RESUMEN
Los países que forman este Globo terráqueo, no puede ignorar lo que en
los último años ha originado la Globalización, cómo ha incidido en las
economías favoreciendo a aquellos países más poderosos, siendo amenazas
para otros, pero también oportunidades para otros dependiendo de cómo se
ha afrentado a sus efectos, repercusiones. En esta oportunidad nos
detenemos a analizar el rol de la mujer ante la globalización
especialmente como capital de trabajo, fuerza laboral.
CONSIDERACIONES, REPERCUSIONES
El Programa de Postgrado de la especialidad de Gerencia de la calidad y
productividad de la Universidad de Carabobo, a través de su cátedra de
tópicos gerenciales modernos, ha venido investigando lo que ha
representado para la mujer la globalización, cuál ha sido su rol, qué
ello ha originado, cómo ha incidido en su calidad de vida, cuál es su
rol como fuerza de trabajo, cómo el sector empresarial ha considerado el
rol de la mujer en la organización.
De aquí, que no nos debe extrañar que se comente, que la participación
económica de las mujeres ha venido respondiendo a requerimientos de
sobrevivencia, a lógicas individuales y de hogares, pero esta
participación no ha modificado sustancialmente la problemática de las
relaciones de poder entre hombres y mujeres. Más aún en la percepción de
derechos por parte de las mujeres se evidencia persistencia de la
subordinación genérica.
En un interesante trabajo sobre este tópico, Patricia Coñomán Carrillo,
nos comenta, que la globalización es un proceso con una doble corriente:
“extensiva e intensiva”; por un lado abarcar potencialmente todo espacio
físico del planeta y por otro, afectar a todas las áreas de la actividad
humana se debe considerar en el análisis que no hay que olvidar, que
dentro de la lógica de la acumulación capitalista, el recurso humano
mujeres, su capacidad productiva y reproductiva, es un bien a explotar,
de ahí, que se considere el máximo aprovechamiento tanto de sus
capacidades como sus limitaciones, para favorecerse de ambas, dando
validez a la afirmación de que buena parte de la economía nacional de
esta época recae sobre las mujeres, por el peso de su participación en
los llamados sectores más dinámicos de nuestra economía, como el
turismo, los sectores de servicios, la banca, educación y salud, esto
último involucra aproximadamente al siete por ciento de la población
económicamente activa.
Son estos sectores justamente los que en nombre de la competitividad han
contribuido a la disminución del poder adquisitivo del salario real.
Para ilustrar, sólo un par de ejemplos: La fuerza laboral en la zona
campesina, es ocupada en alta proporción por mujeres en tanto mano de
obra no calificada y desvalorizada por su condición femenina, en la que
por demás se evidencia la segregación ocupacional, mujeres obreras y
hombres gerentes o supervisores.
Considérese destaca Coñomán, que dentro de la lógica de la acumulación
capitalista, el recurso humano mujeres, su capacidad productiva y
reproductiva, es un bien a explotar, de ahí, que se tome en cuenta el
máximo aprovechamiento tanto de sus capacidades como sus limitaciones,
para favorecerse de ambas, dando validez a la afirmación de que buena
parte de la economía nacional de esta época recae sobre las mujeres, por
el peso de su participación en los llamados sectores más dinámicos de
nuestra economía, como el turismo, los sectores de servicios, la banca,
educación y salud, esto último involucra aproximadamente al siete por
ciento de la población económicamente activa.
Son estos sectores justamente los que en nombre de la competitividad han
contribuido a la disminución del poder adquisitivo del salario real.
Para ilustrar, sólo un par de ejemplos: La fuerza laboral en la zona
campesina, es ocupada en alta proporción por mujeres en tanto mano de
obra no calificada y desvalorizada por su condición femenina, en la que
por demás se evidencia la segregación ocupacional, mujeres obreras y
hombres gerentes o supervisores.
No cabe la menor duda nos agrega Coñomán, que la participación económica
de las mujeres ha venido respondiendo a requerimientos de sobrevivencia,
a lógicas individuales y de hogares, pero esta participación no ha
modificado sustancialmente la problemática de las relaciones de poder
entre hombres y mujeres. Más aún en la percepción de derechos por parte
de las mujeres se evidencia persistencia de la subordinación genérica.
Las características de los escenarios económicos son cada vez más
competitivas y requieren que la mujer se incorpore como fuerza de
trabajo a fin de enfrentar los grandes retos que la Globalización
demanda.
En síntesis, no nos debe sorprender, que hoy más que nunca la mujer se
ha incorporado a la fuerza de trabajo y ocupa un lugar determinante en
la capacidad productiva de las empresas, en donde sus participación es
cada vez más dinámica hasta llegar a que algunas mujeres se desempeñan
con ejecutivas a cargo del funcionamiento de empresas que deben ser
competitivas ante las características económicas que los actuales
escenarios exigen. La mujer se ha venido preparando, adquiriendo los
conocimientos en muchas profesiones en donde anteriormente solamente el
hombre lo hacía, pero hoy gracias a la demanda que la Globalización ha
conllevado a que la mujer sea tomada muy en cuenta y en donde la
realidad ha demostrado que la mujer se ha incorporado adecuadamnete al
sector empresarial, por ejemplo, caso que nos concierne.
Finalmente, Irma Arriagada nos agrega con respecto a este tópico, que el
mercado laboral ofrece ventajas y espacios de libertad a las mujeres,
quienes iniciaron la lucha por entrar en él y ahora están luchando por
ampliar ese espacio, disminuyendo los efectos de discriminación y
segmentación, al mismo tiempo que la flexibilidad laboral recrea nuevas
formas de exclusión y segregación.
Actualmente, se sostiene que la jefatura femenina en los hogares se está
multiplicando a raíz de las tendencias económicas que obligan a las
mujeres a buscar ingresos propios, al aumento de la pobreza y a
tendencias demográficas y sociales, como migraciones, viudez, rupturas
matrimoniales y fecundidad adolescente. (Buvinic, 1991) Pese a que los
datos no son totalmente fiables, dadas las definiciones de jefatura
femenina de censos y encuestas y debido a que la información estadística
es incompleta, en América Latina al menos uno de cada cinco hogares
urbanos está encabezado por una mujer (entre 20% y 30% de los hogares y
en la región del Caribe esa magnitud llega a alrededor del 40% y más),
lo que significa, en términos reales, la ausencia de una pareja estable.
Este crecimiento fue muy fuerte en la década pasada y es probable que se
mantenga y/o aumente, en la medida que los fenómenos que la originaron
también se mantengan.
Definitivamente el rol de la mujer en la vida económica de los países
esta desempeñando un rol importante que debe ser tomado muy en cuenta.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve ; camv12arrobahotmail.com
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)Compartir ideas impulsa el desarrollo
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