Es todavía común, por desgracia, la concepción del presupuesto como
mera bola de cristal, obligación penosa, intromisión en las actividades
técnicamente interesantes, generadora de desviaciones... algo externo,
impuesto, molesto e ingrato. Así piensan los que no han entendido ni
digerido esta función tan enriquecedora y guía a lo largo del año.
Bien gestionado, el presupuesto es de inestimable valor como instrumento
de motivación y orientación a la acción del equipo y tiene un enfoque a
futuro.
Ayuda a:
• Salirse del miope plano diario -operativo.
• Situarse con la mente en el punto de llegada y trazar el camino.
• Disponer los recursos.
• Medir su consecución.
Qué quiero. Qué debo. Qué puedo... A continuación, el cómo, el cuándo y
el quién.
Se requiere ambición en el deseo y realismo en el planteamiento.
Los pasos a seguir en la elaboración de un buen presupuesto pasan por:
• El análisis del entorno: mercado y competidores.
• Establecer los objetivos para las actividades habituales y las nuevas,
en el contexto del plan a medio plazo.
• Inversiones que posibiliten nuevos productos y servicios.
• Previsión de las personas, teniendo en cuenta su factor intangible.
• Plan de tesorería que asegure la viabilidad financiera de esos
proyectos.
Sol Quesada Blasco - http://www.clase-ejecutiva.com
Profesora de Clase Ejecutiva
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