El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) acaba
de publicar una evaluación sobre el medio ambiente en América Latina y
el Caribe.
Este artículo hace una síntesis de dicho informe y destaca el desafío de
la biodiversidad y el desarrollo sostenible en El Salvador.
Las dos causas principales de la degradación ambiental en el mundo son
la pobreza persistente de la mayoría de los habitantes del planeta y el
consumo excesivo por parte de la minoría. Tres problemas sobresalen en
Latinoamérica y el Caribe. Uno, cerca de tres cuartas partes de la
población vive en zonas urbanas, en las que la calidad del aire amenaza
la salud humana y la escasez del agua potable es común. Dos, el
agotamiento y la destrucción de los recursos forestales, especialmente
las cuencas de los ríos, y la amenaza que ello representa para la
diversidad biológica. Tres, el proceso gradual de cambio climático, a
través de fenómenos como los incendios forestales, los desastres
originados en huracanes e inundaciones y la tendencia al aumento en el
nivel del mar, que amenaza a muchas metrópolis ubicadas en zonas
costeras, así como a estados isleños.
En la década de los 90 aumentó la preocupación respecto de las amenazas
ambientales y se crearon muchas instituciones y normativas. Sin embargo,
estos esfuerzos no han logrado que la gestión ambiental sea parte
integrante de las políticas económicas y sociales. El crecimiento del
sector de exportaciones y el ingreso neto de capitales extranjeros
constituyen todavía el eje de la agenda económica en los países de la
región, independientemente de sus consecuencias para el medio ambiente y
el bienestar humano de las presentes y futuras generaciones. Es preciso
reforzar la creciente conciencia ecológica mediante procesos
sistemáticos de educación e información ambiental.
Aunque buena parte del bosque natural remanente en el mundo se encuentra
en la región, la extracción maderera, la minería y grandes proyectos
siguen impulsando una creciente pérdida de cobertura forestal. La región
contiene un 40 % de las especies vegetales y animales del planeta, y se
considera poseedora de la más alta diversidad florística en el mundo.
Sin embargo, la destrucción de hábitats está provocando un proceso de
extinción de especies, muchas de las cuales aún no han sido descritas
por la ciencia.
En su conjunto y con el 12 % del área terrestre total y el 6 % de la
población mundial, la región ocupa el segundo lugar con especies de aves
amenazadas, el tercer lugar en mamíferos y en especies marinas, y el
segundo lugar en reptiles.
La región es extremadamente rica en recursos hídricos. El 60 % de la
población vive a menos de 100 kilómetros de la costa y 60 de las 70
mayores ciudades son costeras. La densidad demográfica y la actividad
económica en aumento han provocado el crecimiento de la contaminación de
muchas ciudades. Menos del 2 por ciento de las aguas residuales reciben
tratamiento y el 40 % del tratamiento de desechos no cumple con las
normas mínimas.
El desafío que enfrentamos los salvadoreños y centroamericanos es lograr
el camino del desarrollo sostenible. Para ello, se requiere voluntad
política, recursos técnicos y financieros, y el involucramiento de la
sociedad civil, la juventud, las mujeres, el sector empresarial, los
gobiernos municipales y el círculo académico.
Este es un desafío que debemos asumir pronto y con determinación.
Afortudamente, hay esfuerzos y propuestas.
En los últimos ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los temas
ambientales. Las ONG ecologistas han jugado un papel clave. La gestión
ambiental es parte de los programas de varias universidades. La ecología
forma parte de la educación básica. Los medios de comunicación social
están informando cada vez mejor a la población. Muchos empresarios
comienzan a ver que la sostenibilidad ambiental es un buen negocio y un
seguro de vida para su prosperidad. Lo que hace falta es concertar y
realizar esfuerzos coordinados para incorporar el tema ambiental en el
proceso de toma de decisión y en la asignación de recursos, así como
aprobar y aplicar pronto los reglamentos ambientales.
Una propuesta que convendría considerar es la que acaba de lanzar el
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), a saber: la
Estrategia Nacional de Diversidad Biológica, cuya visión es que para el
año 2004, los salvadoreños y salvadoreñas hayamos tomado medidas
efectivas para conocer, conservar y aprovechar sosteniblemente nuestra
biodiversidad. Hay convencimiento que poseemos un patrimonio natural
biológico rico (17 comunidades biológicas distintas, 1,477 especies de
vertebrados, 7,000 especies de plantas nativas, 75,000 especies de
hongos y 100,000 especies de insectos) y que con este patrimonio junto
con recursos humanos capacitados y con el respaldo privado y público
adecuados, podemos forjar un futuro próspero para todos. La relación
entre biodiversidad y desarrollo sostenible es obvia, la primera es
condición obligatoria del segundo.
Rafael Ernesto Góchez
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |