El primer requisito del desarrollo sostenible es la educación para
todos, seguida del progreso, la difusión y la aplicación del
conocimiento científico (UNESCO).
Sólo una ciudadanía informada, un sector productivo visionario y una
fuerza laboral capacitada podrán hacer realidad las nuevas modalidades
de producción y consumo sostenibles. En este sentido y para que El
Salvador logre hacerle frente a los desafíos del siglo XXI, conviene
fortalecer la aptitud nacional en materia de investigación y
capacitación. Ello exige cambios en las directrices de la política
nacional y redefinición de prioridades, de tal manera que se logren
derribar las barreras mentales e institucionales establecidas entre
diferentes sectores de la sociedad y construir en su lugar un ambiente
propicio para que la juventud y la comunidad académica sean parte de la
solución de los problemas nacionales.
Articular las variables socioeconómicas y medioambientales es, por
definición, una tarea compleja y multidisciplinaria. La misión y aptitud
de las universidades deberían ayudar, por una parte, a que El Salvador
se inserte inteligentemente en el mercado mundial y por otra, a generar
sinergias entre el Estado, el mercado y la sociedad para conservar los
patrimonios cultural y ecológico.
Una de las funciones de la ciencia y tecnología es dar la formación y la
información necesarias para mejorar la toma de decisiones en materia de
políticas de desarrollo. En este sentido, conviene que El Salvador
incremente sus inversiones en ciencia y tecnología, en evaluaciones a
largo plazo (recursos hídricos, energía renovable, biodiversidad y
cambio climático) y en prevención de desastres naturales. Estos
requerimientos se hacen más oportunos si la adhesión al Area de Libre
Comercio de las Américas (2005) implica un aumento de las exportaciones
sin quitar presión en los recursos naturales y sin disminuir la
contaminación.
Por ello, es vital que los profesionales nacionales participen en
programas internacionales de investigación que se ocupan de problemas
ecológicos e innovaciones a nivel mundial, de manera que el país
participe en mejores condiciones en las negociaciones internacionales
relativas al comercio y el medio ambiente.
¿En qué se deberían diferenciar las universidades? En movilizar las
mentes y la juventud salvadoreñas para integrar los territorios,
sectores y poblaciones que han permanecido excluidas de las decisiones y
los beneficios del progreso. UNESCO afirma que sin la movilización de
las mentes en el campo de las ciencias sociales y naturales, mediante la
educación y la cultura, no será posible alcanzar un desarrollo
sostenible. Ciencia y tecnología son indispensables para conocer y
solucionar los problemas al menor costo, en armonía con la naturaleza y
sin socavar las oportunidades de las futuras generaciones.
La investigación y la proyección social de las universidades son claves
para crear una opinión pública consciente y propiciar el cambio de
actitudes en pro del bienestar humano de las presentes y futuras
generaciones. Urge de ciudadanos bien formados, informados y activos.
Las universidades pueden jugar un rol esencial para suscitar el respaldo
de la población hacia las inversiones de largo plazo. Por ello y dada la
fuga de cerebros nacionales hacia Australia, Canadá, EUA y Europa, sería
conveniente promover una alianza internacional con universidades,
fundaciones y/o empresas de esos países (intercambios, asesorías y
transferencias tecnológicas) a favor de una causa común: solucionar los
problemas cotidianos de la gente a nivel local.
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