Es hora de tomar partido: ONU
27-01-2006
En la segunda mitad del siglo XX, el mundo experimentó un desarrollo
humano y económico más rápido que cualquier otro período análogo de la
historia. El progreso mundial es una realidad. El ingreso promedio
mundial per cápita pasó de 2,114 dólares en 1950 a 5,709 dólares en
1999; en los países en desarrollo aumentó de 1,093 a 3,102 dólares. El
promedio de vida a escala mundial aumentó de 49 a 66 años; en los países
en desarrollo subió de 44 a 64 años.
El porcentaje de personas alfabetas a nivel mundial subió de 54% a 79%;
en los países en desarrollo ascendió de 40% a 75%.
Pero aún quedan varios retos. Más de la mitad de la población del mundo
vive con menos de 2 dólares diarios.
Revertir esa vergonzosa tendencia es el desafío moral y humanitario de
nuestra era. En la aldea planetaria, la pobreza de los demás se
convierte rápidamente en nuestro propio problema: falta de mercados para
nuestros productos, inmigración ilegal, contaminación, enfermedades
contagiosas, inseguridad, fanatismo, terrorismo.
El ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, modificó la evolución
del mundo y la vida humana.
La inseguridad colectiva amenaza con contraer la demanda estadounidense
y pone en riesgo el flujo de divisas (remesas y maquila) hacia El
Salvador. Es decir, el siglo XXI comienza con un cambio en las
prioridades y alianzas internacionales.
Un año antes del ataque a E.U.A., los dirigentes del mundo se
comprometieron a reducir a la mitad la pobreza en el 2015. Hoy día, la
seguridad de los territorios y consumidores de los países
industrializados tiene tanta prioridad que seguramente disminuirán los
recursos destinados a la asistencia para el desarrollo. Por ello, las
dos Conferencias Mundiales programadas para el 2002 son más importantes
que nunca, a saber: Río + 10 en Johannesburgo, Sudáfrica, (diez años
después de la Cumbre para la Tierra) para tratar Medio Ambiente y
Desarrollo; y la Financiación para el Desarrollo a celebrarse en
Monterrey, México, la cual fue convocada por el Secretario General Kofi
Annan para cumplir los compromisos para combatir la pobreza, fijados en
la Cumbre del Milenio.
PNUD tiene la responsabilidad de contribuir a dejar la desesperación y a
tomar la inspiración para combatir la pobreza, por lo que, PNUD afirma
que es hora de tomar partido contra la pobreza. Para ello sugiere hacer
alianzas de cooperación en las esferas de: gestión pública democrática,
igualdad de género, energía y medio ambiente, mitigación de los efectos
de los desastres, tecnología de la información y VIH/SIDA.
A 10 años de la Cumbre de la Tierra y de los Acuerdos de Paz, y dado que
la nación salvadoreña se identifica cada vez más con el desarrollo local
sostenible, lo mejor sería que El Salvador optara por enfrentar la
vulnerabilidad socioambiental destacando los retos de ampliar la
información, el acceso al mercado y las oportunidades a los pobres,
mujeres, jóvenes y lugareños. Dos casos que ilustran el apoyo del PNUD
son los siguientes. El gobierno y los grupos empresariales de Vietnam
pidieron al PUND que prestara apoyo en la formulación de una “ley de
empresas” con el fin de establecer condiciones equitativas para el
Estado y el sector privado, proteger mejor los derechos de propiedad y
reducir los procesos administrativos. La nueva ley, promulgada en 1999,
abolió 170 sublicencias y redujo de 98 días a siete el tiempo de esperar
para abrir un nuevo negocio. Otro caso es el Informe sobre el desarrollo
humano 2000 de Bulgaria. El cual presentó un análisis de la situación
socioeconómica en cada una de las 262 municipalidades del país,
contribuyendo de esta manera a que identificar localidades a las que se
dirigirá un amplio programa del gobierno para la creación de empleos en
la pequeña empresa. También ha generado acalorados debates en los medios
de comunicación, así como entre alcaldes, gobernadores y ministros,
sobre cuestiones como la descentralización, los presupuestos
municipales, el nivel de instrucción y los subsidios.
La población mundial pasará de 6 mil millones en 1999 a 8 mil 900
millones de personas hacia 2050. El Salvador irá de 6.2 millones en 2000
a 9 millones en 2025. La tasa mundial de crecimiento demográfico es 1.33
por ciento (la del país es 2). A medida que ha ido aumentando la
población también se han acumulado pruebas de que las pautas de consumo
desequilibradas y el despilfarro, han contaminado el agua, el suelo y el
aire, afectando el clima y la biodiversidad.
El Salvador es el país más densamente poblado (300 hab/km2) y el más
reducido en áreas naturales del continente americano. La falta de una
gestión territorial, aunada al incremento acelerado de la población, han
provocado una masiva deforestación y usos inadecuados del suelo. Por
otra parte, la principal forma de energía renovable es la biomasa (leña
y residuos vegetales). Arriba del 85 por ciento de la población rural y
del 45 por ciento de la gente que vive en las zonas marginales del Área
Metropolitana de San Salvador usan leña como fuente de energía.
De acuerdo a la ONU, en la Declaración del Milenio también se puso de
relieve la tarea de movilizar los recursos financieros necesarios para
alcanzar los objetivos internacionales de desarrollo. Las cuestiones
claves destacadas por el Grupo de Expertos de Alto Nivel son las
siguientes: (1) la principal responsabilidad en lo relacionado a
asegurar el crecimiento y el desarrollo equitativo recae sobre los
propios países en desarrollo, (2) para el desarrollo económico y social
resultan fundamentales la solidez de la política fiscal, la
responsabilidad de los gastos sociales y la existencia de un sistema
financiero competitivo y que funcione bien, y (3) es esencial un buen
sistema pensionario.
Corrientes de capital privado. La mayor parte del ahorro disponible para
las inversiones de un país provendrá siempre de fuentes internas, tanto
en los países grandes como en los pequeños, en los más como en los menos
desarrollados.
Pero el capital extranjero puede constituir un valioso complemento de
los recursos que cada país genere internamente. Hoy día, grandes sumas
de capital atraviesan las fronteras nacionales en forma de inversiones
extranjeras directas, y los mercados internacionales de capital
constituyen una gran masa de fondos a la que pueden recurrir los países.
La suma invertida o ahorrada mundialmente en 2000 ascendió a 7.5
billones de dólares, dicha suma alcanzó los 1.7 billones en los países
en desarrollo. El valor total de acciones, bonos, valores y otros
activos financieros llega a los 50 billones de dólares. El total de
ingresos mundiales a la inversión externa directa en 2000 alcanzó los
209 mil millones de dólares.
Otras propuestas. El Grupo apoya los mecanismos actuales para reducir la
carga
de la deuda de los países más pobres, pero advierte que el combate de la
pobreza, en sí mismo, no es suficiente para que los países avancen.
Insta además a que se estimule el objetivo de la entrega del 0.7% del
PNB a la asistencia oficial para el desarrollo, y promueve varios
mecanismos para dirigir más efectivamente los recursos a los sectores
más pobres de la población.
Asimismo y para sostener las economías en desarrollo en un período de
inseguridad financiera mundial, el FMI debería comenzar de nuevo sus
asignaciones de Derechos Especiales de Giro (DEG).
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Rafael Ernesto Góchez

consultores@adepro.biz