Cuento: "EL MEJOR PROFESOR DEL MUNDO"

Autor: SAMIR GOMEZ 

AUTOAYUDA Y SUPERACIÓN PERSONAL

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09 / 2004  

Texto

Hola, soy un chico post-adolescente. Quiero contarles una anécdota que me ha hecho crecer un poco, tal vez a ti te ha sucedido.

Tuve un profesor de química que era una joyita.

 A la mayoría le encantaba (chicos que solo pensaban en el juernes) y buscaban la manera de matricularse con él, pues era “de fácil nota”, según decían; pero a los Nerds, como creía que rea yo, nos caía cual patada en el trasero debido entre otras cosas a las siguientes anti-virtudes: “Era un hombre solo, semi-ermitaño, de unos 55 años o más, no se, los cuales parecían como cien.

Nos mostraba un programa de clases muy ambicioso el cual casi nunca cumplía, pues para ello se necesitaba que estudiáramos en la casa, lo cual la mayoría no hacíamos.
 
Algunas veces dejaba de lado la química y nos sermoneaba sobre la vida, sobre la responsabilidad y todo eso, pero cuando las clases eran temprano en la mañana, casi siempre llegaba tarde con la excusa de que el frío le producía dolor en las rodillas.

Siempre traía la misma ropa, tres o cuatro modas, y aunque olía a limpio nunca dejaba de ser un chiste: “Canoso, barrigoncito, con zapatos de mendigo y para completar el cuadro, una súper calvicie que servía para tomarle el pelo a los primíparos con el cuento de “la pelada del profe”.

 Este hombre ignoraba totalmente el mínimo concepto de la moda y del buen vestir.
 
Cuando nos dictaba la teoría de la clase nadie murmuraba, pues su voz desgastada nos imponía algún esfuerzo para poder escucharle, si tenía que escribir alguna fórmula en el tablero su mano temblorosa no parecía obedecerle del todo y no faltaba quien le exigiera que escribiera más, para murmurar: “pájaro loco, pájaro loco”  riéndose del pobre el resto del día.
 
Yo estaba muy inconforme con él, ese cuchito ya debería estar en un ancianato o algo así.

 No pude dejar de explotar el día que nos hizo el primer parcial: ¡Se quedó dormido en su silla ¡con babiada y todo! Los compañeros pensaron que era un milagro de Dios a todas sus oraciones por la oportunidad de una inmerecida E, pero para mí y otros Nerds era el colmo de la mediocridad…¿Por qué no lo echarán? – nos decíamos- si no es capaz de, por lo menos, estar despierto en su clase; mucho menos hacerla.

No entendíamos por qué, la Alcaldía sostenía a este tipo de profesores. Si yo fuera él, renunciaría por dignidad.
 
Ese día no aguanté más con tanta bajeza en mi Colegio – ¡un chico como yo merece algo más! – Cuando mi papá llegó a casa lo esperaba en la puerta y desde allí comencé a desahogarme del daño que nos estaba haciendo este mal llamado profesor.

 Cuando iba a la mitad de mi ira, y de mis insultos, frené en seco al ver que mi padre, un ingeniero químico muy prestigioso en la ciudad, se desplomaba sobre su silla, escondiendo la cara entre sus manos para ocultar unas lagrimitas que asomaban por sus ojos.

 Esperé un instante; un profundo instante de duda y consternación que a mi padre le bastó para reponerse y me murmuró: ¿Me hablas del profesor Chucho Olarte? Sí – le afirmé con mi cabeza mirándolo sin parpadear

. Hijo mío, la mayor injusticia no es contra tí o tus compañeros; es contra él – volvió a susurrar sin levantarse.
 
¿Sabes por qué soy Ingeniero Químico? Porque ese personaje tan ridículo, como tú le dices, fue mi profesor, su sabiduría y total entrega me deslumbró. Le dio un norte a mis metas y a mi vida…

Estudié química porque di con el Mejor Profesor del Mundo quien me enseñó a querer su clase y quería que tú también lo encontraras, no solo por la química, sino por todas las otras cosas que de él puedes aprender sobre la vida.
 
Padre, pero como es posible – murmuré.

El no siempre estuvo enfermo o viejo que es lo que tú ahora miras – dijo en tono más calmado - ¡En mis años de estudiante era todo un campeón! Recuerdo que todos sufrimos para pasarle y que nos hizo estudiar como nadie, pero al final, sentimos un hondo respeto por él y por su clase.

 Algunos recibimos más allá de la formalidad y lo quisimos como a un padre. Creo que por eso, él no tuvo la necesidad de tener sus propios hijos. ¡Se consagró totalmente a nosotros!
 
Tal vez se vea más viejo de lo que debería; como si cada uno de nosotros le hubiéramos quitado un poco de su vitalidad a lo largo de su carrera. No creas que él no sufre cuando ve que no colma las expectativas de los estudiantes aventajados, como tú, pero aun no puede renunciar.

Mira hijo, en primer lugar el no tiene familia y necesita del trabajo para sostenerse y para mantener el plan de salud; en segundo lugar, parece que solo hasta los 62 años se podrá jubilar, según la reforma pensional que quieren imponer desde el Congreso, pero sobre todas las cosas, no renunciará por convicción propia. Para él el aula de clase es como un campo de batalla y solo saldrá de allí cuando crea que ya no puede dar nada más.
 
Padre, pero si ahora tiene dificultades, se imagina ¿Cómo será dentro de unos años? ¡Pobre hombre! ¡Es lo más inhumano que he visto en mi vida! – Pero así es la ley de este país y si no sigue trabajando podría perder su pensión; eso sería como un suicidio en vida. Y dime ¿Qué tan mal está? – Pues, ahora que se todo lo que acabo de oirte, no creo que esté tan mal; era que yo lo miraba con desprecio.

No estará bien físicamente y sufre con sus dolores, pero mentalmente aun está lúcido. ¿Lo podremos ayudar?
 
Mientras el Ministerio de Educación no reconozca que el trabajo docente es altamente estresante, que seis horas de trabajo en el aula se convierten en doce horas de trabajo al servicio educativo debido al tiempo de preparación de las clases; elaboración de guías, talleres y revisión de procesos de retroalimentación; mientras que el Ministerio de Educación y los Hacedores de la ley no reconozcan que un millón y medio de pesos es un sueldo miserable para un profesional de más de veinte años de antigüedad y que un viejo o enfermo no puede rendir lo mismo que un joven egresado, es poco lo que nosotros podemos hacer.

Hazte su amigo, compréndelo como lo hice yo y aprende de él no solo química sino también de los valores y de la vida. Tal vez el sea tu mejor profesor.
 
Un año después de este incidente, me hallo en la facultad de ingeniería química de la UIS porque no quiero ser como ese profesor… Pero no lo puedo olvidar ni a él ni a su Química. Tal vez, este sea el mejor profesor del mundo.
 
Dedicado a todos mis profesores y a los compañeros profesores quienes han dedicado su vida al servicio.
 

 

SAMIR GOMEZ 

Docente Oficial con Postgrado en Ecología

samirgomezcaarrobayahoo.es   

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