La competitividad de la PYME en los países en desarrollo
09-2004
“La discreción y la inteligencia serán tus constantes protectoras.”
Proverbios
“No busques peleas con nadie, si nadie te ha hecho daño”.
Proverbios
RESUMEN
Se sabe están dadas las oportunidades para muchos países ante la Nuevas
aperturas económica., las alianzas, los nuevos mercados en donde Pymes
bien organizadas, dirigidas puedan compenetrase en estos mercados y
alcanzar sus metas establecidas en pro de su crecimiento, de su éxito.
Desde luego se debe contar con una buena gerencia, un equipo humano
cohesivo, tecnologías para adentrase en las nuevas oportunidades que se
dan, de ahí la importancia en este escrito de considerare las valiosas
aportaciones de Tilman Antelburg a fin de que el estudioso de la ciencia
administrativa, el futuro profesional que ejercerá la gerencia o que ya
lo está haciendo las considere.
RELEVANCIA, ALCANCE
Comenta Antelburg un aspecto muy interesante, como es, que en
Latinoamérica la estructura industrial está claramente segmentada.
Aunque es cierto que las PYMEs dan empleo a una parte importante de la
población económicamente activa en la industria manufacturera, su aporte
al valor agregado y a las exportaciones es mínimo. Muchas de ellas deben
su existencia precisamente al hecho de que no haya posibilidades de
obtener trabajo asalariado en otras actividades, por lo que el número de
PYMEs crece en tiempos de crisis. Esta es una diferencia esencial frente
a los países industrializados y los países exportadores de Asia, donde
los fundadores de empresa, casi sin excepción, disponen de conocimientos
específicos en tecnología y/o administración de empresa y no se
establecen por cuenta propia sin haber identificado oportunidades
prometedoras en el mercado. El gran número de PYMEs ineficientes en
Latinoamérica se explica, además, porque los mercados estaban
desvinculados de la competencia extranjera durante años.
Muchas PYMEs fabrican bienes de consumo masivo para el mercado nacional
y, por lo tanto, están expuestas a la competencia por parte de la gran
industria. Se trata de una especialización desacertada, ya que en
condiciones de competencia creciente las PYMEs podrán subsistir
solamente en nichos del mercado o como proveedores de las grandes
empresas. Bien es verdad que la apertura comercial en algunos países
eliminó muchas PYMEs ineficaces, pero al mismo tiempo impulsó la
modernización de las empresas. Si éstas explotan sus potenciales de
reducir costos y mejorar la calidad, tienen buenas oportunidades tanto
en los mercados domésticos como en los regionales. En la exportación se
vislumbran ventajas competitivas para las PYMEs en la producción
intensiva en el uso de mano de obra, y eso no solamente en las ramas
tradicionales, sino también en las de manufacturas de mediana
complejidad, para cuya producción son decisivos los salarios de
trabajadores calificados e ingenieros. Otras opciones de especialización
se encuentran en la industrialización de materias primas.
Nos agrega Altenburg , de que las PYMEs en los países en desarrollo
forman un grupo heterogéneo de empresas cuyos potenciales de desarrollo
son sumamente diferentes. Por regla general, son muy pocas las empresas
que son capaces no sólo de imitar otras firmas en el entorno local, sino
también de identificar nichos de mercado por su propia iniciativa y
organizar la producción y comercialización adecuadas o bien adoptar los
procedimientos estandarizados de empresas líderes en el ámbito
internacional. Gran parte de las PYMEs carecen tanto de capitales como
de una buena formación empresarial y técnica. Hecho muy real en nuestro
medio, en donde la ausencia de una buena gerencia, financiamiento,
tecnología ha hecho de las Pymis un fracaso en tratar de encontrar la
forma de cómo desarrollarse. Por eso, sólo están en condiciones de
operar en ramas y segmentos de mercado poco exigentes y caracterizados,
en general, por un exceso de oferta que tiene carácter estructural y que
es atribuible al número exagerado de microempresas y productores por
cuenta propia que buscan autoemplearse en estas actividades. En estas
circunstancias, los ingresos son escasos lo que, a su vez, conduce a que
las inversiones en medios productivos, insumos y capacitación sean
insuficientes y a que los salarios sean bajos, la fluctuación de la mano
de obra grande y la calidad de los productos mala. La experiencia
demuestra que tales PYMEs, salvo pocas excepciones, no son capaces de
ascender al segmento moderno del empresariado ni con el más amplio apoyo
en términos de créditos y asesoramiento.
Otros aspectos que deben considerarse nos recuerda Altenburg, es que en
la mayoría de los países en desarrollo, además, el entorno de las
empresas no es propicio para la cooperación empresaria. Esto aplica
tanto a la división del trabajo entre las empresas como a la cooperación
institucionalizada en las asociaciones empresariales y a las relaciones
con las instituciones públicas. En muchos países, sobre todo en los
pequeños y poco industrializados, no se han formado redes de proveeduría
dependientes de una empresa grande, porque no hay grandes empresas o
sólo muy pocas. Además, estas empresas en los países en desarrollo
muchas veces prefieren efectuar todas las funciones productivas en la
propia empresa, puesto que las PYMEs nacionales no son competitivas con
respecto a precios, calidad y fiabilidad de entrega.
Ahora bien, no cabe la menor duda nos agrega Altenburg, de que dentro
del grupo de las PYMEs de los países en desarrollo también son
excepcionales los casos en que se aprovechan mutuamente las ventajas
resultantes de la especialización y en que se constituyen alianzas
estratégicas. Incluso en aglomeraciones regionales de empresas de una
rama es poco frecuente que se practique una división marcada del
trabajo. En muchos casos es el recelo profundo frente a otros
empresarios que explica la escasa propensión a cooperar. Factores
socio-culturales e históricos, por consiguiente, influyen de manera
decisiva en el éxito de las políticas de fomento dirigidas a la
asociatividad empresarial.
Es muy interesante cuando se nos indica en este análisis, el tomar en
cuenta, de que en el futuro hay que destinar el fomento de la PYME más a
aquellas empresas que tienen potencial de crecimiento en mercados
competitivos y pueden contribuir a mejorar la estructura industrial. Ser
competitivo en las condiciones de mercados abiertos requiere que las
empresas puedan recurrir a otras empresas y a instituciones públicas o
privadas que ofrecen bienes y servicios complementarios de suficiente
calidad. En este contexto las empresas pequeñas y medianas de la
industria manufacturera, pero también del sector de los servicios,
desempeñan un papel importante como oferentes de bienes y servicios
especializados. Es preciso fortalecer este rol complementario dentro de
una estructura industrial interconectada.
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Ing. Carlos Mora Vanegas -
cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador,
Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad
de Carabobo (Venezuela)