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Mas
de 15 años de experiencia como auditores en mercadeo para empresas que
ofrecen productos de consumo, industriales y servicios al mercado
nacional nos han puesto en contacto con una amplia muestra de los
problemas que usualmente afectan los resultados y el normal crecimiento
de los negocios de dichas empresas.
En este articulo pretendemos señalar en forma reducida, no los síntomas
( de por si muy conocidos; caídas en ventas, perdida de participación de
mercado, deterioro de la rentabilidad, etc.) sino, en términos
generales, los problemas que en nuestro concepto general tales síntomas
y a los cuales debe enfrentarse el mercadeo en nuestro país.
Curiosamente y hasta el mas desprevenido de los lectores lo podrá notar,
la mayoría de los problemas mencionados no se originan externamente sino
en las propias operaciones de la empresa y no pertenecen al mundo de lo
complejo o esotérico sino mas bien al sencillo ámbito del sentido común
y de la lógica elemental, como se puede apreciar a continuación:
_______
1. Por lejos, la principal causa o fuente de problemas la constituye el
hecho de que el cliente o el usuario no aparece por parte alguna en el
organigrama de la empresa y los funcionarios, que normalmente están mas
cerca de quien es la razón de ser de los negocios, son usualmente
insignificantes puntos en dicho organigrama ( curiosamente y como es
tradicional, la parte mas alta e importante de tal organigrama la ocupan
quienes están mas lejos del cliente pero mas cerca de la nomina
confidencial ).
2. la falta del periódico análisis y definición (o redefinición) del
negocio en el cual esta o debería estar la empresa, para no solo
asegurar su desarrollo sino, igualmente importante, para aprovechar al
máximo sus recursos. Ya lo ejemplifico Theodore Levitt en 1960 en su
famosa miopía del mercadeo; ¿esta usted en el negocio de los
ferrocarriles o debiera estar en el del transporte? Agregaríamos: ¿esta
usted en el negocio de los dulces o debiera estar en el de las
golosinas? ¿esta en el negocio de la ropa o debiera estar en el de la
moda? ¿esta en el negocio de los champúes o debiera estar en el de
cuidado personal? ¿o en el de la belleza? (Recordemos que la apropiada
definición del negocio es la base del planteamiento estratégico que
orientara el futuro desarrollo de la empresa).
3. No reconocer que con frecuencia se confunden los síntomas del
problema con el problema mismo. Una marcada caída en las ventas será un
síntoma y no un problema. El problema puede ser la pobre rotación en el
punto de venta sentida por los comerciantes, pero lo que se debe
identificar y atacar es la causa; por ejemplo baja calidad en el
producto que ha llevado a la perdida de confianza por parte de los
consumidores y por consiguiente al deterioro de la demanda. La baja de
utilidades será un síntoma y no un problema. El problema será como
explicárselo a los accionistas o a Nueva York.
4. No buscar trabajar activamente en la DIFERENCIACIÓN (tangible o
intangible) del producto o servicio, por lejos la principal y la mas
útil estrategia mercadotecnica. A productos iguales la diferencia
competitiva tiende a ser solo un menor precio y en consecuencia un
también menor margen operacional.
5. Creer que el solo eje de campaña (publicitaria) es POSICIONAMIENTO y
dejar de aprovechar efectivamente esta incomparable estrategia
mercadotecnica.
6. La falta de objetivos de empresa para el mediano y largo plazo,
cuando ellos existen, no son debidamente comunicados a los miembros de
la organización.
7. Olvidar que el mercadeo es esencialmente la permanente búsqueda y uso
de acciones estratégicas para incentivar y/o facilitar la demanda de un
producto o servicio (a través de cualquiera de las herramientas
mercadotecnicas; reposicionamiento, nuevas presentaciones, cambio de
empaque, promociones, etc.), lo que lleva frecuentemente a acomodarse
con un determinado volumen de negocios o a conformarse con el
crecimiento mentiroso en pesos resultante de la inflación
8. El deliberado o inconsciente olvido de que el producto o servicio
tiene que ser la estrella y el heroe de la empresa, especialmente en una
economía dinámica y altamente competida como la nuestra, en la cual
muchos productos o servicios tienden a convertirse obsoletos con una
velocidad pasmosa.
9. Olvidar que hay que trabajar con todas las herramientas de la mezcla
de mercadotecnia y no solo con las mas vistosas o mas glamorosas.
10. No ser consciente (a pesar de los síntomas) de que la no
diferenciación del producto y/o la falta (o pobreza) de franquicia de
marca, agravada por la proliferación de competidores, desemboca
fácilmente en una guerra de precios, en la cual los únicos perdedores
son los productores, mientras que todos los demás asistentes a la fiesta
son los ganadores (intermediarios, consumidores, etc.), incluyendo a las
entidades bancarias que financian las operaciones de los perdedores.
11. Olvidar que para muchos productos el estándar establecido por el
líder de la categoría es el punto de referencia que usualmente utiliza
al cliente o consumidor para medir/aceptar productos similares. En
consecuencia, a medida que uno se aleja del estándar, se alejara del
líder.
12. Olvidarse de monitorear constantemente el mercado para identificar
nuevos segmentos, nueva competencia, nuevos comportamientos de
comerciantes, clientes y usuarios, nuevas oportunidades, etc. Y de hacer
los ajustes necesarios en sus estrategias.
13. Ignorar que si el producto tiene calidad y puede dar al consumidor
los beneficios que promete, su precio debe ser corcondante con ellos
(una consumidora dudara mucho en comprar una crema facial desmanchadora
si su precio esta por debajo del de otra crema facial que no promete
tales beneficios)
14. Olvidar la revisión y/o actualización del diseño y empaque del
producto para que este en mejor posición de destacarse (o defenderse) en
el punto de venta.
15. Olvidar o no darle suficiente valor/importancia al hecho de que, en
el mercadeo de servicios, es el compromiso de su recurso humano lo que
hace la diferencia entre los resultados exitosos y los resultados
mediocres.
16. No reconocer que en las empresas de servicio la burocracia no
controlada siempre desembocara en deficiente atención a los clientes y
castigo a la eficiencia y al crecimiento de los negocios.
17. Tratar de posicionar un nuevo producto en un segmento de uso "obvio
y fácil" pero pequeño y con reducidas posibilidades de crecimiento.
18. Olvidar que si el producto recientemente lanzado al mercado requiere
cambios de hábitos de los consumidores, su demanda efectiva tomara mucho
mas tiempo, dinero y esfuerzo que si dichos cambios no son necesarios.
19. Tener prejuicios (sin valido respaldo) frente a determinados medios
de comunicación o canales de distribución, los cuales impiden
considerarlos seriamente.
20. Aceptar que el concepto de unos pocos familiares y amigos
(naturalmente bien intencionados) vale mas que el de los expertos
(incluyendo a clientes y usuarios) en cuestiones como diseño del
empaque, la apariencia del producto, la publicidad, etc.
21. No contar con la información o las herramientas técnicas para que el
concepto expresado por mercadeo prevalezca frente a conceptos con menor
soporte (presupuestos de producción, niveles de calidad, etc.)
22. Acomodarse con y no revisar periódicamente, las políticas, sistemas
y procedimientos de mercadeo buscando continuamente una mayor eficiencia
/ productividad/ rentabilidad.
23. Olvidar que para lo que control de calidad es solo un 6 por ciento,
para el cliente o usuario es el cien por ciento.
24. Olvidar que cuando por reducir costos se reduce también la calidad
del producto o servicio, igualmente se esta reduciendo su aceptación y
demanda y de paso abriéndole (gentilmente) la puerta a la competencia.
25. No reconocer que los canales de distribución solo se casan con la
rentabilidad (en función de rotación y márgenes), y no, con marcas,
vendedores o tradiciones.
26. Olvidar que el consumidor cada vez mas piensa, evalua, compara y
decide. Y cada vez menos se comporta mecánicamente.
27. Olvidar que los precios deben ser determinados principalmente en
función del mercado y no solo en función de costos.
28. Olvidar que los canales de distribución tienen una razón de ser y
que solo el juego limpio produce, de ellos, resultados satisfactorios y
duraderos.
29. Olvidar que la fuerza de ventas debe ser entrenada, reentrenada y
vuelta a entrenar para que mantenga su posición competitiva frente a las
diferentes fuerzas del mercado.
30. Olvidar que un solo vendedor desmotivado le puede producir mas daño
a los negocios de la empresa que la desmotivación de 10 a 20
funcionarios u operarios de otros departamentos.
31. Creer que a estas alturas del juego la sola tradición puede mantener
vigente la lealtad de cliente y usuarios.
32. Duplicar lo que hace la competencia exitosa, sin molestarse en hacer
cosas diferentes, mas creativas, mas originales o mas competitivas.
33. Limitar el aprovechamiento de las inversiones realizadas en
investigaciones de mercado, ya sean por deficiente fijación de los
objetivos de las mismas, pobre interpretación de sus resultados o
simplemente no utilización de los mismos.
34. No reconocer que, por proliferación de competidores, el mercado en
que se esta operando se puede estar convirtiendo en un mercado de
precios (bajos márgenes y utilidades igualmente bajas).
35. Conformarse con un determinado posicionamiento/ volumen y no evaluar
alternativas de reposicionamiento o segmentos de mercado mas grandes y/o
mas dinámicos o menos competidos.
36. No reconocer que el solo hecho de ser gerente, esposa o hija del
mayor accionista no necesariamente califica al individuo para hacer mas
acertados juicios sobre aspectos particulares del mercadeo.
37. Aceptar el excesivo conformismo (o acomodamiento) con resultados no
concordantes con la calidad del producto/servicio o su potencial de
mercado.
38. Aceptar la ausencia de una fuerte cultura organizacional orientada a
darle preponderancia e importancia a los resultados por encima de
cualquier otra consideración.
39. Inexistencia o pobre sistema de planteamiento que no permite
accionar sino mas bien reaccionar (deficiente y tardíamente) a fenómenos
y riesgos internos (crecimiento excesivo de costos, baja productividad,
etc.) y externos (competencia, distribuidores improductivos, deterioro
de la demanda, etc.).
40. Ausencia de mecanismo para identificar oportunidades de negocios o
cambios importantes en el mercado (tendencias, menores costos, mejores
precios, nuevos productos, etc.)
41. Desconocimiento de hechos y fenómenos del mercado que pueden estar
causando o podrían causar problemas.
42. Reducido o nulo conocimiento del perfil y comportamiento de sus
consumidores o usuarios.
43. Campañas de publicidad orientadas mas al gasto que a la inversión.
Agencias mal orientadas y peor dirigidas. Deficiente o nula medición de
los resultados a los esfuerzos e inversiones en publicidad/ promoción.
44. Buenos productos con demanda real inferior a su potencial por falta
de esfuerzo/inversión publicitaria.
45. Alta rotación de personal (vendedores y promotoras) sin conocerse y
menos corregirse las razones de dicha rotación.
46. Falta de sistemas adecuados para reclutamiento y evaluación del
personal de ventas.
47. Nepotismo improductivo. Políticas de relaciones con el personal,
demasiado rígidas o demasiado elásticas.
48. Falta de programas de entrenamiento y desarrollo de personal que
permitan o faciliten una mayor eficiencia y productividad. Falta de
interés en el tipo de estructura que soportará el crecimiento futuro.
49. Ausencia de sistemas para extender o repetir éxitos y evitar la
repetición de fracasos.
50. Ausencia de incentivos que estimulen y aseguren el máximo esfuerzo
(o extra) por parte de los vendedores.
51. Deficiente o incompleto censo de clientes potenciales.
52. Altos inventarios de material promocional obsoleto.
53. Deficiente asignación territorial a vendedores.
54. Productos con muy bajo volumen/rentabilidad y ninguna justificación
para mantenerlos en el mercado.
55. Sistemas de costos poco confiables que llevan a equivocadas
estructuras de precios.
56. Poca o nula actividad en desarrollo o mejora de productos. Capacidad
de producción ociosa por largos periodos.
57. Deficientes comunicaciones de dos vías, tanto con personal de la
empresa, como con mayoristas y distribuidores.
58. Estrategias de distribución totalmente estadísticas. Excesiva
dependencia en pocos canales o no aprovechados adecuadamente.
59. Vacilación en tener precios rentables por desconocimiento de
fenómenos asociados a la relación demanda/precio/competencia.
60. Limitado conocimiento de lo que está haciendo/alcanzando la
competencia. Generalmente menospreciada o temida en exceso sin razones
válidas.
61. Presupuestos de venta (y por consiguiente de producción) sin
consultar realidades del merado, ni corresponder a los esfuerzos e
inversiones. Excesos o defectos en inventarios que llevan a mayores
costos financieros o a distorsiones en las políticas de precios y
distribución.
62. Poca y mal orientada, o ninguna actividad/inversión en promoción en
punto de venta.
63. Personal de promotoras/impulsadoras (y en algunos casos de
vendedores) sin dirección o apoyo a sus actividades y resultados.
64. Poca atención al análisis cuali-cuantitativo de la productividad de
vendedores, especialmente a las excepciones o extremos.
65. Vendedores cargados con actividades burocráticas o no relacionadas
con sus responsabilidades básicas.
66. Ausencia (o pobreza) de liderazgo recibido por la organización.
Finalmente debemos concluir indicando que solo evitando o solucionando
oportunamente problemas como los anteriormente descritos y asegurando el
total compromiso de la empresa con el mercadeo sera posible que la
empresa, en situaciones económicas como la actual, logre y mantenga un
acelerado y solido desarrollo.
Realizo estudios de mercadeo en México y una especialización en la Harvard Business School. Fue director de mercadeo para América latina para ames company, división de Miles Laboratorios, inc. Y actualmente es gerente de Efraín Cerrato Asociados Auditores y Consultores en Mercadeo
Aportado por: JULIO CESAR AVILA R.
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