Pasos hacia el desarrollo sostenible
27-01-2006
Esta es una invitación a las organizaciones y sectores que procuran la
construcción de una sociedad de ciudadanos activos y el ejercicio del
poder en espacios más cercanos a la gente, a que unan y redoblen
esfuerzos en pro de la descentralización del Estado. El desarrollo
sostenible no es la simple articulación entre crecimiento económico y
conservación de los recursos naturales, sino más bien, es un desafío
político e institucional.
Presupone la implantación de la democracia y por ende, avanzar hacia el
desarrollo sostenible equivale, entonces, a ampliar la participación y
las oportunidades de la gente. De caminar en esa dirección, El Salvador
sería menos vulnerable y más solidario, seguro y próspero.
Bajo este enfoque, es clave reconstruir y desarrollar el interior del
país. Los principales obstáculos para ello son: incertidumbre e
inseguridad existentes, dispersión de esfuerzos sociales, creciente
déficit fiscal y recurrencia de las situaciones de emergencia. Para
hacerle frente a ello es preciso actuar y hacer cosas concretas. En este
sentido y dado que los terremotos han cambiado las prioridades y
presupuestos, a continuación se presentan doce actividades para mejorar
la actual forma de tomar de decisiones y de asignar los recursos. Al dar
estos doce pasos, El Salvador avanzaría hacia el desarrollo sostenible.
(1) Identificar las áreas temáticas y territoriales de mayor riesgo y
potencial conflicto a nivel centroamericano, nacional y local. (2)
Mantener informada a la ciudadanía y sector productivo sobre la
situación del agua, suelo, biodiversidad y cambio climático. (3)
Realizar acciones visibles y motivadoras a nivel local, para estimular
la descentralización del Estado y la participación de la juventud
(bachilleres y universitarios) en la recuperación de los patrimonios
cultural y ecológico. (4) Establecer los probables efectos (escenarios)
y los costos económicos y políticos de no reducir la pobreza y la
vulnerabilidad socioambiental. (5) Precisar los principales actores
(afectados y beneficiados) en los riesgos y posibles conflictos a nivel
nacional y local, e identificar las organizaciones nacionales e
internacionales relacionadas con ellos, y los recursos que se están
utilizando y gestionando para tales fines. (6) Analizar el marco
legal-institucional que regula e interviene en los problemas
identificados, y los convenios internacionales que aplican. (7)
Conversar con líderes sociales, empresariales, políticos y académicos
para conocer sus opiniones y generar apoyo a propuestas en temas tales
como ordenamiento territorial, descentralización fiscal, auditoria
social y reformas del sistema electoral. (8) Conocer la capacidad
técnica-científica disponible y requerida para prevenir y reducir los
riesgos y potenciales conflictos, así como fortalecer la
institucionalidad nacional para ello. (9) Priorizar la formación de
recursos técnicos locales, la promoción de una economía de trabajo a
nivel local y la eficacia de las instituciones de justicia y seguridad
pública. (10) Desarrollar programas comunicacionales en pro de los
derechos ciudadanos, de la equidad de género y del fortalecimiento de la
organización comunitaria para la gestión local de riesgos. (11) Apoyar
la canalización de la ayuda de los salvadoreños que viven en el exterior
y facilitar la cooperación de municipalidad a municipalidad, de
comunidad a comunidad. (12) Establecer un sistema de monitoreo para
medir la calidad de vida de los lugareños, el impacto de las inversiones
públicas descentralizadas y el buen gobierno municipal.
En síntesis, para avanzar hacia el desarrollo sostenible, El Salvador
debe partir de su propia capacidad e iniciativa. De hacerlo así,
tendríamos más socios y cooperaciones para reconstruir y transformar el
interior del país, y por ende, para mejorar el bienestar humano de todas
y todos los salvadoreños.
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Rafael Ernesto Góchez

consultores@adepro.biz