Usted es un gerente o está preso de su gerencia?
09-2004
Acerca de nuestras
interpretaciones y su poder
Planteamos este título desafiante con el fin de explorar una vez más
cómo, las interpretaciones que cada persona tiene sobre su quehacer,
condiciona sus posibilidades de accionar.
Estas creencias acerca de cómo nos interpretamos nosotros y a los demás,
las aprendimos cada uno en su casa, en su barrio, en su colegio, etc.
Cuando vivíamos en comunidades pequeñas que prácticamente no tenían
comunicación con el exterior, todos compartíamos interpretaciones más o
menos similares ya que nuestro aprendizaje de cómo se hacían las cosas,
era bastante parecido.
Como señalaba Marshal Mc. Luhan, hoy la comunidad es el mundo entero o
una aldea global de la cual todos formamos parte, la afectamos y nos
afecta.
No podemos decir “paren el mundo me quiero bajar”. Estamos jugando el
juego hagamos lo que hagamos: no jugar es una forma de jugar y estamos
lanzados a tomar decisiones a cada instante respecto de como nos
moveremos.
Hoy “no decidir” es tomar una decisión que puede costarnos la
supervivencia.
¿Cómo aprendimos a pensar de la manera que lo hacemos hoy?
En nuestra educación tradicional en los distintos niveles primario,
secundario, terciario, universitario y/o de postgrado no aprendimos a
tomar decisiones sino que la mayoría fuimos agentes pasivos que
recibíamos de un profesor o de un libro una cierta información que luego
teníamos que repetir para aprobar los exámenes.
Esa manera de estudiar nos fue moldeando maneras de pensar que nos
prepararon más para “una vida predecible” que para una vida en
incertidumbre. Por ejemplo el profesor explicaba un problema y luego nos
tomaba otro muy similar en el examen.
Muchos gerentes declaran que su gran problema es que no pueden
identificar cuáles son sus problemas principales frente a la cantidad de
estímulos que reciben a cada instante y sobre las que necesitan dar
respuesta...
Fíjense que si ni siquiera sabemos plantearnos los meollos de las
cuestiones o problemas principales, de nada nos sirven las técnicas o
herramientas que podamos obtener en cursos de capacitación. Sería como
contratar una expedición para insertarnos con los mejores machetes en
una selva muy probablemente equivocada.
¿Cómo saber si como gerentes estamos en la selva equivocada?
Creemos que el primer paso es revisar nuestras maneras de pensar y las
interpretaciones automáticas que nos surgen para comprender una
situación.
Desde la Consultora CREAR CONTEXTOS DE APRENDIZAJE, les estamos
proponiendo un tipo de aprendizaje transformacional que implica
desarrollar nuevas capacidades de acción necesarias para el logro de
resultados: aprender a observar como observan, cómo aprenden, como
escuchan, como se relacionan, como logran los resultados de conjunto,
etc.
La formación empresarial tradicional está orientada a aprehender
herramientas y el aprendizaje transformacional está orientado a la
transformación de las maneras de pensar de las personas que operan con
dichas herramientas.
Como vemos, aprender es mucho más que obtener información.
Aprender tiene que ver con tener una capacidad de acción diferente.
Aprender es tener la capacidad de obtener resultados que antes estaban
fuera de nuestro alcance.
Hoy en día usted como gerente acordará conmigo que lo único que no
cambia es el cambio. Siempre está presente y nos muestra a una velocidad
acelerada, que nuestras prácticas se vuelven obsoletas rápidamente.
Creemos que las pocas competencias que no quedarán obsoletas en este
contexto de fin de siglo tan cambiante, serán las capacidades de
aprender, desaprender y reaprender.
Sin embargo hemos sido entrenados para saber, para retener información y
no justamente para aprender.
Dijimos en nuestros encuentros más de una vez y enfatizamos en este
escrito, que el tipo de aprendizaje que el gerente de hoy necesita pasa
más por tener a la mano una reflexión que le permita cambiar sobre la
marcha sus patrones de pensamiento y facilitar el cambio en su
organización que seguir adquiriendo más información y herramientas (no
estamos desechando esta última pero sí cuestionamos que sea lo único
importante para la toma de decisiones).
Si como gerente, usted es capaz hoy día de cuestionar sus maneras
tradicionales de hacer y de entender la importancia de considerar al
aprendizaje como materia de aprendizaje (aprender a aprender), estará
teniendo en sus manos la llave que le permitirá navegar los tiempos que
corren
Tal como dijimos en otro trabajo el primer paso para aprender liderazgo
en la práctica, es aprender a centrarnos en lo que juzgamos importante y
a la vez donde podemos intervenir para declarar quiebre.
Muchos gerentes en conversaciones individuales reconocen su dificultad
para focalizar en las cuestiones importantes pues la tendencia de la
urgencia los pesca…
Lo más interesante de esto es que rara vez se miran en términos de
“tendencias que ellos han desarrollado y desde los cuales miran y
analizan el mundo sino” que se declaran muchas veces “realistas”…
De este modo inhiben automáticamente la posibilidad de expandir sus
capacidades de acción, las de la gente que tiene a cargo y/o la de sus
pares.
En nuestra experiencia hemos visto muchos ejemplos de liderazgo hacia la
no-posibilidad…
Es un alineamiento que surge la mayoría de las veces en forma
transparente para los participantes y por tanto no pueden intervenir
para modificar ese comportamiento.
En términos estrictos de lo que significa liderazgo, este foco en la
no-posibilidad tiene tanta o más potencia que el liderazgo hacia la
posibilidad pues las personas encuentran (queriendo o sin querer)
resquicios en la cultura empresaria argentina través de la cual está más
disponible muchas veces la resignación que la ambición. Profundizaremos
más adelante estos dos estados emotivos básicos en las organizaciones.
La cultura del liderazgo para crear valor se basa en estar abiertos a
declarar quiebre en forma permanente por comportamientos propios y por
tendencias ajenas que afectan la propia competencia para crear
resultados en lo individual y colectivo.
Y volvemos a insistir: para declarar quiebre tengo que poder observarlo
y tengo que tener la disposición para intervenir y transformar.
Los costos que no figuran en los balances
En alguno de los encuentros, los gerentes nos confiesan la importancia
de lo que se estuvo trabajando más que nada por el espacio de respeto y
espontaneidad desde el cual planteamos lo que planteamos. Que nuestros
participantes recuperen la espontaneidad y el respeto es un aspecto
central en nuestra propuesta de liderazgo para crear valor.
Algo que muchos gerentes reconocen es que, en su gestión diaria, no
saben si será por “el qué dirán”, por “la imagen ante los demás” y/o
porque “como líderes tendrían que saberlo todo”, etc. han perdido la
espontaneidad de proponer sin temor y están sufriendo los embates de
enemigos silenciosos, invisibles y letales: el estrés, la desconfianza,
la impotencia, la angustia frente a la incertidumbre, la desazón por no
saber si podrán vérselas con este mundo tan cambiante, etc..
Estas cuestiones no figuran en los balances y son decisivas.
¿Por qué no figuran en los balances?
A nuestro modo de ver, no figuran en los balances porque en estos sólo
figuran aquellos ítems que hemos aprendido a medir y cómo la formación
tradicional no brinda los elementos para medir desconfianza,
resentimiento, resignación, estrés, etc. hacemos de cuenta que no
existen…
Como señalamos en otro escrito es lo que le ocurrió a Tomás Khun allá
por los años ´60 cuando observaba que los científicos sólo consideraban
en sus experimentos aquellos resultados que coincidían con sus hipótesis
o se adaptaban a alguno de los resultados esperados y los que no se
adaptaban los forzaban a adaptarse o bien los desechaban.
A esta acción, un futurólogo norteamericano llamado Joel Barker, lo
llamó “efecto paradigma” en el que sólo consideramos aquello que podemos
interpretar y si no entra dentro de nuestros patrones de pensamiento lo
desechamos y/o lo forzamos a que entre dentro de nuestros patrones o
modelos.
El rol del lenguaje en el cambio paradigmático
Los patrones de pensamientos o paradigmas dan forma a nuestros actos y
revelan el poder generativo del lenguaje. Desde hace 25 siglos se
entendió al lenguaje como un código que simplemente describía una
realidad preexistente.
En los últimos años y gracias al aporte de los biólogos, los filósofos
del lenguaje y otros exponentes de campos extraños hasta ahora para los
empresarios, comenzamos a ver que el lenguaje es mucho más que un código
que describe: a través del lenguaje hacemos ocurrir ciertas cosas, a
través del lenguaje nos creamos a nosotros mismos y creamos nuestras
posibilidades en el mundo.
Cuando realizamos un acuerdo y las partes decimos “trato hecho”, estamos
constituyendo una realidad que no existía como tal antes que las partes
lo declaren.
El lenguaje crea la realidad y también la modifica.
Nuestras interpretaciones lingüísticas tienen una fuerte correspondencia
corporal y emocional congruente y la forma de aprender ya no puede ser a
través de la mera transmisión de información.
Planteamos que nuestros patrones de pensamiento los podemos mostrar como
la coherencia entre cuerpo, emociones, lenguaje y algo más en
interacción con un contexto.
Todos sabemos por ejemplo que si un gerente está enojado no estará con
la misma disposición para hablar con su empleado de un aumento de
sueldo, que si está contento. Todos lo sabemos pero los balances, que
son el lenguaje de los negocios, no hablan nada acerca de los mundos
emotivos de las organizaciones.
No hay programa de calidad ni de reingeniería que pueda instalarse con
éxito en una empresa en que su personal está resentido o resignado o que
desconfía de cualquier propuesta que venga desde la gerencia.
Estos espacios no son racionales. Son netamente emocionales y en las
empresas no hemos creado todavía una cultura para observar el fenómeno
emotivo. A lo sumo decimos que el personal tiene una alta o una baja
moral y punto.
De hecho las emociones y la corporalidad han sido las grandes ausentes
de la educación tradicional que la mayoría de nosotros hemos recibido.
Nuestra formación como líderes empresarios requiere de una
transformación de nuestras maneras de emocionar, de pararnos en el mundo
y frente a otros y lógicamente de una profunda revisión de quienes somos
y de lo que queremos hacer en la vida.
En este contexto podemos comenzar a resignificar, como lo hemos venido
insinuando en los distintos encuentros que hemos tenido hasta ahora, el
título de este artículo “Usted es un gerente o está preso de SUS PROPIAS
INTEPRETACIONES de lo que es una gerencia, de lo que es el mercado, de
lo que es un cliente, etc.?
Se abre aquí la posibilidad de desarrollar en IVECO un equipo de líderes
con la disposición al aprendizaje continuo.
Como ha dicho el futurólogo Alvin Toffler :
“los analfabetos del año 2000 no serán lo que no puedan leer ni escribir
sino los que no puedan desaprender y reaprender permanentemente”.
La mejora de la calidad de los productos o servicios, el aumento de la
productividad del personal y/o cualquier ventaja competitiva dependerá
básicamente de la capacidad de los líderes para fijar rumbo observando
finamente sus propios patrones limitantes de pensamiento y los de la
gente que trabajan con él para motivarlos, inspirarlos y alinearlos en
una visión poderosa de futuro
Ese es nuestro desafío y lo invitamos a que sea el suyo también.
¿Te gustó? Compártelo con tu mundo
Lic.
Marcelo Krynski
-
mkrynskiarrobacrearcontextos.com
-
www.crearcontextos.com
Crear Contextos CONSULTORA
