De la división del trabajo a la integración
06-2005
En la actualidad existe una tendencia a la cooperación entre empresas,
organizaciones, grupos de trabajo e individuos. El desarrollo histórico
del proceso de producción comienza con la división del trabajo que
tiende a especializar a los individuos y grupos, y posteriormente, a las
unidades de producción con la consiguiente elevación del nivel de
productividad del trabajo y de los resultados productivos. Los
economistas clásicos desarrollaron conceptualmente estos procesos a
partir de la realidad observada. Desde el mismo momento en que se
produce la división del trabajo tiene lugar su proceso complementario, o
sea, la cooperación. En el mundo actual se habla de coopetencia como
expresión del desarrollo acelerado de las alianzas estratégicas entre
organizaciones independientes y de las relaciones estratégicas entre
partners.
El presente artículo forma parte de una trilogía sobre la temática de
las cadenas productivas, redes industriales y clusters que corresponden
a un proyecto de investigación que une el marco conceptual y su
aplicación a organizaciones cubanas.
A continuación se desarrollan conceptualmente estos elementos por
considerar que un marco conceptual facilitaría el desarrollo de sus
aplicaciones prácticas.
División del Trabajo
Adam Smith, en 1776 creó la obra fundamental del pensamiento liberal de
la economía de mercado, “La riqueza de las naciones”, y en su primer
capítulo, refleja los fundamentos de su concepción, además de
desarrollar una amplia exposición de la división del trabajo.
"El progreso más importante en las facultades productivas del trabajo, y
gran parte de la aptitud, destreza y sensatez con que éste se aplica o
dirige, por doquier, parecen consecuencia de la división del trabajo"
[1]
Adam Smith basa los cambios del sistema económico en el desarrollo de
las fuerzas productivas desde el modo de producción feudal hacia el modo
de producción capitalista, y ello fundamentado en la división del
trabajo, y en concreto en la división técnica del trabajo.
Dividir significa separar en el tiempo, si se puede separar en el
tiempo, ello posibilita poder separar en el espacio. Es decir, la
condición necesaria para poder manipular el espacio-territorio será
poder disgregar en el tiempo. En cuanto se consiga descomponer un
proceso, en lo que implica de fraccionamiento temporal, se abre la
posibilidad de separar estas etapas. Desde el punto de vista geográfico
la idea de división tiene un alcance muy importante, en la medida en que
va a ser un mecanismo espacial manipulable, el cual será ampliamente
aprovechado.
Como señala Smith: “La gran ventaja de la división del trabajo consiste
en que, al dividir la tarea total en operaciones pequeñas, sencillas e
individuales en las cuales puede especializarse cada trabajador, la
productividad total se multiplica geométricamente. Luego, la división
del trabajo no es más que: La desagregación de una actividad compleja en
componentes, a fin de que los individuos sean responsables de un
conjunto limitado de actividades y no de la actividad como un todo.” [2]
¿Por qué la división del trabajo aumenta en tal medida la
productividad?, la respuesta es que ninguna persona es física ni
psicológicamente capaz de desempeñar todas las operaciones que componen
a la mayoría de las complejas actividades, ni aún suponiendo que una
persona pudiera adquirir todas las habilidades especializadas para
hacerlo. En contraste, la división del trabajo crea actividades
simplificadas que pueden aprenderse y completarse con relativa rapidez.
Además crea una variedad de trabajos, que permite escoger o ser
asignados a posiciones que concuerden con los talentos e intereses de
las personas.
Lo anterior, que resulta válido para el sistema fabril, constituye una
condición para la era de los servicios ya que lo que resulta válido para
el operario en la etapa actual lo es para cada organización, ya que
resulta un especialista en lo que sabe hacer bien y requiere del
concurso de otras organizaciones para poder desarrollar una oferta
integral que satisfaga las necesidades y expectativas de sus clientes.
Especialización
La especialización, es un resultado objetivo de la división del trabajo
y se expresa en la formación de nuevas ramas, industrias, servicios, e
incluso en la interrelación entre ellos que provoca nuevas actividades.
En la economía se profundiza sin cesar la especialización sectorial y
empresarial, que se expresa en la adaptación de un sector, organización
o división a la prestación duradera de un producto o servicio que se
repite establemente, con un destino económico determinado para
satisfacer demandas sociales y organizacionales.
La especialización consiste en la limitación del campo de actividad de
una organización y puede definirse del lado de la oferta, teniendo en
cuenta el proceso o procesos tecnológicos que resultan del dominio de la
empresa (por recursos, Know How y de los productos que se obtienen) y
del lado de la demanda, por las funciones servidas y los grupos de
clientes a los que se satisface.
La visión más tradicional de la especialización se basa fundamentalmente
en el conjunto de productos o procesos que la organización
desarrolla[3], mientras que un planteamiento más amplio y de mercado,
define el campo de actividad a partir de tres dimensiones: las funciones
servidas, los grupos de clientes a los que se sirve, y las tecnologías
utilizadas para hacerlo[4]. La primera definición puede ser incluida en
la última si se considera que los productos pueden ser descritos por las
funciones que cubren y por la tecnología empleada, mientras que los
mercados se describen a partir de las funciones satisfechas y los
clientes atendidos.
Independientemente de las diferentes concepciones, la realidad determina
que a mayor profundidad en el nivel de especialización, mayor necesidad
de la creación de un tejido industrial de interrelaciones entre empresas
que permita satisfacer necesidades complejas. Y en la práctica, desde la
década de los ochenta, se ha puesto de moda el outsourcing, “…..la
acción de recurrir a una agencia exterior para operar una función que
anteriormente se realizaba dentro de una compañía”[5], como resultado de
la profundización del proceso de especialización donde las empresas se
concentran en las actividades, procesos y productos, en las cuales
tienen un desempeño superior y, por tanto, en el mercado tienen ventajas
competitivas y contratan a otras empresas los elementos necesarios para
su quehacer, siempre y cuando sean competitivas sus ofertas.
Para White y James, Outsourcing es “…una relación contractual entre un
vendedor externo y una empresa en la que el vendedor asume la
responsabilidad de una o más funciones que pertenecen a la empresa”[6].
Cuando se profundiza en la especialización productiva se amplía la
cooperación y las organizaciones se complementan mutuamente en un mismo
proceso de organización de la producción industrial.
Cooperación
De acuerdo con Fernández, la cooperación se puede definir como “un
acuerdo entre dos o más empresas independientes que, uniendo o
compartiendo parte de sus capacidades y/o recursos, sin llegar a
fusionarse, instauran un cierto grado de interrelación con objeto de
incrementar sus ventajas competitivas”[7].
La cooperación se sitúa entre el mercado y la propia empresa como forma
de organización de la asignación de recursos y ésta última puede dejarse
al mercado que, con el mecanismo de precios, realizará tal asignación a
través de las transacciones comerciales que en él se realizan. Esta
sería la situación de no integración, ni crecimiento externo.
Pero esa asignación de recursos puede llevarse también a cabo en la
empresa mediante la sustitución de las transacciones comerciales por la
organización interna, que sería lo contrario a lo antes formulado.
En la cooperación se presentan características del mercado, mediante las
transacciones entre las empresas que cooperan, y de la propia empresa,
siempre manteniendo un determinado modo de organización.
Para determinadas actividades de la cadena de valor, una empresa puede
ser menos eficiente que otra o demasiado grande, sin embargo, podría ser
en comparación pequeña para otras[8]. Pueden existir otras razones que
determinen que la empresa sea más o menos eficiente en la realización de
algunas de las actividades de su cadena de valor.
En este último caso, la empresa podría externalizar esas actividades de
la cadena de valor hacia otras que sean más eficientes. Sin embargo,
esta externalización buscando mayor eficiencia no aseguraría por sí
misma que el costo total del producto fuera menor. Esto sólo ocurriría
si los costos externos más los de las transacciones fueran menores que
los internos.
Esta es la condición para que la cooperación sea eficiente, es decir,
que los costos de las empresas que cooperan operando por separado sean
inferiores a los de una integrada. Esto sólo ocurrirá, si los costos
externos más los de las transacciones son inferiores a los internos[9].
De esta forma, se explica la cooperación a partir de los costos de
transacción y se justifica por qué la cooperación es una vía intermedia
entre el mercado y la organización interna para la asignación de
recursos. La cooperación supone un compromiso entre flexibilidad y
eficiencia.
De los motivos que inducen a las empresas a establecer estrategias de
cooperación se pueden deducir con relativa facilidad las principales
ventajas que las mismas conllevan. Quizás, se podría decir que la
combinación de la eficiencia operativa, a través de las múltiples
posibilidades antes citadas, con la flexibilidad propia de un mero
acuerdo entre partes, es una de las más significativas.
Ello constituye una fuente importante de ventajas competitivas al
simultanear la eficiencia operativa con la posibilidad de la simple
disolución del contrato en el caso de que la cooperación no funcione
adecuadamente.
Para que la cooperación sea eficiente, es preciso que esté basada en la
reciprocidad mutua entre los socios, de forma que todos consigan los
beneficios que esperaban obtener del propio proceso cooperativo y de una
forma equilibrada[10]. Para que la cooperación sea estable y se mantenga
en el tiempo es preciso extrapolar la anterior idea hacia las
expectativas de beneficios que se esperan obtener en el futuro.[11]
La “cooperación entre empresas” es un concepto definido en el
“horizonte” de relevancias-problemas. En este “horizonte”, se
diferencian distintas formas de colaboración o trabajo conjunto entre
distintas empresas jurídicamente independientes, que se establecen con
la finalidad de mejorar (a través de una cierta coordinación de tareas)
el cumplimiento de sus objetivos (Rotering 1990, Scharader 1993).
Entre las ventajas abiertas en una “cooperación entre empresas” se
suelen considerar: mejoras en la dimensión “tiempo” (time-to-market;
acortamiento de “lead-times”; mayor velocidad de reacción a demanda;
etc.), en la dimensión “conocimientos” (transferencias de “know-how”,
posibilidad de concentrarse en “core competences”, etc.), economía de
escala, reducción de riesgos, acceso y entrada en nuevos mercados
(Bronder 1993, Vizjak 1990, Porter/Fuller 1989, Rupprecht-Däullary 1994,
Picot/Reichwald/Wigand 1996)[12]
La cooperación de la industria se reduce a la instauración de nexos
duraderos de producción entre sectores, empresas y unidades ocupadas en
la producción conjunta de ciertos productos. Se distingue por la
duración y estabilidad de los nexos y la regularidad de los suministros
y reclama que se tengan en cuenta los encargos técnico-productivos del
consumidor.
Las empresas que establecen nexos de cooperación mantienen su autonomía
económica. En el proceso de cooperación, las empresas conexas se
suministran mutuamente los productos terminados o semimanufacturados que
se montan directamente en el producto terminado o se somete a
tratamiento suplementario en la empresa piloto o a operaciones
consecutivas en varias fábricas especializadas así como los diferentes
servicios que aportan.
La cooperación en la industria se efectúa en dos formas fundamentales.
En primer lugar, mediante la instauración de estrechos vínculos entre
las empresas (ramas) que, por el carácter de su especialización,
dependen en el aspecto productivo la una de la otra. El significado
económico de este tipo de cooperación consiste en que, unido a la
especialización, contribuye al acortamiento de los plazos de puesta en
el mercado de complejos y nuevos tipos de productos, asegura la total y
regular utilización de los equipos especiales de alto rendimiento,
mejora el empleo de las capacidades de producción y contribuye a la
amplia aplicación de métodos avanzados de organización de la producción.
En segundo lugar, mediante la instauración de nexos entre las empresas
especializadas, que no dependen directamente de la otra en cuanto a la
producción, sino que la organizan con el fin de utilizar más eficazmente
las capacidades de producción disponibles de una de ellas. Semejante
cooperación tiene además la ventaja de contribuir a la utilización más
integral de los potenciales de las empresas, aunque en varios casos
puede disminuir los índices del nivel de especialización debido a la
ampliación de la nomenclatura de producción. [13]
Integración Vertical
Por integración vertical se entiende, “un sistema está verticalmente
integrado cuando los procesos administrativos, entendiéndose por ello la
producción, transporte o distribución y venta de un determinado
producto, se realizan por una misma empresa. La integración de dos
empresas puede darse indistintamente hacia adelante, incorporando
funciones de distribución y venta del producto o bien hacia atrás,
desarrollando métodos de producción al interior de la industria”.[14]
El grado de dominio que una empresa elija ejercer sobre las actividades
que comprenden un sector o sectores relacionados determinará la amplitud
y la extensión de su integración vertical. Para decidir esta
organización, la empresa debe analizar los beneficios económicos,
administrativos y estratégicos frente a los costos de una eventual
integración vertical. El decidir una integración vertical, no pasa solo
por el análisis económico de los beneficios versus costos, sino que
también incluye cuestiones de flexibilidad, equilibrio, organización,
incentivos de mercado y capacidad de gestión de la empresa resultante.
Según Porter, “La integración vertical es la combinación de una
tecnología de producción diferente, la distribución, venta u otros
procesos económicos dentro del ámbito de una sola empresa. ....” [15]
Por otra parte, Menguzzato considera que la integración vertical es
realmente la forma más antigua de organización económica de una
sociedad, puesto que es el principio fundamental de una economía de
supervivencia. Una empresa totalmente integrada verticalmente es una
empresa que realiza todas las actividades correspondientes a los
distintos niveles de la hilera de producción de un determinado bien,
desde la obtención de las materias primas hasta la entrega del producto
acabado en manos del consumidor.[16]
Cuando los economistas estudian la integración vertical, parten
lógicamente de las estructuras industriales proporcionadas por la
revolución industrial y la producción en masa, donde la mecanización y
la especialización provocaron precisamente una desintegración vertical
de los procesos económicos. La integración de los procesos de producción
y distribución en gran escala, dentro de una empresa, va configurando la
empresa industrial moderna; la mano visible de la dirección sustituyendo
a la mano invisible de las fuerzas de mercado en la coordinación del
flujo de bienes, desde los proveedores de materias primas y productos
semiacabados hasta el minorista y el consumidor final.
Los motivos clásicos de la integración vertical se encuentran en la
búsqueda de ventajas en costos, que debieran llevar a las empresas
integradas a incrementar su rentabilidad y/o en ventajas estratégicas
que deberían permitir a la empresa mejorar su posición frente a los
consumidores.
La diversificación o integración vertical supone la entrada de una
empresa en actividades relacionadas con el ciclo de producción completo
de un producto o servicio, convirtiéndose así la empresa en su propio
proveedor o cliente. Si la empresa se convierte en su propio proveedor,
se dice que la integración es hacia atrás o aguas arribas. Si la empresa
se convierte en su propio cliente, se dice que la integración es hacia
adelante o aguas abajo.[17]
Aunque la estrategia de integración vertical tiene connotaciones muy
particulares y específicas, puede considerarse como un caso particular
de diversificación relacionada, ya que la empresa entra en negocios o
actividades diferentes de los habituales aunque estén relacionados con
éstos por razón del proceso completo de producción. Ello requiere, el
desarrollo de competencias, conocimientos o habilidades nuevos por parte
de la empresa.
Es preciso hacer notar que la integración vertical existe siempre en
cualquier empresa. Toda empresa elabora ella misma parte de su producto
y adquiere otra parte en el exterior a los proveedores. Del mismo modo,
toda empresa comercializa o vende en algún grado, sus productos o
servicios.
En resumen, se puede decir que la integración vertical, es el
eslabonamiento de pequeñas y medianas empresas a cadenas productivas a
través del desarrollo de proveedores o de la subcontratación de procesos
industriales. Es una forma de organización empresarial que consiste en
que varias fases sucesivas de un proceso productivo son realizadas por
una misma empresa o varias empresas estrechamente relacionadas.
Características de la integración vertical
Para poder medir el grado en que una empresa se encuentra integrada
verticalmente, se utilizan cuatro indicadores:
1. La integración vertical posee una dirección de integración, la cual
puede ser hacia atrás o hacia adelante. Dada las características de una
empresa, una integración vertical hacia atrás consiste en acercarse, una
empresa, hacia sus proveedores incorporándolos a su cadena de valor.
Esto implica tomar el control de empresas proveedoras de sus insumos.
Una integración hacia adelante implica una mayor aproximación a sus
clientes, siendo la empresa misma, como un todo la encargada de
proporcionar al cliente el producto final; prescindiendo de empresas
externas para realizar dicha labor.
2. Existen distintos grados de integración vertical y dominio de una
empresa frente a la cadena de valor de sus productos. Estos distintos
grados se pueden clasificar en los siguientes tipos:
· Integración plena.
· Cuasi - integración.
· Integración parcial.
· No integración.
El grado de integración hacia atrás se puede medir a través del
porcentaje de requerimientos de un insumo en particular del que la
empresa asegura su abastecimiento de manera interna. Del mismo modo, el
grado de integración hacia delante para un producto específico puede
medirse a través del porcentaje del mismo que es realizado en una unidad
propia de la empresa.
3. La amplitud de una integración indica el grado en que una empresa
depende de sus propios recursos internos para satisfacer sus necesidades
de insumos o para comercializar sus productos. Esta amplitud puede
medirse como la fracción del valor proporcionado por los insumos o
productos internos de la empresa con respecto al valor total de sus
transacciones tanto internas como externas, para una unidad de la
empresa.
4. La extensión de la integración vertical se refiere a la longitud de
la cadena de valor que posee una empresa. Esta cadena puede estar
constituida sólo de unas pocas etapas o cubrir totalmente el proceso
productivo. Una forma de medir la extensión de la integración es a
través de la fracción del valor final de un producto o servicio agregado
por la empresa.
Las características de poder de mercado permiten ver cómo estrategias
corporativas podrían ser atentatorias a la libre competencia en un
mercado.
No obstante, las empresas también enfrentan costos al momento de decidir
integrarse verticalmente, como los de asumir una organización más
compleja. Las barreras de salidas son más altas y el manejo de los
incentivos a los trabajadores se hace difícil.
En la actualidad, resulta un fenómeno cada vez más frecuente el
desarrollo de las empresas, centrándose en sus negocios básicos
(especialización) o en la reestructuración de su cartera de negocio para
mejorar su rentabilidad mediante la creación de valor.
Integración Horizontal
Porter en su libro “Ventajas Competitivas”, dedica uno de sus capítulos
a explicar elementos fundamentales relacionados con la estrategia
horizontal. Al decir de Porter, “La estrategia horizontal coordina las
metas y estrategias de las unidades de negocios relacionadas. Abarca
tanto las unidades de negocios existentes como la selección de nuevos
sectores industriales a los cuales entrar, con base en las
interrelaciones con los grupos existentes”[18]. La estrategia horizontal
puede y debe existir en el nivel de grupo, sector o corporación. Sin
embargo, algunas empresas no tienen otra cosa que una estrategia
horizontal muy informal, sin importar que tan profundamente formulen sus
estrategias para las unidades de negocios individuales.
“Las interrelaciones tangibles constituyen, por tanto, una fuente
potencial principal de la ventaja competitiva. Una estrategia horizontal
explícita debe estar en el centro de la estrategia de grupo, sector o
corporación”[19]. Por tanto, acerca de la necesidad de una estrategia
horizontal explícita, Porter critica que la mayoría de las
organizaciones trabajan en contra de lograr interrelaciones.
Sin embargo, los impedimentos organizacionales no sólo explican el
porqué las unidades de negocios relacionadas que proceden
independientemente, rara vez optimizarán la posición competitiva de la
empresa como un todo.
La transferencia de conocimiento entre unidades de negocios
genéricamente similares no ocurrirá: “La transferencia de conocimiento
que sostiene las interrelaciones intangibles no ocurren en forma
natural. Las unidades de negocios querrán desarrollar sus estrategias
propias y creen que conocen como el mejor sus sectores industriales,
rara vez se espera que busquen el conocimiento en otra parte de la
empresa”.[20]
Como una de las formas de estrategia horizontal que pueden aplicar las
organizaciones se tiene la integración horizontal, esta es una forma de
organización empresarial que consiste en que varias empresas de una
misma propiedad o estrechamente relacionadas se dedican a las mismas
actividades del proceso productivo que pudiera ser compras,
comercialización, inversión y/o producción conjunta.
El diseño de estructuras organizativas facilitadoras de ambientes
creativos y adaptables a los requerimientos del cambio constituyen
sistemas de relaciones y de formas flexibles de organización promotoras
de la cooperación y potenciadoras de la integración mediante
obligaciones y beneficios bien definidos para sus diferentes
componentes, los que favorecen la motivación y el compromiso con el
incremento de la competitividad.
Estos elementos deben ser considerados a la hora de la toma de
decisiones ya que en la actualidad no compiten empresas aisladas sino
redes empresariales de las cuales algunas solo son la “cabeza visible”.
En la organización en red las debilidades de algunas empresas se
aminoran notablemente al desarrollarse las ventajas competitivas de cada
una de ellas, especializándose en lo que mejor sabe hacer de manera de
potenciar las fortalezas de cada una de ellas, y por tanto, desarrollar
sinergias que potencian las fortalezas del conjunto.
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[1] Smith, Adam. La riqueza de las naciones, Ed Alianza editorial s.a,
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[2] Stoner, James. Administración, 1991, Quinta Edición, Prentice- Hall,
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[3] Ansoff, H. I. “La Estrategia de la Empresa, 1976, Ediciones
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[4] Abell, D. F. “Defining the business”, 1980, Prentice - Hall,
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[5] Rothery B. y Roberts I. “Outsourcing. La subcontratación”. 1997,
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[6] White, R. y James, B. “Manual de Outsourcing”. 2000, Barcelona, ed.
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[7] Fernández Sánchez, E. “La Cooperación Empresarial”, mayo 1991,
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[8] Jarillo, J. C. “On Estrategic Network”, 1988, Estrategic Management
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[9] Fernández Sánchez, E. “La Cooperación Empresarial”, mayo 1991,
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[10] Ohmae, K. “La lógica mundial de las alianzas estratégicas”, 1989
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[11] Navas López, José E. y Guerra Martín, Luís A. La dirección
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[12] Sitio Web: http://www2.uah.es/estudios_de_organizaci
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[13] Itin L. F. y Lagutkin V. M. “Economía de la industria socialista “.
1981 Ed. Progreso, Moscú. p188
[14] Sitio Web: www2.ing.puc.cl
[15] Porter, Michael E. “Estrategia Competitiva: Técnicas para el
análisis de los sectores industriales y de la competencia”. 1985,
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[16] Menguzzato Boulard, Marina y Renau Piqueras, Juan J. La Dirección
Estratégica de la Empresa. Un enfoque innovador del management. 1991,
Ed. Ariel s.a. Barcelona. España. C12, p265.
[17] Navas López, José E. y Guerra Martín, Luís A. La dirección
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[18] Porter, Michael E. “Ventaja Competitiva: Creación y sostenimiento
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[19] Porter, Michael E. “Ventaja Competitiva: Creación y sostenimiento
de un desempeño superior”. 1990, México: Continental. c11, p379
[20] Porter, Michael E. “Ventaja Competitiva: Creación y sostenimiento
de un desempeño superior”. 1990, México: Continental. c11, p380-383
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MSc. Marta Ferrer Castañedo-
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Profesora Titular Consultante del Centro de
Estudios de Técnicas de Dirección (CETED), en la Universidad de la
Habana, Cuba. Licenciada en Economía en el año 1967. Especialista en
economía industrial. Ha laborado en los ministerios de economía y el de
colaboración económica - científico - técnica. Ha impartido docencia en
México, nicaragua y Bolivia. Es profesora titular desde el año 1982. Ha
participado en eventos tanto nacionales como internacionales. Tiene
publicado varios libros y artículos en revistas nacionales e
internacionales. Desarrolla los temas de Gestión Empresarial, Marketing,
Dirección Estratégica, Control de Gestión, clusters, redes industriales
de empresas.
Lic. Yadira Fonts Yip -
juliayiparrobaaudiovisuales.icaic.cu
Profesora Adiestrada del Centro de Estudios de
Técnicas de Dirección (CETED), en la Universidad de la Habana, Cuba.
Licenciada en Contabilidad y Finanzas en el año 2004. Ha participado en
eventos nacionales. Desarrolla los temas de administración, sistemas
organizativos, comportamiento organizacional, clusters, redes
industriales de empresas, estrategia organizacional.