La
sociedad de Antropología de París la definió como: “Estudio del género
humano considerado en su conjunto, en sus detalles y en sus relaciones
con el resto de la naturaleza”.
El Mercadeo Antropológico nos permite conocer muy a fondo, los
consumidores y por ende, el rol que juegan los productos / servicios y
los diferentes escenarios de adquisición y consumo en la vida diaria, o
en nuestra vigilia.
La Antropología se ha encargado de conocer y entender a su nivel más
íntimo las motivaciones, los comportamientos y las prácticas dentro de
los diferentes grupos sociales.
El siglo XXI ha abierto las puertas a estudios socioculturales y éste es
el caso de la subdisciplina de la Antropología de los negocios, que se
encarga, entre otras cosas, de profundizar e indagar las relaciones que
los consumidores establecen con los servicios, la publicidad, la
post-venta, en todas las categorías mercadológicas y en especial con los
satisfactores (productos), en los diferentes escenarios de consumo. El
consumo se entiende como un acto cargado de significados culturales,
pues, los hábitos, costumbres, preferencias, ilusiones, instintos,
apetencias, e intereses, que permean las formas concretas de cada grupo
social; de cada uno de los consumidores, de cada uno de los miembros o
grupos de referencia (familia, otros),que seleccionan y consumen los
productos; es decir, que, el consumo desde la perspectiva antropológica,
se define como “El conjunto de procesos socioculturales en que se
realiza la apropiación y usos de los productos”. La apropiación y
consumo de los productos en los escenarios de adquisición ,están
sobrecargados de conductas y hábitos socioculturales, que han sido y
serán asimilados a lo largo de la vida del consumidor ; del público,
como también del segmento de mercado. Así podemos ver que los devenires
individuales o de grupos, los nichos, y los segmentos, nos facilitan una
información valiosa para poder entender el por qué de las formas
específicas, de cómo usamos y seleccionamos la gran variedad de
satisfactores dentro de la cotidianidad, produciéndose las
transformaciones, que por ende, ha sufrido el ser humano a lo largo del
tiempo (LA HOMINIZACIÓN), acompañado por el desarrollo de la cultura (LA
HUMANIZACIÓN).
De modo, que a través de la Antropología y de sus diversas técnicas de
trabajo de campo, se logra conocer íntima y contextualmente el papel que
los diversos productos / servicios juegan dentro de la vida de todos los
consumidores; de ahí que el consumidor ha desarrollado un código de
comunicación : la lengua, que le permite establecer relaciones con los
demás públicos de su misma especie , como ningún otro género animal
puede hacerlo. Tan importante es ésta capacidad humana, que no es
pensable ninguna vida social sin ella. El género humano, sin ella, no
sería tal.
Podemos decir entonces, que en el lenguaje, se crean y reproducen los
significados compartidos(circulación) por una sociedad “la cultura” y su
“mercadeo”. Así, que los significados que de alguna manera se
intercambian, es lo que los consumidores atribuyen a sus relaciones y a
la naturaleza. En este sentido, el consumidor es un ser capaz de
atribuir significado a todo. Es el consumidor de signos,; es un animal
simbólico.
En este mercadeo antropológico para acercarnos a conocer el proceso de
consumo, debemos entender el significado de los escenarios (lugares) de
adquisición. Estos, son lugares de interacción, transformación y
reproducción sociocultural, es decir, son los espacios concretos como:
estadios, centros comerciales, vías públicas, hipermercados; en donde
convergen las diversas formas de pensar y vivir (preferencias,
requerimientos, expectativas, ilusiones, hábitos, actitudes y
costumbres). La manera en que los consumidores interactúan con los
productos / servicios en la selección y consumo, estará atravesada por
las formas de vida, experiencias, trayectorias, vivencias, tanto
individuales como sociales. Aquí la forma de vestir, socializarse,
comportarse, dialogar y adquirir, son algunos de los símbolos
socioculturales propios, que identifican y dan sentido a todos los actos
concretos de consumo. Aquí podemos entender y certificar que el
consumidor no es un ente, ni público pasivo que se apropie y selecciona
los servicios y los bienes en los diferentes puntos de vista de forma
irreflexiva. Podemos confirmar, que el consumidor es un ser integral que
establece: - relaciones afectivas y – socioculturales con los productos
/ servicios, con los que interactúa día a día compartiendo con su grupo
de referencia, de interrelación.
El Mercadeo Antropológico enorme máquina, cuyos engranajes son la
naturaleza y el hombre, junto con el mercado y las relaciones de
intercambio. No sólo se dirá que el mercadeo es necesario para el
hombre, sin que se le haga pasar como único fin necesario; además, la
propaganda, y la publicidad, como gran surgimiento de la vieja esperanza
de un paraíso terrestre (mercadológico), donde los bienes (productos /
servicios) serán producidos, distribuidos y consumidos sin esfuerzo.
Todo ello es lo que hace girar la máquina mercadológica y por supuesto
el mercado y la economía.
Ernst Cassirer, define al hombre como “animal simbólico” y ésta
caracterización destaca una tendencia típica del ser humano : la
creación de símbolos; así, el idioma, el arte y el mercadeo, forman
parte del entramado simbólico propio de nuestra cultura, es decir, el
hombre, el público, el consumidor que “ya no vive solamente en un puro
universo físico, sino, en un universo simbólico”. Por lo tanto, en lugar
de definir al hombre como un ser racional lo definiremos, como una
animal simbólico. Hacemos un paro para definir al hombre de Fukuyama, el
hombre de la televisión, consumista e inmanente (inherente, permanece
en), un hombre, ordenado a saciar sus deseos, su racionalidad, su anhelo
de ser reconocido, contrario al hombre, como animal simbólico.
El Mercadeo Antropológico concluye que, para poder entender el
significado sociocultural que juegan los productos (servicios dentro de
la cotidianidad del consumidor), es necesario utilizar técnicas de
investigación tanto antropológicas como psicológicas, pues ambas
disciplinas lograrán en conjunto dar una explicación completa de todos y
cada uno de los actos. Además las diferentes técnicas (entrevistas en
profundidad, entrevista antropológica o etnografía, paneles
antropológicos, observación participante) con que cuenta la
antropología, aunadas, nos permite penetrar en los diversos escenarios
de esparcimiento (compras y otros), socialización y consumo.
Por lo tanto, los estudios antropológicos, son una opción vanguardista
para profundizar en el entendimiento de los diversos tipos y segmentos
de consumidores y así, establecer estrategias de mercadeo, que logren
apuntar de forma real y directa al objetivo mercadológico.
Pero el hombre se pierde, en sentido amplio y antropológico, en el mundo
de las mercancías, el intercambio y los valores económicos. La
instrumentación de las políticas económicas, enfocadas en la búsqueda
del bienestar social queda en manos del marketing, como instrumento
mágico que resolverá los principales problemas del agente económico,
pero no así del ser humano y la sociedad en comunidad.
El mercado antropológico efectúa: La consideración del hombre en
cualquier contexto como un “cliente más”, o como “capital humano”, o
como “consumidor”, es decir, nos deshumaniza y cosifica, violentando no
solo el equilibrio social sino también el equilibrio psicológico,
cultural, moral y ético. Como resultado la comunidad se desintegra desde
dentro, pues no nos consideramos miembros de una comunidad, sino como
conjunto de individuos.
Este contexto nos masifica y en consecuencia nosotros , masificamos el
contexto. Acabamos creyendo que somos sociedad de masas, y no creyendo
que somos comunidad de personas; así es necesario retornar al mercadeo
como ciencia social, profundizando en un enfoque antropológico, bajo un
contexto de comunidad.
Lo humano en el hombre, o mejor, la distinción más importante entre el
hombre y los animales, radica fundamentalmente en la capacidad de
abstraer, pensar y de ejercitar la memoria de manera proyectiva. En ésta
distinción, el mercadeo (a través del lenguaje) interviene de manera
determinante, en la puesta en funcionamiento de sus códigos y símbolos.
En el desarrollo de la mediación del mercadeo, circulan los productos
culturales, de los cuales se apropian los usuarios, de acuerdo con sus
necesidades, sus conocimientos (saberes) e intereses particulares, con
capacidad de asimilación. Los nuevos rumbos antropológicos y
mercadológicos, proponen nuevos paradigmas en los sentidos culturales de
las comunidades humanas .
El mercadeo antropológico utiliza el lenguaje, como conjunto de sonidos
articulados con los que el consumidor manifiesta ,piensa o siente, su
manera de expresión, estilo, modo de hablar, de preguntar, como también
de escribir; su facultad de comunicarse (cuando compra); símbolos,
representaciones y reglas que le permiten introducir y tratar la
información mercadológica en un ordenador. Entonces, el hombre de
mercadeo es hacedor de cultura y ello también lo determina, al tiempo
que el pensamiento de mercadeo lo abarca todo, porque sus productos son
signos, símbolos e implican comunicación. Los consumidores al fin somos
los que somos en el mercadeo, somos lo que somos en la medida que
reflexionamos frente a los productos / servicios; en donde, el
consumidor, desde el inicio de los tiempos ha interrogado las esencias
de las mercancías (productos / servicios); ha intentado establecer un
diálogo con la naturaleza mercadológica; inicialmente a través del mito,
del arte, de la religión; posteriormente de la filosofía y finalmente
por medio del dilema arte o ciencia de marketing.
El mercadeo observa el intercambio simbólico y si recordamos que
originalmente el consumo de bienes (alimentos y suntuarios) no respondía
a una economía individual de las necesidades, sino que era una función
social de prestigio y de distribución jerárquica, que no dependía de la
necesidad vital o “derecho natural” sino de una coacción natural. El
mercadeo en este siglo, de esta época y en la sociedad; al adquirir los
productos / servicios, se sigue con el mecanismo de la prestación
social, importándonos sólo el valor de intercambio simbólico, de
prestación social, de competencia y, en el límite de discriminantes de
clase, es decir, que la función no es económica, sino la de preservación
de un orden jerárquico (los almacenes) de los valores o de las
instituciones y entonces el querido Thornstein Veblen nos conduce el
Vicarious Consumption o “consumo por interpósita persona” que nos lleva
al teorema del consumo, según el cual éste no tiene nada que ver con el
goce personal, sino que es una institución social coactiva, que
determina los comportamientos aún antes de ser reflexionados por la
conciencia de los actores sociales.
El mercadeo antropológico es importante, porque a través de éste, se
pueden conocer los distintos aspectos de las comunidades, y segmentos;
de los target, tales como, las formas de ofrecer productos / servicios y
otras categorías mercadológicas.
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LENGUAJE-IDENTIDAD
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ESCOHOTADO
El Sr. Uribe es Mercadólogo por la Universidad EAFIT y Economista por la Universidad Cooperativa de Colombia, ambas en Medellín – Colombia. Es catedrático de marketing, consultor, asesor y escritor sobre temas de mercadeo. ESCRITOS : 1. Plan de Mercadeo Científico para la pequeña y mediana industria. 2. Marcas propias en Medellín- Antioquia. 3. El Posicionamiento de productos, marcas y empresas. 4. Otros : Programas en tv sobre Marcas Propias.
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