Para que nos llamen líderes tenemos que conseguir autoridad, esta, por
suerte, no se compra ni se alquila, tampoco se consigue con sobornos. La
única opción es ganarla a través de acciones convincentes, acciones que
hacen que las demás personas nos acrediten ese título tan preciado,
"Líder".
La realidad de las acciones que tenemos por delante cuando determinamos
conseguir autoridad, es que necesitamos servir a los demás. Todo lo
contrario de lo que se piensa, el líder no tiene subalternos al
servicio, él está al servicio de sus colaboradores. Esto es difícil de
entender para aquellos jefes que quieren un ejército haciendo cosas que
él manda, sin que nadie cuestione nada, sin que alguien se atreva en lo
más mínimo a refutar una orden.
La creatividad se pierde cuando las equivocaciones o errores
profesionales se pagan con reprimendas y hasta con el trabajo, o sea,
con dinero, con el sustento de la familia. Mientras los jefes máximo
reciben cuantiosos salarios y grandes regalías, los empleados bajos
sobreviven, cuando los máximos jefes comente errores costosos, un seguro
los cubre de sus omisiones o errores, sin embargo el que no tiene como
sobrevivir sin el salario, tiene que ir a la calle por arriesgarse a ser
mejor en su trabajo.
El líder es un mentor, es alguien que acompaña a crecer a sus
colaboradores, se preocupa por su desarrollo, tanto dentro de la
empresa, como en el ámbito personal. Es por eso que tiene que aceptar
todo tipo de observaciones, y fomentar los cuestionamientos a los
métodos y procesos existentes. Recordemos que las observaciones no son
críticas, las críticas siempre son dañinas, no existen las llamadas
constructivas, esas son sólo críticas con tono amigable. Sí quiere
ayudar, sólo de observaciones, las personas decidirán que hacen con
ellas.
Estar atento a los problemas de los colaboradores generará la autoridad,
recordemos que la autoridad la otorga el colaborador, el poder lo otorga
la posición. Ponerse al servicio del colaborador genera confianza y se
podrá delegar efectivamente. No vale de nada tener colaboradores para
que las decisiones se tomen en un solo despacho, así que si quiere más
tiempo libre, un trabajo más agradable y mejores resultados, entonces
comience por servir a los colaboradores.
Una de las cosas que diferencia a los grandes líderes, es su voluntad
positiva hacia los demás. Sólo se necesita accionar de la manera que nos
haga cubrir las necesidades de los demás, las legítimas necesidades, eso
aumentará nuestro liderazgo.
La voluntad es una intención llevada a la acción. Esta es una manera de
conseguir una autoridad verdadera, una autoridad que nos convierte en
líderes. Recuerde que lo importante no es saber más que los
colaboradores, es más importante tener un equipo que sepa más que
nosotros. Para que un equipo sea eficiente, dos más dos tiene que ser
mínimo cinco. Eso se logra cuando se tiene la persona indicada en la
posición indicada, y el líder se encarga de liderar, no necesita en
ningún momento hacer el trabajo de los demás.
Muchas personas quieren cosas, pero la realidad es que necesitan otras.
Los políticos toman decisiones, y hacen ofrecimientos tomando en cuenta
lo que las personas quieren, sin embargo, no piensan en lo que las
personas realmente necesitan. No todos tienen la capacidad de saber que
necesitan, aunque todos quieren muchas cosas. El líder debe saber qué
las personas necesitan, eso hará que su trabajo sea más efectivo y su
vida personal más completa.
Ing. Diego A. Sosa - www.comerciohispano.com
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