Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto,
sino un hábito. Aristóteles.
El saber mirar y actuar estratégicamente en una empresa es una habilidad
que como el nadar ó andar en bicicleta no se puede adquirir leyendo
libros o artículos.
Hay que practicar, caerse, equivocarse y de repente uno sale andando o
nadando sin saber exactamente que cambió, pero dominando el tema. A
veces necesitamos un tutor que nos vaya sosteniendo la bicicleta hasta
que hacemos ese click que nos cambia la perspectiva.
Por eso es tan difícil explicar, en teoría, la mejor forma de ser
empresario y entonces aparecen infinidad de métodos, leyes, sistemas y
todos parecen ser correctos - de hecho lo son – y sin embargo no siempre
el aplicarlos arroja buenos resultados.
El problema es que cada empresa – como si fuera un individuo – tiene una
forma de ser y de hacer que es única e irrepetible y el generalizar con
prácticas de gerenciamiento puede ser, muchas veces, peligroso. Lo que
es bueno para una empresa no lo es para todas.
Así el asegurar que todo el mundo tiene que realizar ejercicios físicos
diariamente para mantenerse en forma, puede ser peligroso para muchas
personas.
Lo que si se puede asegurar es que hay que hacer ejercicios de acuerdo a
su estructura física, su estado de salud, su edad, su trabajo y sus
objetivos de vida, y muchas veces lo mejor es no hacer ningún ejercicio.
Lo mismo pasa con las organizaciones, cada una, de acuerdo a infinidad
de variables (mercado, tamaño, cultura, tecnología, coyuntura, etc.)
exige prácticas distintas.
Así aparecieron prácticas de moda que resultaron exitosas en algunas
empresas y fueron nefastas en otras (rezising, downzising,
tercerización, fusiones y adquisiciones, etc.), en todas se encontraron
explicaciones del fracaso después que este se produjo.
En mi opinión, lo ideal es tratar de entender cual es la esencia del
pensamiento estratégico y, practicándolo, tratar de ejercerlo.
Cuando se entiende, y se ejerce, el pensamiento estratégico, se pueden
encontrar muy rápidamente cuales son las acciones necesarias para el
éxito de cualquier organización.
Se perciben cuales son las fuerzas que están actuando, que debilidades
tiene la organización, que acciones correctivas son urgentes y cuales a
mediano plazo, como deberá cambiar en el futuro para sobrevivir y si la
organización es viable o no.
Voy a tratar de brindar, en sucesivos artículos, herramientas para que
se puedan ir aplicando a fin de desarrollar ese tipo de visión.
Insistiendo siempre que la única forma de adquirir esa habilidad es
practicándola.
El primer paso es entender que la empresa y el empresario son parte de
un sistema, que está compuesto a su vez de varios sub-sistemas y que
todos influyen sobre todos. Así una empresa influye en el mercado en que
se desenvuelve, brindando nuevos servicios o productos, y a su vez el
mercado influye sobre la empresa al ir madurando y exigiendo otro tipo
de servicio/producto.
La coyuntura – o medio ambiente – influye sobre el mercado, en las
crisis o etapas de crecimiento y el mercado influye sobre la coyuntura
si los habitantes de una región comienzan a consumir porque tienen
confianza en el futuro.
Quizás sirva para entender este concepto el explicar que el cuerpo
humano es un sistema similar, también esta compuesto por varios
sub-sistemas (sistema respiratorio, digestivo, nervioso, circulatorio,
etc.) y que un cambio en uno de ellos influye en todo el resto. Así para
interpretar un síntoma, como un dolor de cabeza, hay que conocer como
están funcionando cada uno de los sub-sistemas. Todo el mundo entiende
hoy en día que un dolor de cabeza puede ser consecuencia de distintas
causas fiebre, hígado, digestión, constipación, etc. Y, para complicar
un poco más las cosas, también puede ser consecuencia de un sub-sistema
intangible como el psicológico, el stress puede causar dolor de cabeza.
De la misma forma en el mundo empresario un síntoma (caída de ventas,
rentabilidad, pérdida de mercado, problemas constantes, calidad, etc.)
puede tener varias causas. Esto va a depender de cada empresa y del
medio en el que desenvuelve.
Una representación gráfica posible del sistema empresa – empresario
puede ser:

Vamos a comenzar a ver ahora las herramientas de interpretación de
este sistema.
Intencionalmente coloco al empresario fuera de los límites del sistema
porque, a pesar de formar parte del todo, es imprescindible que él
mismo, para entender como funciona, lo mire como un espectador.
Sobre lo único que el empresario tiene posibilidad de actuar es sobre la
empresa, y de esa forma hacer que esta actúe sobre el resto del sistema,
o hacer las modificaciones necesarias para que esta se adapte a los
cambios del mercado y el entorno.
El problema más común entre los empresarios es situarse dentro de la
empresa misma y desde allí intentar sortear las dificultades, que,
generalmente, son consecuencia de varias causas distintas.
Esto es lo que llamo Miopía Empresaria.
Los empresarios se centran en la empresa y, si bien es cierto que es
sobre lo único que tienen posibilidad de actuar, no tienen en cuenta el
resto del sistema, por lo que muchas veces gastan un montón de tiempo,
esfuerzo y dinero modificando o mejorando el producto cuando en realidad
tienen problemas de distribución, de coyuntura económica, de coyuntura
política, de clientes que crecieron ó de segmentación elegida.
La única forma de pensar estratégicamente es visualizar y entender como
funciona este sistema, para ello voy a tratar de darles herramientas
para estudiar a cada sub-sistema por separado, y a su vez interpretar
como interactúan entre sí.
Voy a tratar cada sub-sistema por separado para entenderlo, y luego, en
cada uno tratar de explicar como interactúa con el resto.
El empresario:
Voy a comenzar con el empresario ya que es el que con su accionar tiene
mayor influencia sobre todo el sistema. Si bien no tiene injerencia
sobre el mercado ni sobre el entorno, si puede cambiar la empresa para
que se adapte al medio, que es el fin único de toda organización,
sobrevivir.
El empresario es un individuo y, por definición, es un ser único. Cada
uno tiene su propia forma de encarar la vida y de hacer las cosas, sus
propios paradigmas y su propia historia que influye en sus acciones y
decisiones.
Si bien no podemos generalizar en cuanto a comportamiento, si podemos
decir que hay hábitos y formas de hacer que son comunes a los
empresarios exitosos.
Todos tenemos hábitos de conducta, de acuerdo a nuestra formación,
historia, carácter, etc. Y la única forma de erradicar hábitos
incorrectos es reemplazarlos por nuevos hábitos, y estos tienen una sola
forma de ser adquiridos: practicándolos y ejerciéndolos.
Son esos hábitos:
· Comenzar con un fin en mente.
· Pro actividad.
· Manejos del tiempo.
· Pensar en ganar – ganar.
· Centrarse en principios.
Comenzar con un fin en mente: para saber si vamos en la dirección
correcta debemos saber hacia donde vamos. Debemos tener una visión de lo
que queremos que sea nuestra vida. Un ejercicio propuesto por S. Covey
en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” es:
Imagine que está conduciendo hacia un velatorio, al llegar toma
conciencia de que es su propio funeral y se sienta al fondo de la sala.
Percibe que cada uno de los presente va a decir unas palabras sobre lo
que usted representó para ellos en su paso por esta vida. Así cada una
de las personas que tuvo contacto con usted va a hablar de ello.
Imagine que quiere que digan de usted su esposa/marido, sus hijos, sus
padres, sus jefes, sus empleados, sus proveedores, sus clientes, etc.
En cada uno de esos discursos usted tiene una guía de conducta, una
forma de hacer cada cosa, un patrón para cada decisión.
Esta visión es totalmente independiente de la visión de la empresa, es
para usted como persona, la visión de la empresa va a ser una de las
consecuencias de su forma de pensar.
Si puede escriba cada uno de los discursos imaginados y téngalos
presente de forma que el cumplirlos se transforme en hábitos de
conducta.
Pro actividad: Existen tres tipos de actitudes ante las cosas que nos
pasan, la pasividad que es no hacer nada, la reactividad que es
reaccionar cuando pasa algo y la pro actividad que es hacer que las
cosas pasen.
Es condición indispensable para el éxito en la gestión empresaria actuar
pro activamente.
Esta es la cualidad esencial que nos distingue de los demás miembros del
reino animal. Es lo que nos hace los arquitectos de nuestro propio
destino. Nos da la libertad de escoger nuestra propia respuesta a los
estímulos del medio ambiente.
El ejercer este hábito junto con el primero de tener un fin en mente nos
asegura la dirección y la velocidad de crucero de nuestra vida.
Manejos del tiempo: las teorías modernas de dirección de empresas
aseguran que hoy estamos como estamos como consecuencia de las
decisiones tomadas en el pasado, por lo que tenemos que tomar hoy las
decisiones correctas para forjar un futuro. Este hábito nos permite dar
prioridad a lo importante dejando de lado lo urgente. Y lo importante
está fijado por nuestros objetivos.
S. Covey en la obra citada, describe muy bien los elementos de manejo
del tiempo en función de su urgencia y su importancia.
Urgente
No Urgente
Importante
cuadrante 1 cuadrante 2
No importante cuadrante 3
cuadrante 4
Cada uno de los acontecimientos de todos los días puede ser encuadrado
dentro del gráfico. Así:
Si la mayoría de nuestras actividades están dentro del cuadrante 1
importante-urgente, estamos en continua crisis, apagando incendios, con
estrés, vencimientos impostergables, los acontecimientos nos manejan a
nosotros.
En el cuadrante 3 no importante-urgente, reaccionamos con urgencia a
cosas que no son importantes para nosotros, estamos atendiendo
prioridades de terceros.
Muchas veces ocupamos nuestro tiempo en el cuadrante 4 no urgente-no
importante, como escape de estar actuando mayormente en el cuadrante 1,
cuando normalmente esas tareas deberían ser desechadas.
Cuando, ejerciendo los dos primeros hábitos, logramos ocupar la mayor
parte de nuestro tiempo en el cuadrante 2 importante-no urgente tenemos
el manejo de nuestro tiempo, estamos planificando, anticipando
problemas. Normalmente cuando algo no es urgente lo dejamos para
después, y vivimos siempre en el cuadrante 1.
El ejercicio de este hábito nos permite planificar nuestras acciones y
anticiparnos a los problemas.
Pensar en ganar – ganar: muchos empresarios piensan que los negocios son
un sistema de suma cero, es decir que lo ellos ganan alguien lo debe
perder, y pasan gran parte de su tiempo pensando cómo sacar partido de
la otra parte.
Los negocios son, por definición, generadores de riqueza, de todo tipo,
por lo que si usamos nuestra capacidad en fabricar tortas más grandes,
en lugar de pensar en como dividirlas, lo más probable es que obtengamos
porciones mayores en cada trozo que nos toque.
Siempre debemos pensar en el bien común, esto es posible hasta con los
competidores más directos.
Al generar mercados más grandes y más accesibles a mayor cantidad de
gente estamos colaborando a la posibilidad de un mundo mejor.
Centrarse en principios: los principios son como faros, leyes naturales
que no se pueden quebrantar. Los principios son verdades profundas,
fundamentales, de aplicación universal.
Son incuestionables para obtener éxito la rectitud, la honestidad y la
integridad que son la base de la confianza. La calidad, el entender que
hacer las cosas con excelencia genera un mundo mejor. La dignidad y la
potencialidad, el entender que todos tenemos capacidades y que podemos
crecer.
El servicio que es contribuir al crecimiento del otro.
Dice S. Covey: “Dudo de que alguien pueda seriamente considerar que la
mala fé, el engaño, la bajeza, la inutilidad, la mediocridad o la
degeneración sean una base sólida para la felicidad o el éxito
duradero.”
La primera herramienta para poder adquirir el pensamiento estratégico es
trabajar sobre uno mismo.
Estos hábitos van a darnos la posibilidad de seguir un camino a
velocidad cierta para ir al lugar que fijamos como objetivo.
La mayoría de los conceptos sobre los hábitos fueron copiados casi
textualmente del libro “los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”,
no creí necesario cambiar o ampliar los conceptos, no se puede mejorar
lo que está muy bien.
En próximos artículos voy a dar herramientas para entender a la empresa,
el mercado y el entorno.
Bibliografía: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva; Stephen
Covey ed. Paidos 1997
Ing. Santiago Antognolli - santognolliarrobaspeedy.com.ar
Ing. Químico egresado de la UTN Regional Buenos aires. En 1983 fué fundador de una Pyme que llegó a ser líder en su rubro en el mercado del Mercosur. En 1999 se vendó la empresa a una mutinacional siendo requisito de compra su continuación en la gerencia de ventas de la misma. En el 2000 - 2001 cursó un MBA en la Universidad de Palermo. Actualmente es Director de SEA Consultores, especializandose en Pymes de Familia. www.pymesdefamilia.com.ar infoarrobapymesdefamilia.com.arComparte tu conocimiento
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