Desde luego, el rol a desempeñar en pro de la competitividad
involucra una verdadera cohesión del Estado y las empresas, además de
saber aprovechar adecuadamente sus recursos, y sobre todo, en el caso
Latinoamericano, contar con un personal altamente capacitado, adaptado a
las exigencias que los actuales escenarios demandan.
En este escrito nos adentramos en lo importante que es la
competitividad, en lo que Venezuela, nuestro caso debe prestarle más
atención y evitar ser cada vez más dependiente, todo lo contrario, debe
prepararse a fin de aprovechar adecuadamente todos sus riquezas
naturales y su potencial humano.
ASPECTOS RELEVANTES, ALCANCE, REPERCUSIONES
El diario la Nación de Argentina, sobre este tópico informa que
recientemente, se conoció el resultado del Informe Anual de
Competitividad que realiza anualmente el Foro Económico Mundial (WEF,
según sus siglas en inglés), el cual determinó que "con raras
excepciones, las economías latinoamericanas empeoraron su
competitividad".
Es en este sentido notable la situación de las economías andinas, ya que todas ellas presentan una caída en sus posiciones, que en algunos casos llegó a ser muy pronunciada, como en los de Perú y Bolivia, que cayeron diez y 13 lugares, respectivamente.
El informe concluye que los países de la región empeoraron su
situación relativa debido a sus burocracias ineficientes y a la
corrupción generalizada, factores a los que identificó como los más
problemáticos a la hora de hacer negocios.
Desde luego, agregamos Venezuela no se escapa de esta realidad, puesto
en las últimas décadas, especialmente en los últimos cinco años, el País
está anclado en una economía inflacionaria, improductiva, debido a la
situación política que se afronta, al paro de muchas empresas que han
abandonado sus mercados y en donde otras se han visto seriamente
afectadas por la inseguridad política, la política cambiaria y la poca
credibilidad en los programas económicos del actual gobierno.
Por su puesto como indica el informe, la excepción a la regla es Chile,
que no sólo mejoró notablemente su posición en relación con el año
último, sino que sigue siendo la economía más competitiva de América
latina, a una considerable distancia de 26 lugares respecto de México
(que ocupó el puesto 48°), el segundo país mejor ubicado de la región, y
mucho más alejado de Ecuador (85°), Venezuela (90°) y Paraguay (100°).
De acuerdo con lo manifestado por el director del Programa de
Competitividad Mundial, el país trasandino ha conseguido la posición
alcanzada gracias a una adecuada disciplina fiscal y a una caída de los
niveles de la deuda pública, pero manteniendo, al mismo tiempo, una
admirable apertura comercial y un régimen de inversión extranjera, y
mejorando notablemente la calidad de sus instituciones públicas, que
jugaron un papel central y estabilizador en la reciente evolución del
país.
Venezuela ha preferido estar estancada siempre dependiendo solamente del
petróleo como su producto básico haciendo que su economía sea muy
dependiente de él, pero lo que es más nos preocupa es que todavía no se
ha sabido utilizar potencialmente el mercado de los productos derivados
del petróleo, a todo ello se agrega el gran descuido de sus gobiernos
con respecto a la explotación de su riqueza agrícola , en donde el
país cuenta con una potencial zona geográfica de gran tamaño, que le
permita competir con otros países de la región en productos agrícolas,
caso contrario de Chile que si ha sabido explotar su agricultura a
través de exportaciones de frutas como manzanas, peras, uvas,
duraznos.
A Europa, Norteamérica y algunos países latinoamericanos.
A todo ello se nos agrega la in formación, que Finlandia sigue siendo
la economía más competitiva del mundo y lidera el ranking por segundo
año consecutivo. Los Estados Unidos se encuentran en segundo lugar,
seguidos por Suecia, Taiwan, Dinamarca y Noruega.
A continuación, y completando los diez primeros lugares de la grilla, figuran Singapur, Suiza, Japón e Islandia.
El estudio para determinar el índice de competitividad se realizó sobre la base de la opinión de unos 8700 empresarios que trabajan en 104 países incluidos en el informe.
El cuestionario está diseñado para detectar un amplio rango de
factores que inciden en el contexto de negocios de una economía y que
resultan centrales para el crecimiento económico sostenido, con especial
atención a elementos del entorno macroeconómico, la calidad de las
instituciones públicas y el grado de disposición tecnológica e
innovación.
Para el caso de Argentina en donde es sabido la gran crisis económica
que afronta, señala el informe, que el país mejoró cuatro posiciones
respecto del año anterior, pasando del puesto 78 al 74 en el ranking de
competitividad mundial
. Sin embargo, según el informe del WEF, ello ha sido consecuencia
del efecto rebote respecto de los deprimidos niveles de los últimos dos
años, vinculados con el colapso de la moneda y del sistema financiero y
no por cambios estructurales que aún continúan en la lista de reclamos
de los inversores nacionales e internacionales.
En efecto, comenta el diario la Nación, el país continúa aún sufriendo
los efectos ocasionados por la irresponsable decisión de dejar de
cumplir con las obligaciones asumidas con la comunidad financiera y de
negocios que llevó a declarar el default más importante de la historia
mundial, situación que podría estar próxima a revertirse con la
negociación de la deuda pública que está llevando adelante el gobierno
nacional.
Pero quedan todavía cuestiones pendientes como, por ejemplo -y por
sólo mencionar algunas-, las demandas que exigen respeto y acatamiento a
la seguridad jurídica, las que ponen al descubierto aspectos vinculados
con la seguridad física y aquellas otras que describen una situación de
anomia generalizada.
No menos importantes son los aspectos que hacen al normal funcionamiento
y transparencia de las instituciones públicas, el total respeto por la
división de poderes que exige la Constitución Nacional, así como la
garantía de un poder judicial independiente.
Si se quiere empezar a mejorar el ambiente para que la Argentina
vuelva a ser definitivamente un polo de desarrollo y de atracción para
las inversiones, será necesario revertir este cuadro de situación y
encarar -sin demoras- la solución a estos problemas que, además,
postergan peligrosamente el bienestar de buena parte de la sociedad
argentina.
*Fuente básica: El diario la nación, Argentina.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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