Al iniciar el 2005, se dan dos eventos que llaman la atención: (1)
lanzamiento del “Plan de Nación”, y (2) encuentro de la Comisión
Nacional de Desarrollo Local (CONADEL) con un grupo de cooperantes
externos. En el primero, se anunció una plataforma para promover el
desarrollo regional, vía megaproyectos.
En el segundo, se abrió la oportunidad de lograr el apoyo de la
comunidad internacional a la Agenda de Desarrollo Local que se logre
concertar en El Salvador. Entre las coincidencias y aportes de estas dos
instancias, están: (a) facilitar la incorporación del sector productivo
en los procesos de desarrollo local, y (b) acercar el gobierno a los
ciudadanos.
Ambas contribuciones son muy positivas porque el desarrollo local
debería ser incorporado inteligentemente en las propuestas electorales
de diputados y alcaldes del 2006.
Diferentes estudios y expertos destacan que a nivel micro, el reto está
en mejorar la capacidad de gestión empresarial y municipal, y en adecuar
la oferta de servicios de apoyo (técnicos y financieros) a los
requerimientos de la base productiva territorial. Como se puede deducir,
este enfoque está ausente en las instituciones públicas salvadoreñas.
Las organizaciones gubernamentales encargadas de fortalecer a las
municipalidades no se relacionan con las instituciones promotoras de las
micro y pequeñas empresas, y los que apoyan a los productores locales no
se relacionan con los gobiernos locales. En general, el gobierno
nacional y la mayoría de municipalidades parecieran estar aferrados a
esquemas de trabajo del siglo XX.
Estas estadísticas demuestran que los sistemas productivos locales
siguen siendo estratégicos.
Un estudio del BID sobre Centroamérica, plantea que la reforma
tributaria se vuelve urgente con la liberalización e inserción en los
mercados internacionales.
Ya que la región dependía fuertemente de la recaudación aduanera en los
años 90, y ahora lo hace de los impuestos internos asociados al consumo.
Esta tendencia será aún mayor con la aprobación del TLC con E.U.A., al
disminuir la recaudación por derechos de importación.
Habrá que recuperar estos ingresos con otras fuentes de tributación.
Otra razón de la reforma tributaria es la necesidad de cumplir con las
normas de la OMC , dado que los centroamericanos tendrán que eliminar la
exención del impuesto a la renta en sus zonas francas antes del 2009.
Ello requerirá homogeneizar el tratamiento tributario de las empresas
nacionales con el de las firmas instaladas en las zonas francas. Todo
ello hace que se favorezca la descentralización fiscal y el impuesto
predial (sólo en El Salvador no existe el impuesto a la propiedad de
inmuebles).
En resumen, la realidad nacional indica que: (a) el desarrollo local
debe ser parte integrante de un esfuerzo de país, y (b) El Salvador
necesita aumentar la productividad y competitividad en su ámbito
territorial, para ampliar sus oportunidades de participar en el mercado
mundial.
Bajo este enfoque, El Salvador requiere de una nueva institucionalidad
para enfrentar los retos del siglo XXI . Para ello es preciso contar con
una Agenda Nacional para el Desarrollo Local, una institución pública
encargada de promover su implementación y una importante generación de
recursos propios a nivel territorial para hacer sostenible el desarrollo
local.
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