Recibe los titulares de GestioPolis en tu correo.
Un envío diario ofrecido por FeedBurner

HURACÁN ADRIÁN: UN MENSAJE PARA EL SALVADOR

Autor: Rafael Ernesto Góchez

Sostenibilidad y gestión ambiental

12-09-2007

Herramientas

A las 11 de la mañana del pasado 19 de mayo, el avión “caza-huracanes” que volaba en el interior de la tormenta tropical Adrián y en coordinación con el centro especialista en huracanes de Miami y el Servicio Nacional de Estudios Territoriales de El Salvador, clasificaban a Adrián como huracán categoría 1 y lo ubicaban a pocos kilómetros al sureste de San Salvador. Los departamentos de Sonsonate, Ahuachapán y La Libertad eran impactados por la fuerza natural surgida de manera inusitada en el Océano Pacífico. La imagen de satélite del huracán cubría todo el territorio nacional. Honduras y Guatemala decretaron alerta roja. Nicaragua decretaba alerta amarilla.

El Comité de Emergencia Nacional anunciaba la evacuación de aproximadamente 13 mil personas (posteriormente sumaban casi 30 mil), las calles de la capital lucían desoladas y el comercio estaba cerrado. A las 8 de la noche de ese día, Adrián entraba a tierra cuzcatleca. Lo que se sentía en San Salvador era una lluvia constante y vientos de poca intensidad. El nerviosismo era tremendo. En parte porque la infraestructura nacional no ha sido construida con normas técnicas para hacerle frente a estos fenómenos. Por otra parte, el nivel de pobreza, el grave deterioro ecológico y las numerosas comunidades urbanas de alto riesgo hacían que se dibujara un escenario de calamidad pública. Afortunadamente, ocurrió el milagro y las características biofísicas del país jugaron a favor de los salvadoreños
y centroamericanos.

Entre las 10 y 11 de la noche del 19 de mayo, los salvadoreños estaban encerrados en sus casas en espera de los cortes de energía eléctrica y que las ráfagas de viento comenzaran a alarman a toda la gente. La lluvia seguía cayendo y los noticieros empezaron a comunicar que el huracán se estaba desintegrando.

Existe la hipótesis de que al chocar las corrientes externas del errático huracán con las sierras de Apaneca y de La Libertad-San Salvador (muralla natural), los vientos rebotaron hacia el área ciclónica y ello contribuyó a que éste acelerara su desarticulación.

Esa noticia ha sido la mejor del primer quinquenio del siglo XXI. Ya que los potenciales estragos de un huracán en El Salvador, son inimaginables. Miles de familias viven en terrenos inapropiados (próximo a los ríos y zonas de deslaves) y en viviendas con piso de tierra y paredes y techos de lámina o de frágiles materiales. Además, la institucionalidad local es débil (limitada capacidad operativa del gobierno central en el interior del país y deficitarios recursos y capacidades de gestión en las gobernaciones y alcaldías).

Tres hechos explican varias de las causas que impiden que el desarrollo nacional sea sostenible. El primero tiene que ver con la actitud de muchos salvadoreños.

Para muestra un botón. El 18 de mayo (con alerta temprana activada) cientos de jóvenes hacían cola y veían el pre-estreno de la película “Star Wars”. ¿Salud mental? ¿Ignorancia? ¿Indiferencia? No se. Lo que si se es que la inteligencia, energía y capacidad de esos jóvenes deberían estar siendo canalizadas en contra de la gran amenaza que se dirigía hacia sus familias, vecinos y compatriotas.

El segundo hecho tiene que ver con el marcado individualismo. Cada persona y familia trataba de prepararse por su propia cuenta. Casi nadie formaba parte de un comité comunitario. Nadie conocía cuántos de sus vecinos estaban enfermos o discapacitados. De haberse cortado la energía eléctrica y de haber volado los techos de las casas, todos habrían necesitado de sus vecinos (cuidado de niños, remoción de escombros, vigilancia, limpieza, etc.) Los salvadoreños aún creen que “papá gobierno” lo hará por ellos, cuando la realidad es que ningún gobierno sería capaz de hacerlo por sí sólo.

El tercer hecho fue ver por televisión a la clase política salvadoreña en los momentos que se anunciaba que la tormenta tropical se convertía en huracán. Todos hablaron. Fue un acto simbólico (mediático), que buscaba generar calma en la ciudadanía. Ignoro cómo recibieron los televidentes esos mensajes. Lo que si quedo claro es que cada uno de los políticos y líderes empresariales se miraba “pequeño” ante el huracán. El mensaje fue positivo, ya que cuando el problema es de país, los colores y diferencias políticas no cuentan mucho. Hay suficientes razones, tales como las que se mencionan en los párrafos anteriores, que deberían dar lugar a la concertación nacional. El mensaje de Adrián es: salvadoreños, qué esperan para ponerse a trabajar –de manera conjunta- a favor de su gente y territorio; de los lugareños, de sus ríos, cerros y manglares.
 

Rafael Ernesto Góchez

ADEPRO satisface las necesidades de sus clientes teniendo en cuenta el lugar en el cual ellos interactúan y se desarrollan. Transparencia, flexibilidad, asociación, pertinencia y efectividad son los principios que guían nuestra empresa.

consultores@adepro.biz

Becas Parciales en Master OnLine
Una frase memorable

Derechos de Autor

GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López

Hazte miembro de GestioPolis

Y Descarga 11 eBooks GRATIS

Al registrarte podrás descargar 8 resúmenes digitales de LeaderSumaries.com y 3 libros electrónicos

Además recibirás quincenalmente nuestra Newsletter con todas las novedades del sitio, información de la mejor oferta de educación ejecutiva On Line y más
Términos de uso y Política de Privacidad

Cerrar