Por desgracia, nuestro entorno es cada vez más competitivo y
cualquiera de nosotros nos encontramos en "la calle" con competidores
mejor preparados, más ágiles, más atractivos para el cliente, con
menores precios, con mejor servicio o con una mejor calidad de producto.
A esto se suma la sensación de que es demasiado tarde, no tenemos tiempo
de reacción, y la caída de ventas hace que cada vez tomemos decisiones
más precipitadas y por lo tanto, más arriesgadas.
En este entorno, cada vez más habitual, es en ocasiones complicado
concentrar los recursos en la planificación, ya que se tiende a
desarrollar un cúmulo de acciones comerciales que provoquen resultados
de venta a corto plazo casi siempre sacrificando el largo plazo.
Cada vez son más, las empresas que ven el Plan de Marketing, como el
documento que guía la actividad de marketing y ventas de una empresa y
que "ilumina" a las personas de esa área para alcanzar los objetivos
deseados.
No obstante, la realidad nos dice que en ocasiones, el Plan de
Marketing se convierte en un documento que describe una declaración de
intenciones con poco nivel de detalle, siendo el fiel reflejo de una
estrategia poco definida y con ninguna o escasa diferenciación frente a
sus competidores. Debido a esto, muchos responsables de ventas se
encuentran con que, después de haber hecho un esfuerzo considerable en
recursos en su elaboración, dicho plan acaba siendo un informe más en el
archivo, cada vez menos consultado y que acaba no sirviendo para nada ya
que la realidad del mercado avanza por otros caminos.
"Proponemos partir de algo que debiera ser nuestro patrimonio mejor
valorado y lo que habitualmente da los mejores resultados a corto plazo:
LOS CLIENTES ACTUALES".
Ante esta situación ¿Qué hacer? ¿Volvemos a la situación inicial? Para
las empresas que se encuentren en esta situación -y al mismo tiempo que
se desarrolla un plan de marketing en profundidad- proponemos partir de
algo que debiera ser nuestro patrimonio mejor valorado y lo que
habitualmente da los mejores resultados a corto plazo: LOS CLIENTES
ACTUALES.
Obviamente la situación ideal es conocer tanto a los clientes actuales
como a los potenciales pero debido a que el nivel de complejidad para
conocer ambos tipos de clientes es elevado en muchas ocasiones, siempre
que haya que priorizar -como por desgracia suele suceder- es conveniente
empezar con los clientes actuales ya que habitualmente se podrán
conseguir resultados a más corto plazo.
Si a cualquier director de marketing y/o ventas le preguntamos
¿conoce a sus clientes? La respuesta suele ser afirmativa. Pero si le
pedimos un mayor grado de concreción y que nos dé toda la información
que dispone de sus clientes, probablemente nos encontremos con
información escasa, disgregada e insuficiente para poder realizar un
mínimo análisis y, lo que es casi peor, sin estar en ningún sitio que no
sea en la cabeza de las personas o en agendas diversas.
Si el conocimiento de los clientes es el primer paso para conocer lo que
esperan de nosotros y por tanto, la base para generar un buen nivel de
satisfacción, la pregunta es: ¿Conocemos lo que nuestros clientes
esperan de nosotros?
Para conseguir un adecuado conocimiento de los clientes, y a modo de
orientación, hagámonos algunas preguntas sobre nuestros clientes:
¿Cuánto me puede llegar a comprar?
A partir de esto debemos identificar aquellas características que me
permitan identificar su potencial de compra.
A título de ejemplo, en el caso de clientes empresas podrían ser algunas
como: tamaño, sector, número de trabajadores, estructura interna,
proveedores presentes, etc. En el caso de clientes particulares podrían
ser el nivel adquisitivo, estructura familiar, trabajo, aficiones,
marcas preferentes, etc.
¿Qué valora de nuestro producto o servicio?
En este sentido, debemos identificar qué les motiva para adquirir
nuestro producto o servicio: el precio, la calidad de producto, la
marca, el grado de personalización, el grado de colaboración, la rapidez
de respuesta, la imagen, la innovación, etc.
Si me compra el producto/servicio X, ¿podría comprarme el
producto/servicio Y?
Esto que técnicamente se conoce como venta cruzada, es conocer si
nuestros clientes de un determinado producto/servicio son clientes
directos de otros productos/servicios de la cartera de la compañía y que
no compran actualmente por algún motivo.
¿En qué canales quiere que se lo ofrezcamos?
Aquí debemos de identificar qué canales son los más cercanos y valorados
para relacionarse con el cliente: presencia personal, internet,
teléfono, carta, etc
¿Cuáles van a ser sus necesidades futuras?
Obviamente, no sólo hay que preocuparse de la situación actual sino de
las tendencias en sus comportamientos por lo que es fundamental
identificar todas aquellas características que nos permitan identificar
su evolución, y por lo tanto, sus tendencias futuras de compra.
Como vemos, esto es tan sólo una manera muy sencilla de empezar a
elaborar un análisis pormenorizado que nos permita diseñar una adecuada
estrategia de conocimiento de nuestros clientes, adaptada a nuestra
actividad para a partir de ahí hacer una tarea profunda de segmentación
que nos haga descubrir oportunidades de negocio.
Después de dicha labor de análisis, nos plantearemos ¿Y cómo puedo
gestionar toda esta información? Para ello es fundamental contar con
sistema de gestión de relaciones con los clientes CRM. Dicha herramienta
debe tener las siguientes características:
Disponer de toda la información centralizada en un solo lugar
Tener herramientas de segmentación sencillas, potentes y ágiles
Tener toda la información fácilmente accesible
Permitir introducir los datos de forma cómoda y rápida
Adaptarse a las necesidades de cada usuario
Facilitar el control de la fuerza de ventas
Disponer de un acceso rápido al historial de cada cliente
Realizar un seguimiento de las oportunidades de venta
Gestionar campañas de marketing
Poder analizar los datos del área de ventas
Integrarse con otras aplicaciones de su empresa
Permitir el acceso desde cualquier punto
Poder adaptarse a los procesos de su empresa
Ser escalable al crecimiento de su empresa
Poder coordinar las áreas de marketing, ventas y atención al cliente
Permitir conocer la rentabilidad de cada cliente
Agilizar las respuestas a los clientes
En este entorno de trabajo, la segmentación de nuestros clientes nos
facilitará la "luz" para que el Plan de Marketing cobre "nueva vida" y
se convierta en ese elemento que el responsable de ventas necesita para
que le oriente en su actividad diaria de relación con el mercado.
Líder Proyectos Área Marketing-Ventas-CRM
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