Economía estadounidense: satisfactoria perspectiva a pesar de problemas
estructurales
08-2005
Las favorables condiciones y perspectivas económicas son alentadoras
para la desgastada imagen de la Casa Blanca. Esto compensaría al menos
en parte la severa erosión que la imagen presidencial está teniendo,
luego de los escándalos que se han relacionado con la Central de
Inteligencia, y el recuento diario de soldados muertos que
cotidianamente emergen de los titulares de la prensa mundial. Son
productos del inmenso avispero de sangre que se tiene en Irak.
Al menos en lo económico el Poder Ejecutivo tiene algo de lo cual
sostenerse. La más reciente publicación de la Federal Reserve (FED), el
banco central estadounidense, hace concluir que las características
actualizadas a mediados de año, y las que se vislumbran para diciembre
próximo, dan cuenta de un aceptable desempeño de la economía
estadounidense.
Todo ello a pesar de los problemas estructurales que se enfrentan, y que
se concretan en: (i) una deuda total y déficit del gobierno que
conjuntamente se acercarían a los 6 trillones de dólares (6 millones de
millones); y (ii) un déficit comercial que para diciembre, seria de casi
532,000 millones de dólares.
Los tres principales indicadores macroeconómicos que denotan el perfil
de un país, se mantienen en rangos aceptables: crecimiento económico,
inflación y empleo.
En cuanto al crecimiento económico, el mismo “no es tan débil para
preocuparnos, pero tampoco es tan fuerte como para festejos” tal y como
lo declaró a fines de julio Alan Greenspan el presidente de la FED, en
una audiencia ante el congreso. El crecimiento de la producción total
estaría cerrando este año en cerca de 3.8% algo que se aleja del
lánguido crecimiento europeo que cerraría en un 2.3%.
La inflación ha dado muestras de estar bajo control. Aunque en el
renglón de alimentos aumento un 0.2%, el promedio ponderado en general
para julio, mantuvo los mismos niveles que había mostrado en junio de
este año. No obstante la FED se muestra en extremo cauta con prevenir un
eventual aumento de precios en el mercado doméstico. Las tasas de
interés casi seguro tendrán un nuevo aumento de 0.25% en agosto. Se
estima que cerrarían entre 3.75 a 4.0% para diciembre próximo.
El desempleo por su parte ha tendido a la disminución. Si bien es cierto
lo ha hecho de una manera más lenta que la esperada, las cifras
evidencian un desempleo total abierto de 5%. La cifra muestra un
descenso, desde el pico alcanzado en junio de 2003 cuando los niveles de
desocupación se contabilizaron en 6.3%.
Con esa comparación, las cifras de ocupación lucen satisfactorias, pero
aún se mantienen alejadas de los máximos de empleo registrados en 2000.
Por otra parte, también influye el hecho de que existen trabajadores que
han dejado de buscar empleo. Ese factor, más que la creación de puestos
permanentes, haría disminuir los números de desocupación abierta en el
país.
Visto en su conjunto, los indicadores económicos en general dan muestra
de una recuperación aceptable de la economía. Sin embargo no es ni mucho
menos para colocar controles automáticos, ni descuidar auditorías. La
dependencia energética del petróleo ha golpeado los ingresos personales
de la población. De no posibilitarse fuentes alternativas para
desplazamiento y productividad, la dependencia energética puede
transformarse en un verdadero cuchillo en la garganta de muchos países.
Otras amenazas se dibujan cada vez con mayor claridad en el campo
internacional.
Se requiere fortalecer los niveles de competitividad. Nótese que a pesar
de la relativa devaluación del dólar respecto al euro, no existe un
repunte dramático de las exportaciones y por ello no se cuenta con un
alivio al déficit comercial.
En comparación con los “rugientes” noventa, muchos dan muestras de
nostalgia por los tiempos en que la “burbuja” de especulación financiera
auguraba un perpetuo movimiento, forjador de fortunas tan rápidas como
desproporcionadas.
Actualmente, tal lo indicado por The Economist, los estadounidenses
tienen en general la perspectiva de beneficiarse hasta un 13% en la
mayoría de sus inversiones. Se ha hecho evidente que embarcarse en la
montaña rusa de los mercados de valores, puede traducirse en volátiles
ganancias, pero también en intempestiva evaporación de dividendos.
En medio de todo, los resultados actuales se derivan de un crecimiento
en el consumo y cierta inversión de reposición que se realiza en el
país. Persisten los temas de fondo: una vigorosa inversión neta en
educación, infraestructura vial, energética y productiva,
fortalecimiento de la capacidad competitiva; además de enfrentar el
creciente problema del déficit comercial que se hace agobiante.
Giovanni E. Reyes -
giovrarrobayahoo.com
University of Pittsburgh