Lo anterior no es posible sin el aporte de cada uno de los colaboradores inmediatos que deberían estar alineados con la gestión del gerente.
Quiere decir que el gerente existe para lograr objetivos a través de
otros, con lo cual no nos estamos refiriendo al trabajo en equipo, que
dicho sea de paso es fundamental.
Entenderemos por talentos, a lo largo de este material, todo patrón
recurrente de comportamiento, pensamiento o sentimiento que puede ser
aplicado de una forma productiva.
Y para toda organización, la aplicación productiva del talento humano
tiene como resultado el logro de sus objetivos, y como tal el logro de
su misión.
Un vendedor con un talento para recordar nombres y eventos asociados a
esos nombres, y que además puede colocarse en el lugar de otra persona
para sentir lo que ella está sintiendo, puede conectarse de manera
efectiva con potenciales clientes.
Así pues, combinando dos talentos puede llegar a ser un excelente vendedor, adquiriendo algunos conocimientos necesarios del producto y desarrollando algunas otras habilidades requeridas que pueden aprenderse.
Otra persona que no tenga los dos talentos antes mencionados puede
adquirir los conocimientos y habilidades requeridos y llegar a ser un
buen vendedor, aunque no tan eficiente como el primero.
Le daré un ejemplo: mis talentos de creatividad y análisis me dan un
gran impulso para el desarrollo de nuevos productos con potencial de
aplicaciones útiles a mis clientes, que es uno de mis principales
objetivos como “analista de investigación y desarrollo”.
En un segundo paso, defina talentos que se requieren para el logro de
los objetivos de su departamento. Haga un ejercicio de análisis de la
importancia de los mismos, conjuntamente con sus colaboradores.
Luego hagan un ejercicio de auto-evaluación de cuales talentos tiene cada quien, y otro de evaluación cruzada en el cual cada quien evalúe al resto de los miembros del equipo.
Finalmente discutan los resultados. Observe personalmente durante un
mes si logra identificar los talentos en sus colaboradores, y reúnase
individualmente con cada uno para darle su retroalimentación y encauzar
de manera más efectiva el trabajo de cada cual.
En otro orden de ideas, y para darle seguimiento a cada trabajador, de
una manera efectiva y que permite a cada quien dar lo mejor de si mismo,
usted puede llevar un control basado en una revisión periódica de los
objetivos esperados de cada cual.
Se debe hacer una reunión inicial con cada persona, en la cual debe
asegurarse de que ha comprendido claramente que es lo que se espera de
ella.
En esta reunión es importante, además, que se asegure de que cada persona esté consciente de tener todos los recursos que necesita.
Sería conveniente escuchar de qué forma piensa lograr cada empleado
sus objetivos, sólo para asegurarse de que el mismo está claro; pero sin
perder de vista que dos personas pueden lograr los mismos objetivos por
vías bien diferentes, con igual efectividad y eficiencia.
Fije plazos de revisión adecuados a su propio estilo y el de su
organización. Si durante los seguimientos determina que se requieren
refuerzos para algún trabajador debería brindárselos sin demora.
Si los resultados son satisfactorios podría distanciar más los
seguimientos para aquellos trabajadores que van logrando cumplir sus
objetivos.
Le invito a reflexionar sobre estas sencillas ideas, dándose el
beneficio de la duda de si podría ponerlas en práctica.
Si piensa que se tratará de una pérdida de tiempo, recuerde que más tiempo se pierde cuando no encauzamos de manera eficaz los recursos de los cuales disponemos, y su mayor recurso es cada uno de sus colaboradores.
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