Valor: ¿todo lo que se suma es susceptible a ser restado?

Autor: Dr. Félix Socorro

Estrategia

11-2004

En el marco del 7º Congreso Internacional de Administración celebrado en la hermosa ciudad de Morelia, Michoacán – México, el Dr. Amelio González Paveti de Paraguay, en su conferencia magistral invitó a los participantes a reflexionar sobre el concepto del valor agregado cuando manifestó que “todo lo que se agrega puede ser desagregado” argumentando que “lo ideal es hablar de valor añadido, pues una vez que se añade el valor éste forma parte de aquello a lo que se ha sometido a ese proceso”.

Ante tal afirmación surge una duda razonable: ¿se puede desagregar el valor? Evidentemente cualquiera podría pensar que se trata de una pregunta retórica, pues en términos contables y tangibles eso es posible, pues se trataría de una suma algebraica cuya polaridad determinará si se ha restado o sumado valor a un algo en particular, pero cuando el valor tiene relación con elementos intangibles y de percepción ¿es susceptible a ser desagregado? Nuevamente puede parecer retórica la pregunta, pues cuando un servicio comienza a carecer de elementos que le otorguen calidad, el valor que se vincula a él comienza a disminuir y por lo tanto puede entenderse como desagregado.

Pero esa presencia de antónimos parece estar presente en cualquier verbo que se coloque después de la palabra valor, pues si se añade o se suma se puede restar, si se agregar se puede desagregar o si se integra se puede desintegrar. Por lo tanto, sea cual sea el enfoque que se le dé siempre existirá la posibilidad de ser visualizada de la manera contraria. Es por ello que al hablar de valor no se puede relacionar con el concepto tradicional y contable que la palabra sugiere, por cuanto su contenido supera significativamente tales enfoques.

Agregar valor no ha de significar sumar un esfuerzo, poner un poquito más de lo que se pide ni dar más de lo que se espera, pues de ser así es posible restar esfuerzos, poner un poquito menos de lo que se pide y no dar el total de lo que se espera. 

La expresión “valor agregado” debe ser entendida como una constante inalterable y progresiva, un nivel en la escala evolutiva de un producto, servicio o proceso que no permite la involución y que una vez alcanzado no es susceptible a ser omitido o degradado. Es comparable a un nivel académico o de conocimiento, pues una vez que se obtiene difícilmente se pierde. Todo lo anterior tiene sentido ¿de que sirve agregar valor si existe la posibilidad de restarlo? 

Aquello que se agrega y se desagrega no puede ser considerado “valor” para el producto, servicio o proceso, pues actúa más como un ingrediente que como un agente activo de ese algo que se espera mejorar.  Y eso aplica también para las personas, estilos gerenciales y enfoques administrativos.

Se agrega valor cuando se introducen elementos que transforman un algo en particular haciéndolo mejor a lo que existía y garantizando la continuidad del mismo hasta que ocurra otro cambio que lo eleve de condición y cuyos beneficios son percibidos por todos aquellos que están involucrados él, de lo contrario sólo se estará variando una formula para ajustarla a una visión o a una tendencia transitoria que beneficiará a algunos pocos.

Por todo lo anterior la discusión no debe orientarse a si se trata o no de añadir, agregar, sumar o integrar valor a las cosas, personas, procesos, productos o servicios bajo el enfoque contable, tangible y perceptible que gobierna las mentes administrativas del presente, por el contrario se trata de observar cómo ese valor alcanzado puede ser sustentable en el tiempo y qué pasos han de darse para conquistar el próximo nivel.

Sin duda alguna, al leer los párrafos expuestos, parece de inmediato surgir un paralelismo con dos elementos conocidos como lo son la Calidad Total y el Mejoramiento Continuo, paradigmas que mucho han aportado al desarrollo de nuevas técnicas y procesos, y cuyo valor en el pensamiento administrativo es incalculable. Y es cierto, pues si al plantear tales lineamientos se hubiese pensado en la posibilidad de retroceder o involucionar no habrían alcanzado el éxito que aún ostentan, por tanto el valor fue entendido desde el principio, como ya se señaló, como algo que una vez que se añade, se agrega o se suma no ha de ser susceptible a ser restado.
 

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Dr. Félix Socorro  - fsocorroarrobacantv.net

Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios, Licenciado en Administración mención Recursos Humanos Diplomado en Desarrollo Gerencial y Técnico Superior Universitario en Administración mención Gerencia Administrativa, en tres de los cuatro casos graduado con honores.  Ha trabajado en el área de Investigación y Desarrollo, conjuntamente con Recursos Humanos desde 1989. Ha sido Jefe y Gerente de Administración de Recursos Humanos desde 1995, en empresas Consultoras, de Telecomunicaciones y de Consumo Masivo. Actualmente se desempeña como Director General de Recursos Humanos en una importante universidad privada de Venezuela. Ha escrito y publicado varios artículos y trabajos, entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA, Las Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), La delgada línea mortal del profesional (en sus cuatro versiones), Gerencia por Herencia, Gerencia Emocional, El Síndrome de Cronos, entre otros, en revistas como Conocimiento & Dirección (Argentina) Pauta (Panamá), Recursos Humanos (Venezuela) y ARPrensa (Colombia).  Se ha desempeñado como conferencista de los temas antes mencionado y otros de interés a nivel nacional e internacional. Ha obtenido como reconocimiento a su trabajo distinciones de 1º, 2º y 3er lugar en ensayos y Premios a la Excelencia  Temas: Recursos Humanos, Gerencia, Administración y Nuevos Modelos

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