Tema de interés nacional
Uno de cada dos salvadoreños es pobre. Seis de cada diez personas del
área rural viven en situación de pobreza.
Uno de cada cuatro salvadoreños vive con menos de un dólar al día. Ante
tal desafío y el lento crecimiento del ingreso per cápita, es lógico que
El Salvador solicite la entrada de sus productos a los países
desarrollados y apoyo a los organismos internacionales para aumentar su
productividad y reducir la pobreza.
La respuesta que el país está recibiendo es la suscripción de tratados
de libre comercio. La ayuda no reembolsable es poca, ya que la mayoría
va para África y Asia. Por otra parte, un gran porcentaje de la
cooperación externa se efectúa a través de préstamos. Las instituciones
financieras (BID, Banco Mundial, BCIE y otras) son las que respaldan
casi todas las inversiones en educación, salud e infraestructura. Prueba
de ello es que la carga de la deuda está llegando al límite máximo
aconsejado (cerca del 40 por ciento).
Estos préstamos son adquiridos por el gobierno y pagados con los
impuestos de los contribuyentes, presentes y futuros. Es, entonces, un
tema de interés nacional.
Lo delicado del asunto es que El Salvador tendrá dificultades crecientes
para invertir en su desarrollo, debido a los siguientes factores: (1) la
dolarización exige una mayor disciplina y austeridad en vista de que la
política fiscal es el único instrumento macroeconómico disponible, (2)
la disminución de los fondos provenientes de las privatizaciones limita
la inversión social, (3) el pago de las pensiones presiona el déficit
fiscal, y (4) la reducción de los aranceles provenientes de los TLC
(disminuirán los ingresos del fisco).
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