De hecho que hemos recomenzado una y otra vez luego de tantas otras caídas, y ahora notamos que estamos repitiendo el ciclo.
Hemos comenzado una etapa activa de exportación, asistida por la
diferencia cambiara, y ahora asistida tal vez porque es la única salida
para el empresariado argentino. Quizá no importen las razones, lo
importante es que pareciera que estamos despegando.
Hemos analizado los números del intercambio del año 2003, y notamos que,
tanto los destinos como los valores han sufrido variaciones de
consideración.
Los destinos ya no son los “clásicos” de la Unión Europea o Estados
Unidos, o sin ir mas lejos nuestros vecinos, el real crecimiento se
observa en los nuevos mercados.
Así, por una parte el tráfico con la U.E. en el 2003 creció un 14%
frente al año anterior, al igual que Chile que subió un 8% en los mismos
periodos, en tanto que el aumento con Asia Oriental fue del 57%, y la
China “la Estrella de Oriente” muestra un crecimiento en nuestras
exportaciones del 116% respecto del periodo pasado, pasando de un 1.180
a 2.550 millones de dólares, en tanto que los parámetros preliminares de
este año quizá aún nos muestren un mayor crecimiento.
Medido en otros parámetros, cerca del 10% de nuestras exportaciones en
este momento tienen como destino China, mercado cuasi desconocido por lo
lejano, costoso de llegar, misterioso y principalmente con diferencias
culturales profundas.
Obviamente que este aumento se centra prácticamente en el monoproducto,
la soja, pero es un paso, y muy importante, porque es la embajadora, que
puede ser portadora de muchos otros de nuestros productos, ya muchos le
están siguiendo, tal el caso de los vinos y otros ciertos alimentos,
pero sin duda que es el mercado potencial por excelencia de hoy, y
muchos empresarios así lo están comprendiendo.
Creo que debiéramos analizar críticamente las posibilidades, pero no
solamente desde un punto de vista comercial, es decir con el interés
centrado en la exportación, sino ver el tema desde el punto de vista
cultural.
Para comerciar con un pueblo dueño de tan rico historial cultural,
debemos entenderlo y comprenderlo, respetarlo para recién luego tratar
de satisfacerlo.
No son nuestros tiempos, sino los de ellos, ni nuestros productos, sino los que ellos desean o necesitan, y no serán nuestras condiciones sino las que se consensuen entre ambas partes. No se puede juzgar una cultura con los mismos patrones con los que juzgamos a nuestros actuales compradores.
Para ser exitosos en este nuevo mercado que tan tentadoramente se
nos presenta deberemos gestionar culturalmente nuestras exportaciones.
© Copyright 2004, by Carlos A. Ledesma
Este artículo proviene del sitio: La Venta Profesional © en www.hellerconsulting.com y ha sido escrito por Carlos A. Ledesma. Descubre muchos otros artículos y herramientas en Gestión y Dirección Profesional de Ventas, Calidad en Atención a Clientes, Comercio Internacional y Recursos para Investigación de Mercados en línea.
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