El Salvador tiene 21,040 km 2 y está conformado por 14 departamentos y
262 municipios. Se estima que 6.5 millones de compatriotas viven adentro
y 2.5 millones viven afuera del país. Los recursos agua, aire, suelo y
diversidad biológica se encuentran seriamente deteriorados. A
continuación se presentan algunos datos del Informe Nacional del Medio
Ambiente 2002. El cual sugiere que El Salvador está próximo a llegar al
punto de irreversibilidad. Es decir, urge tomar acciones conjuntas en
pro de las presentes y futuras generaciones.
Los ríos reportados como más contaminados son el Acelhuate, Suquiapa,
Sucio, Grande de San Miguel y Acahuapa, los cuales drenan las aguas
residuales de San Salvador, Santa Ana, Santa Tecla, San Miguel y San
Vicente, respectivamente. La cobertura para el saneamiento ambiental en
el área urbana está próxima al 86% y la letrinización en el área rural
se estimó en 53%. La cobertura del servicio de agua potable en el área
rural está próxima al 48%.
La contaminación atmosférica representa un problema predominantemente
metropolitano, determinado por los altos índices de concentración de
vehículos e industrias en San Salvador y La Libertad. El 70% de las
emisiones de aire provienen de la flota vehicular. Con respecto a la
calidad del suelo, se sostiene que más de la mitad del territorio
nacional está siendo utilizado en forma inapropiada. En El Salvador se
han reportado tasas anuales de erosión de 59 millones de toneladas de
suelo, pérdida equivalente a un terreno de 4,545 hectáreas (45.45 km 2 )
de superficie con metro de profundidad.
Actualmente existen 118 áreas propuestas con potencial para integrar el
Sistema de Áreas Naturales Protegidas (SANP) con un total de 39,975
hectáreas, equivalentes al 1.86% del territorio nacional. Sólo tres han
sido declaradas oficialmente como áreas naturales protegidas: Parque
Nacional Montecristo, Parque Nacional El Imposible y la Laguna El
Jocotal. Datos recientes estiman que el país cuenta con 38,038 hectáreas
de manglares, lo que equivale al 1.8 % del territorio nacional. Estas
zonas son habitadas por muchas especies de alto valor comercial,
encontrando entre los invertebrados conchas, cangrejos, mejillones,
almejas y camarones; entre los peces, los bagres, pargos, meros y
corvinas.
La generación promedio de desechos sólidos a nivel nacional es
aproximadamente 2,347 toneladas diarias. En el país sólo el 69% de los
municipios y el 63% de la población cuentan con el servicio de
recolección. 143 de los 182 municipios que cuentan con servicios de
recolección, son botaderos a cielo abierto. Para la disposición final de
los desechos, solamente 19 de los 182 municipios cuentan con sitios
adecuados (rellenos sanitarios) que reúnen las condiciones
técnico-ambientales. Por otra parte, algunos cálculos indican que
alrededor del 9% del territorio está expuesto a impactos severos y
moderados por inundaciones y el 19% está expuesto a diversos tipos de
deslizamientos.
Todos estos datos sugieren que se hizo bien en crear el Ministerio de
Medio Ambiente y Recursos Naturales ( www.marn.gob.sv ) y el Servicio
Nacional de Estudios Territoriales ( www.snet.gob.sv ), así como también
en aprobar la Ley de Medio Ambiente y sus reglamentos. Estos han sido
pasos en la dirección correcta, pero insuficientes para que el
desarrollo de El Salvador sea sostenible.
En primer lugar, el problema ambiental sólo puede solucionado con el
concurso de todos los sectores: empresarial, académico, social y
político. Es decir, un esfuerzo de país. Una señal positiva ha sido la
reciente creación del Consejo Nacional de Medio Ambiente. La gran
interrogante es acerca del método o estrategia a seguir para integrar la
dimensión ambiental en los planes y programas de acción gubernamentales,
empresariales y comunitarios.
Hay tres vías: legislando y haciendo cumplir la normativa ambiental
(comando y control); innovando y aplicando sistemas eficientes de
producción (tecnología); y diseñando; y desarrollando instrumentos
económicos en pro de la gestión ambiental (incentivos y
contraincentivos). Lo óptimo sería combinar las tres formas
simultáneamente. No obstante, El Salvador enfrenta obstáculos para
hacerlo: poca educación ambiental (costumbre de lanzar papeles y basura
al suelo), escasa inversión en investigación (nulo desarrollo científico
de las universidades) y débil institucionalidad (lo ambiental es
marginal en los programas de gobierno y préstamos internacionales). Por
dónde comenzar? Poniendo en marcha el plan de ordenamiento territorial;
destinando una comisión del uno por ciento para un fondo ambiental
específico de todos los préstamos y donaciones internacionales que se
suscriben; concertando con quince municipalidades la puesta en marcha de
un programa de desechos sólidos; delimitando y registrando legalmente
las áreas de conservación de Jaltepeque-Jiquilismo, Conchagua e
Ilamatepec-Apaneca; y creando un mecanismo de financiamiento para el
cobro y pago de servicios ambientales.
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