En esta lista de novedades podemos poner a las lombrices californianas, la carne de rana, de conejo, de faisán, de caracoles, etc.
Es muy posible que nuestro país pueda llegar a ser excelente
exportador de estos productos en un futuro, pero entiendo que al momento
no pasan de ser nada más que buenos intentos, o proyectos emergentes con
ambiciosos planes mas que exitosas exportaciones actuales.
Mil kilos de caracoles, cinco mil de faisán o de carne de conejo nos
parecerá mucho, en función de comensales, pero no son cantidades
significativas para un comprador del exterior, y más cuando estas
cantidades son casi por unica vez o no podemos garantizar cuando saldrá
la siguiente partida.
Creo que el tema tiene varios puntos de análisis por los cuales todavía
no podemos estar en posición de manejar una oferta exportable razonable,
algunos de los cuales corresponden a los productores y sus métodos de
producción, otros a los faenadores, así como también a los
comercializadores.
Hace ya tiempo que en Argentina muchos micro emprendedores han tomado el
camino de la cría o producción de animales “no convencionales” con
rindes en cantidades acordes a sus posibilidades financieras, y de hecho
que están transitando un camino por demás profesional aunque novel.
Pero no significa que sus métodos de producción sean planificados en
conjunto con sus pares o colegas, y mucho menos que se hayan integrado y
armonizado sus programas y políticas.
El resultado es que, a la hora de querer exportar, estos productos, que
individualmente pueden satisfacer espacios de mercado interesantes, no
puedan soportar los costos operativos de una exploración comercial y
menos una exportación así como responder a una demanda sostenida que es
la característica de los mercados fuertes.
En el caso de los caracoles es bastante frecuente cuando al querer
unirse para exportar, algunos productores tardíamente se den cuenta que
unos criaron a campo, otros a cubierto, que los animales recibieron
diferente alimentación y en consecuencia no pueden sumar producciones
aunque el calibre o tamaño y demás características sean similares, ya
que el comprador no lo acepta de esta manera.
En el caso de los faisanes, conejos y demás, el tema pasa por la faena y
el frigorífico, o mejor dicho la falta de establecimientos habilitados y
calificados para este fin, acordes a las cantidades a faenar.
Y así, cada bicho con su problemática a la hora de querer exportar.
Entiendo que para que podamos hablar de que realmente estamos exportando
carnes de animales no convencionales, obviamente en cantidades que
justifiquen la atención para el rubro, los productores debieran tomar el
camino de la integración.
Al igual que en otros países lideres en el agrupamiento de pequeñas
empresas, como el caso de Italia o España, Argentina no podrá decir que
exporta este tipo de productos hasta que, o una empresa transnacional
ponga su interés en el rubro, o… las pequeñas empresas se integren en
consorcios de exportación o estructuras similares que les permitan,
bajar sus costos, uniformar métodos de cría y producción, y unir fuerzas
para presentar un frente común a los compradores del exterior.
© Copyright 2004, by Carlos A. Ledesma
Este artículo proviene del sitio: La Venta Profesional © en www.hellerconsulting.com y ha sido escrito por Carlos A. Ledesma. Descubre muchos otros artículos y herramientas en Gestión y Dirección Profesional de Ventas, Calidad en Atención a Clientes, Comercio Internacional y Recursos para Investigación de Mercados en línea.
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