¿Qué es la verdad?
La verdad es cómo son las cosas. pero no podemos saber cómo son, sólo
cómo las interpretamos.
Cada persona es un mundo interpretativo. No se puede acceder a la verdad con independencia de quien la observa e interpreta. La verdad (o cómo son las cosas) existe. Pero nadie puede conocerla en lo que realmente es. Su conocimiento siempre estará matizado por la percepción del observador.
Por tanto, no podemos conocer una verdad absoluta. Lo verdadero para
los seres humanos será todo aquello que resulta coherente con otras
proposiciones que aceptamos como válidas.
¿Podemos postular la verdad?
Si tal como hemos dicho no podemos acceder a la verdad, a cómo son las
cosas en realidad, sino que sólo podemos interpretarlas, no podemos
postular la verdad.
¿Quiere eso decir que todo lo que digamos o sustentemos tiene el
mismo valor? ¿Cuál es el precio a pagar o qué ganamos por sacrificar el
supuesto de que los seres humanos no somos capaces de acceder a la
verdad? La respuesta es que aunque no podamos acceder a la verdad sino
sólo a interpretaciones de cómo son las cosas eso no quiere decir que
toda interpretación sea igual a cualquier otra, lo que hace diferente a las distintas interpretaciones es nuestro
juicio sobre el poder de cada una de ellas
Capacita o inhabilita para seguir determinados caminos o cursos de acción. la elección por una u otra interpretación se puede basar en ese criterio del poder más capacitante.
Las "verdades" poderosas son las que me capacitan más, me abren más
puertas, me permiten seguir acciones que me hacen más competente. Las
"verdades" poderosas son las que se saborean más ricamente, pues están
condimentadas con la ilusión y encaminadas a la acción.
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