La segunda mitad del siglo XX, es el período en que más ha progresado la
humanidad. El ingreso promedio mundial per cápita pasó de 2,114 en 1950
a 5,709 dólares en 1999; en los países en desarrollo aumentó de 1,093 a
3,102 dólares. El promedio de vida aumentó de 49 a 66 años; en los
países en desarrollo subió de 44 a 64 años. Las personas alfabetas a
nivel global creció de 54 a 79%; en los países en desarrollo pasó de 40
a 75%. Pero aún quedan retos.
Más de la mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares
diarios. Revertir esa tendencia es el gran desafío. En la aldea
planetaria, la pobreza de los demás se convierte pronto en nuestro
problema: falta de mercados para nuestros productos, inmigración,
contaminación, enfermedades contagiosas, fanatismo y terrorismo.
La población mundial pasará de 6 mil millones en 1999 a 8 mil 900
millones hacia 2050. El Salvador irá de 6.2 millones en 2000 a 9
millones en 2025. La tasa mundial de crecimiento demográfico es 1.3 por
ciento (la del país es 2). Al ir aumentando la población se han
acumulado pruebas de que las pautas de consumo y producción han
contaminado el agua, suelo y aire. Ello es crucial para El Salvador dado
que es el país más densamente poblado (300 hab/km2) y el más reducido en
áreas naturales del continente americano.
En septiembre de 2000, el mundo se comprometió a reducir a la mitad la
pobreza en el 2015.
Sin embargo, el ataque terrorista del pasado 11 de septiembre cambió la
realidad y agenda internacional. La seguridad colectiva adquirió
prioridad. Es probable que se reduzcan los recursos para alcanzar dicha
meta. Por ello, las dos Conferencias previstas para el 2002, son más
importantes que nunca: Río + 10 en Johannesburgo, Sudáfrica, para tratar
Medio Ambiente y Desarrollo; y Financiación para el Desarrollo en
Monterrey, México, a iniciativa del Secretario General Kofi Annan para
cumplir los compromisos de la Cumbre del Milenio.
El rol y lugar que ocupan el Estado y la sociedad están cambiando. Toma
fuerza la hipótesis de que no existe buen gobierno si la ciudadanía no
tiene libertad de participar en un debate abierto sobre la política y la
práctica de gobierno. Mark Malloch Brown, administrador del PNUD,
destaca que en poco más de un decenio se ha duplicado el número de
democracias en todo el mundo. No obstante, en muchos países las
instituciones siguen siendo inestables, los funcionarios no rinden
cuentas, y la falta de un dividendo en empleos y mejores servicios ha
ido socavando la fe pública en esos nuevos sistemas, particularmente
entre los pobres. Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura de 1991,
afirma que los pueblos del mundo en desarrollo, tienen derechos: derecho
a un gobierno justo e incorruptible. La premisa es que las instituciones
financieras internacionales, el gobierno nacional y la ciudadanía
comprendan que tienen una sola manera efectiva de luchar contra la
pobreza: juntos.
A casi 10 años de la Cumbre para la Tierra y los Acuerdos de Paz, y dado
que El Salvador sabe que para tener éxito debe estimular la adopción de
decisiones de manera descentralizada, conviene alentar la participación
y auditoría social. Es decir, la nación debería tomar partido a favor
del desarrollo local sostenible, ampliando el acceso al mercado y a los
servicios básicos a las mujeres, pobres, jóvenes y lugareños. De ser
así, habría que prepararse para Johannesburgo y Monterrey, y sumarse a
las alianzas del siglo XXI.
"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos
las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana.
Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas,
entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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