Este artículo destaca el Informe sobre Desarrollo Humano 1999 a nivel
mundial y lo vincula a la realidad nacional, subrayando la importancia
de la inclusión social y territorial. La mundialización, dice el IDH
1999, es más que la corriente de dinero y productos, es la
interdependencia cada vez mayor de la población del mundo porque se
están reduciendo el espacio y el tiempo, y están desapareciendo las
fronteras. Pero se ha permitido que los mercados dominen el proceso y no
se han compartido en forma equitativa los beneficios y las
oportunidades. Por ejemplo, la Internet vincula a las personas en una
red mundial pero su acceso está conduciendo a un enclave mundial.
Pueden haber desaparecido las barreras geográficas pero ha surgido una
barrera nueva, una barrera invisible que se asemeja a una telaraña
mundial, que abraza a los conectados y excluye silenciosamente a los
demás.
La Internet es el instrumento de comunicaciones de mayor crecimiento y
se espera que sus usuarios pasen de 150 millones a más de 700 millones
en el 2001. EE.UU tiene más computadoras que el resto del mundo
combinado. En todas partes el acceso a la Internet divide a los educados
de los analfabetos (el 60% de los usuarios de China tiene título
universitario), a los hombres de las mujeres (en el Brasil, el 75% de
los usuarios son hombres), a los ricos de los pobres (un computador
cuesta al habitante promedio de Bangladesh más de ocho años de ingreso,
en comparación con el salario de un mes de un estadounidense medio), a
los jóvenes de los viejos (el usuario británico medio tiene menos de 30
años), a los habitantes de zonas urbanas de las rurales. Además, se usa
el inglés en casi el 80% de los lugares Web, a pesar de que menos del
10% del mundo habla ese idioma. “El usuario típico de Internet es
hombre, tiene menos de treinta años, tiene enseñanza universitaria y un
ingreso elevado, vive en zona urbana y habla inglés“.
La ilustración de la actual dinámica económica mundial, debería
servirnos para que las y los salvadoreños comprendieramos que la
mundialización conduce a un sólo mercado y que a éste únicamente pueden
accesar los que tienen capacidad de compra. En este sentido y tal como
lo sostiene Richard Jolly, coordinador del IDH 1999, es preciso
introducir el desarrollo humano y la protección social en la ecuación
económica vigente.
El Salvador debería ponerle la atención debida a sus oportunidades para
avanzar hacia un desarrollo integral e integrador. El acuerdo de paz
firmado en Chapultepec en 1992 planteó que la reunificación de la
sociedad salvadoreña y un creciente grado de cohesión social eran
elementos indispensables para acceder al desarrollo. En 1997, la
Ministra de Educación, reconoció que “si bien es cierto que con la
Reforma Educativa apostamos a una educación más dinámica, integradora y
acorde con las exigencias del mundo moderno, aún subsisten graves
problemas sociales que están afectando a nuestra población y es ahí
donde se impone la participación del conjunto de sectores de la vida
nacional”.
FEPADE, en su publicación “Los jóvenes en situación de exclusión
social”, afirma que el aislamiento territorial se constituye en uno de
los principales factores de exclusión de los jóvenes de las áreas
rurales. Este dificulta la creación de oportunidades de desarrollo, por
la ausencia o deficiencias de servicios en la misma localidad, poniendo
en desventaja a los jóvenes de áreas aisladas. Este aislamiento
territorial se constituye asimismo en un factor expulsor de sus lugares
de origen, ya sea hacia la capital o los EE.UU.
Bases para el Plan de Nación, 16/enero/98, buscaba inspirar y mover al
país en torno a un proyecto común de desarrollo integral, facilitando
entendimientos y acuerdos entre los sectores políticos y económicos que
tienen mayor responsabilidad de decisión. La Comisión Nacional de
Desarrollo reconoció que para hacer realidad la visión de país era
necesario acumular e integrar esfuerzos entre todos los sectores de la
vida nacional en forma permanente.
El Informe del Estado de la Nación 1999 en El Salvador, subrayó que la
desigualdad del equipamiento social entre la gente causa inequidad en la
participación en el mercado. Un niño nacido en la parte occidental de
San Salvador, por ejemplo, en Antiguo Cuscatlán, tiene una mejor calidad
de vida que uno nacido en la parte norte, digamos Apopa, no sólo porque
probablemente dispondrá de más recursos económicos familiares, sino
también porque tendrá acceso a una mayor dotación de servicios de salud
y educación, de áreas verdes, recreación, deportes y seguridad. El
déficit del equipamiento social en la zona norte de la capital supera el
70 por ciento, en la zona occidental llega al 6 %.
Estas diferencias sociales y desequilibrios territoriales inciden en las
potencialidades para desarrollar las capacidades productivas de estas
poblaciones y en las desiguales condiciones de acceso al mercado, por lo
que, la exclusión social y territorial es una limitación para el acceso
duradero de El Salvador al mercado mundial.
"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos
las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana.
Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas,
entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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