecha lo tendrá. Y si en realidad no puede
pagarlo, mejor no continúes la venta en ese momento.
La peor respuesta que puedes obtener es “Déjeme pensarlo.”
5. PROPONER LA SOLUCION — Si el prospecto posee las tres características
básicas de un cliente (necesidad, presupuesto y autoridad para usarlo),
entonces presenta tu producto o servicio.
6. RESUMIR LO ENTENDIDO — “Según veo, este es el problema al que se
enfrentan...”
La preparación al cierre puede ser: “¿Se da cuenta cómo este producto
resuelve su problema?”
7. PEDIR AL PROSPECTO QUE CIERRE — A veces, un médico no pide
directamente que el paciente le “compre.” Puedes usar la misma técnica
no presionadora: “¿Qué desea que hagamos entonces, Sr. Cliente?” o
“¿Cuál considera usted que debe ser el
siguiente paso?”
El prospecto sensibilizado a su necesidad, que entendió cómo el producto
le ayudará a solucionarla y que desea hacerlo, seguramente contestará de
la única manera posible: comprando.
Lic. Jorge Pinkus Nombre Autor
Director General de Psinter Consultores, S.C. www.psinter.org
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