Ahora bien, sin ánimos de pretender abarcar el conocimiento
filosófico y trascendental de Jesús de Nazaret, cuyas palabras y
verdades se mantienen inmutables en el tiempo, es posible extrapolar las
bienaventuranzas del Sermón del Monte al campo laboral y describir en
ocho afirmaciones las competencias que, en líneas generales, habrán de
poseer los profesionales empleables al menos hasta que muchos de los
paradigmas existentes evolucionen lo suficiente para dar paso a otros
elementos también de interés, pues en la medida en que se avance en el
conocimiento, la mayor parte de los elementos que a continuación se
describen serán de dominio y practica universal.
Las 8 bienaventuranzas laborales no sólo señalan la competencia que ha
de poseer el talento humano en el presente y en ese futuro inmediato que
aguarda, sino que se atreven a establecer los beneficios que redundarán
en las personas que las muestren. Estas son:
1. Dichosos los que hablan más de un idioma, porque ellos se conectarán
con el mundo
El mundo ha cambiado tanto en los últimos cincuenta años que resulta
difícil resumir en unas líneas todo lo que ello significa.
Esos cambios han producido una variación en el concepto del profesional que dista mucho del que dominó el pensamiento industrial en el pasado; hoy en día se ha de tener una mentalidad multicultural de amplio espectro y esto responde a que sencillamente se esta en presencia de un mundo sin fronteras.
Esta realidad, principalmente soportada en la tecnología, también exige al profesional moderno poderse desdoblar en cualquier escenario y destacarse como un ente capaz de generar empatía con sus interlocutores, entendiendo que así mismo como se han de conocer la semántica de las regiones de un país para no deslucir en negociaciones internas o experiencias de intercambio, existe la misma exigencia para abordar escenarios foráneos donde el idioma sea distinto al materno.
Si bien es cierto que existe un predominio importante de la lengua
inglesa y es prácticamente universal su uso, no es menos cierto que
conocer un idioma adicional al propio no es suficiente y se hace
necesario, al menos, de poder comunicarse en un tercer lenguaje.
Esta realidad no es nueva, hace varios siglos el paradigma de las
sociedades existentes entendían la necesidad de conocer varios idiomas,
sin importar que se tratara del enemigo o de las tierras conquistadas,
pues eso les aseguraba mantenerse informados y capacitados para afrontar
cualquier exigencia.
Ese paradigma casi olvidado se reafirma en este mundo globalizado y
es por ello que cada día existen más profesionales aprendiendo idiomas
como el japonés, inglés, francés, ruso y alemán, a la par de que sus
representantes estudian el español, el portugués y el italiano, para
nombrar algunos.
Un profesional completo es aquel que desarrolla en su totalidad las
competencias que posee y entiende que mientras más se comunique y mejor
lo haga mayor posibilidad tendrá de éxito.
Esta competencia también abre las puertas al empleo, pues al poseerse la
capacidad de comunicarse en varios idiomas las oportunidades se
multiplicarán geométricamente para los interesados en incursionar en
otros escenarios.
2. Dichosos los que conocen de programas y sistemas, porque nunca les
faltará una herramienta
Cuando se comenzó a hablar del homo ciberneticus en la década de los
noventa en el siglo XX pudo haberse mal interpretado el concepto
asociado a tal expresión, pues no se trataba de una generación
eminentemente tecnológica que destronaría la visión analógica que impera
en la sociedad transformando en obsoleto todo lo antes conocido.
Por el contrario, la visión de esa “evolución” consistía
primordialmente en el conocimiento y las competencias que el profesional
tenía que poseer en el campo tecnológico tanto presente como pasado,
manteniendo su atención en los cambios que el futuro aporte.
En la actualidad pueden observarse un importante número de programadores
y expertos en sistemas que no manejan programas actuales y sistemas
modernos, su especialidad –aunque existente– se ha ido reduciendo
estrechando el mercado donde deben operar, esto ha ocurrido porque no ha
existido una orientación a la actualización.
Sin embargo, tal descuido no parece ser exclusivo de los profesionales de la programación y sistemas, los profesionales jóvenes tienden a no preocuparse por conocer como operaban las máquinas en el pasado y algunos profesionales maduros poco o nada desean conocer de las nuevas tecnologías, esto pone en riesgo la trasferencia del conocimiento y el desarrollo de habilidades tecnológicas, pues en situaciones extremas ambas partes quedarían inhabilitadas.
Así mismo parece no haberse comprendido en su totalidad la necesidad
de profundizar en el conocimiento tecnológico, algunas empresas se
orientan a desarrollar sólo habilidades en el manejo de hojas de
cálculo, procesadores de palabras y formatos de presentaciones
electrónicas para buena parte de su personal, pero desestiman la
posibilidad de incrementar la participación del mismo en jornadas
técnicas que los preparen para la programación y el desarrollo de
sistemas, obviando el principio de gerenciar el uso de la tecnología que
propone la Cybergerencia, la cual supone que el uso de los sistemas no
es exclusivo de un grupo de individuos sino de todo el entorno.
El profesional contemporáneo debe estar a la altura del conocimiento
tecnológico sin que se entienda por ello que ha de poseer un nivel de
experto, pero así como se exige conocer de principios contables y
financieros para manejar un negocio, a la par del mercadeo y la
publicidad, conocer de sistemas, tanto los pasados como los presentes y
estar atentos a los futuros, le ofrecerá un sitial de honor que lo
diferenciará de aquellos que se resisten a avanzar y de quienes
consideran que conocer el origen de las cosas es una perdida de tiempo.
3. Dichosos los que valoran a la gente, porque ellos serán lideres
Una vez que sea asimilada en su totalidad la premisa que reza: “la gente
es la empresa” muchas de las deficiencias gerenciales presentes en las
organizaciones contemporáneas desaparecerán de manera inmediata.
Tal y como se propuso en el Congreso Mundial de Recursos Humanos en México celebrado en el año 2002, la visión que han de desarrollar las empresas deberá estar orientada a “volver a la gente” y ello significa el otorgamiento de toda la importancia y el valor que ella posee. Sencillamente sin gente no hay empresa.
Es por ello que aquellos profesionales que desarrollen una sensibilidad verdadera por este concepto, se inclinen a buscar el beneficio de las personas, sin que ello signifique sacrificios exagerados en el manejo del negocio y sepan manejar las competencias y habilidades de la gente para permitirles intervenir en el destino de las organizaciones, terminarán por ser considerados verdaderos líderes circunstanciales y su influencia en el personal generará verdaderos resultados extraordinarios.
De lo contrario, y mientras se continúe observando al personal como
un simple “recurso” para alcanzar la visión del negocio sin involucrarlo
realmente en el proceso, el liderazgo continuará siendo ejercido de
manera vertical y bajo la premisa del líder formal impuesto por la
jerarquía de su posición en la empresa.
Las organizaciones están cambiando, cada día se hace más importante
valorar a la gente porque al hacerlo el profesional se está valorando
así mismo, por lo tanto quienes asuman esa posición serán dignos de ser
imitados y ser seguidos.
4. Dichosos los que tienen conocimiento, experiencia y agregan valor,
porque siempre estarán ocupados
Los nuevos paradigmas de selección y la nueva visión de la estabilidad
laboral están abriendo una puerta a los profesionales, tanto aquellos
que están certificados como los que han acumulado un importante capital
intelectual y similar número de habilidades.
El futuro (inmediato) será dominado por aquellos que manejen el
conocimiento desde una perspectiva holística, individuos cuya capacidad
de multihabilidad y sapiencia les permitirá moverse de un escenario a
otro garantizando la calidad del producto o del servicio y sin perder la
capacidad de innovar.
Este talento humano conocerá lo necesario de todo aquello que esta
involucrado con su quehacer sin que sea etiquetado como “aquel que hace
de todo” pues su experticia estará orientada a una visión específica.
Evidentemente las organizaciones habrán de ajustar sus procesos a la
presencia de estos individuos, flexibilizando sus horarios, conceptos de
la realización del trabajo y garantizando un importante porcentaje de
vida social.
5. Dichosos los que tienen sed de sabiduría, porque nunca serán
obsoletos
Aquellos que no han entendido que el futuro (inmediato) será dominado
por el conocimiento y la puesta en práctica del mismo, sencillamente
estarán aislados de la comunidad laboral la cual demandará
constantemente la presencia de datos actualizados y de vanguardia.
Cada día se hará más necesario la certificación del conocimiento, no
solo de la manera tradicional, a través de los estudios académicos, sino
que comenzarán a intervenir de manera directa las organizaciones o
colegios existentes en cada ramo, e incluso de forma conexa, pues como
ya se señaló los profesionales habrán de incursionar en aquellas áreas
relacionadas con su especialidad y por ende habrán de ser certificados
en ellas con el mismo nivel de exigencia.
En tal sentido todas aquellas personas que constantemente renueven o
profundicen sus conocimientos serán los primeros en obtener y mantener
la certificación profesional que los mantendrá actualizados y atractivos
para el mercado, sin importar las limitaciones subjetivas presentes en
la selección actual, pues para el mundo laboral jamás serán obsoletos.
Pero es evidente que esto aplicará de manera espontánea sólo al
principio y mientras se tarde en entender la necesidad de mantener un
contacto directo con el conocimiento pasado, presente y creciente, lo
cual será sencillo para quien ha asimilado tal responsabilidad,
posteriormente será una exigencia excluyente e ineludible.
6. Dichosos los que aprenden de sus errores, porque serán llamados
expertos
Administrar los errores será una ventaja competitiva y comparativa para
el profesional del nuevo milenio.
Así como en la actualidad se documentan los éxitos, con mucha más
razón y sentido se documentarán los errores, se estudiarán y se
someterán a discusión para encontrar formas inteligentes de sacar
provecho al fracaso y evitar su repetición.
El error comenzará a ser visto como una experiencia que exige la puesta
en marcha de varias competencias gerenciales: reflexión, capacidad de
respuesta, toma de decisiones, planeación inmediata y sensibilidad al
riesgo, las cuales difícilmente serán experimentadas con la misma
intensidad cuando sólo se ha conocido el éxito.
Quienes experimenten de los errores y aprendan de ellos se convertirán
en los expertos ideales que las empresas requieren, personas con la
agudeza necesaria para observar los puntos débiles de un sistema y que
conocen a plenitud las consecuencias y distorsiones posibles que un
error genera.
7. Dichosos los que aceptan los cambios, porque serán siempre pioneros
Aquellos individuos que observan los cambios como una oportunidad de
crecer, como el resultado de una etapa que termina y otra que comienza,
ofreciendo a quienes lo experimentan esa sensación de incertidumbre que
exige una actitud positiva, llena de prestancia, atención, dedicación y
esmero, serán los más aptos para sobrevivir en el mundo contemporáneo
donde lo único constante será cambiar.
La habilidad de mantenerse a flote ante las diferentes oleadas que
experimentará el profesional del siglo XXI y los siglos venideros, será
una competencia envidiable e imitable por la gran mayoría.
Se derrumbarán las creencias que suponen los cambios como la carencia
de constancia, pues aquellos que aceptan los cambios tendrán siempre
presente una visión clara, sabrán exactamente hacia donde se dirigen y
sortearán los cambios para lograr alcanzar sus metas, haciendo uso de
los mismos como herramientas de éxito.
Ser pionero es aceptar el reto de la incertidumbre, y el cambio es el
resultado de la incertidumbre y viceversa, por ello serán dichosos
aquellos que observen con agrado la presencia del cambio, porque serán
exitosos en cualquier escenario.
8. Dichosos los que rompen paradigmas, porque construirán un mañana
mejor
Aceptar las reglas del juego no significa compartirlas, a veces hay que
aprender lo suficiente sobre una regla para poder tener la fortaleza de
romperla. Si no fuese así el hombre aún viviría en cuevas, andaría
desnudo y comería de la caza, la recolección y la pesca en las
expresiones más básicas de sus conceptos.
Gracias a aquellos que se han atrevido a decir, hacer y desarrollar
lo que ponía en peligro el status quo es que se han logrado avances
significativos en las ciencias, las artes, las sociedades y las
culturas.
Pero romper un paradigma amerita de responsabilidad y criterio.
No se puede alterar una regla por simple capricho o mera
distracción, pues la onda expansiva que genera un cambio en la visión de
las cosas puede crear barreras ideológicas que generen mucho daño o
expresiones de libertinaje que terminan por desequilibrar un sistema.
Los paradigmas se rompen para avanzar en la escala evolutiva del
pensamiento y la acción, se sabe que se ha hecho lo correcto cuando el
resultado de la alteración genera bienestar en quienes lo experimentan
sin distingo alguno de condición, de lo contrario no se ha roto un
paradigma sino que se ha relajado una regla.
El mundo laboral en que se vive actualmente se irá sincronizando de
manera perfecta con la vida social del ser humano, esta relación de
equilibrio constante requerirá de personas capaces de observar los
paradigmas como escalones evolutivos cuya superación generará un estado
superior y por ende desaparecerán los elementos que hacen imperfecto y
cuestionable el orden presente, es por ello que serán dichosos los que
de manera consciente y responsable propongan innovadoras formas de
observar, vivir y afrontar el futuro (inmediato) porque demostrarán que
ese mañana lleno de caos y destrucción que se suele imaginar estará muy
distante de lo que el hombre ha de construir.
Reflexiones finales
Como pudo observarse no se ha dicho nada nuevo, tal y como Jesús lo hizo
en su sermón, las cualidades del profesional empleable siempre han sido
las mismas, pero como es obvio se han estado ajustadas al tiempo en que
se requerían, hoy en día se exige estar más atento al nuevo conocimiento
sin que ello signifique desestimar el conocimiento pasado.
Mucho se ha hablado de la capacidad y multihabilidad que el individuo
debe poseer, pero a veces se observa más desde la perspectiva de cómo
ello beneficia a la empresa que desde el punto de vista del beneficio
personal que ello genera. Uno de los aportes de las ocho
bienaventuranzas laborales se encuentra en que se describe la
competencia y se señala el beneficio de tenerla, otra vez en analogía
las bienaventuranzas cristianas, por tanto se le está ofreciendo al
individuo la oportunidad de reflexionar sobre sus potencialidades e
impulsar su desarrollo y a las organizaciones se les está exhortando a
valorarlas de la manera correcta.
Especialista
en Gerencia, mención Gestión de Negocios, Licenciado en Administración
mención Recursos Humanos Diplomado en Desarrollo Gerencial y Tecnico
Superior Universitario en Administración mención Gerencia
Administrativa, en tres de los cuatro casos graduado con honores.
Ha trabajado en el área de Investigación y Desarrollo, conjuntamente con
Recursos Humanos desde 1989. Ha sido Jefe y Gerente de Administración de
Recursos Humanos desde 1995, en empresas Consultoras, de
Telecomunicaciones y de Consumo Masivo. Actualmente se desempeña como
Director General de Recursos Humanos en una importante universidad
privada de Venezuela. Ha escrito y publicado varios artículos y
trabajos, entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA, Las
Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), La delgada linea
mortal del profesional (en sus cuatro versiones), Gerencia por Herencia,
Gerencia Emocional, El Síndrome de Cronos, entre otros, en revistas como
Conocimiento & Dirección (Argentina) Pauta (Panamá), Recursos Humanos
(Venezuela) y ARPrensa (Colombia). Se ha desempeñado como
conferencista de los temas antes mencionado y otros de interés a nivel
nacional e internacional. Ha obtenido como reconocimiento a su trabajo
distinciones de 1º, 2º y 3er lugar en ensayos y Premios a la Excelencia
Temas: Recursos Humanos, Gerencia, Administración y Nuevos Modelos
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