La comunicación es la transferencia de información y el entendimiento
que se genera entre dos personas. Es una manera de establecer contacto
con otros por medio de ideas, hechos, pensamientos y valores.
Un hecho importante con respecto a la comunicación es que siempre
implica la participación de dos personas: un emisor y un receptor.
Todos estamos ansiosos por ser comprendidos, y para ello lo primero que
debe darse es que nuestro interlocutor sepa escuchar. Saber oír
requiere, no sólo del sentido del oído, sino de una conciencia plena del
momento actual. Para escuchar debemos estar “presentes” en forma cabal,
oyendo no solamente con el oído, sino además con la mente, la postura
corporal, cada uno de los otros sentidos. Escuchar es un acto de amor,
lo hacemos porque el otro nos importa, y se lo demostramos con toda
nuestra atención.
En el primer momento de la verdad o momento crítico de encuentro con el
cliente, que es cuando el empleado recibe al cliente, se da una
situación en la cual ambos se apresuran a hacerse un juicio a primera
vista. El objetivo es lograr que el cliente perciba al empleado de
servicio como alguien que se le parece, y por consiguiente lo comprende.
Es aquí donde la Programación Neurolingüística (PNL) se nos brinda como
una valiosa herramienta que nos ayuda a sincronizar nuestro
comportamiento con el de nuestro cliente.
A continuación se menciona lo que debemos sincronizar con el cliente:
la postura y los movimientos,
el ritmo de la respiración,
la voz,
la distancia,
el contacto visual y
los canales de comunicación sensorial.
Al hablar de canales de comunicación sensorial nos estamos refiriendo a
la PNL. Y sobre la PNL podríamos dar muchas definiciones, pero lo
haremos sencillo diciendo que es una nueva ciencia, a la vez que se
podría decir que quien la domina es un artista, que ha logrado combinar
conocimientos de muchas otras ciencias, pero en especial de la
psicología y de la comunicación.
Los fundadores de la PNL, Grinder y Bandler, postularon algo que es muy
importante: “a medida que el modelo del mundo del cliente cambia,
cambian sus percepciones y también su conducta”. Quiere decir que si
podemos encontrar una forma de intervenir o conectarnos con los procesos
mentales de nuestro interlocutor podremos lograr de él nuevas
percepciones, es decir una comprensión diferente a la de su enfoque
inicial.
Los seres humanos buscamos comunicarnos con nuestros semejantes,
expresar ideas, pensamientos, emociones, conocimientos y entender el
mundo del otro. No siempre tenemos la efectividad deseada, y esto se
debe a que a lo largo de nuestra vida, en especial en la niñez, hemos
recibido una serie de programaciones en nuestro cerebro, de conformidad
con el entorno, cultura, patrones genéticos y educación. Todo esto nos
forma nuestros propios mapas mentales, que nos hace interactuar con los
demás de una forma particular.
¿De que forma podríamos lograr una interacción óptima, que nos permita
la mejor comprensión del uno con el otro? La respuesta está en la PNL.
La PNL nos refiere que las personas manejan tres sistemas de
representación sensorial: visual, auditivo y kinestésico. Aún cuando
normalmente nos comunicamos predominantemente a través de uno de los
tres canales, existen personas que tiene un balance entre los tres.
Las personas visuales entienden el mundo tal como lo ven. Cuando
recuerdan algo lo hacen en forma de imágenes. Cuando imaginan algo del
futuro lo visualizan. Son cuidadosos de su imagen personal. Les gusta
mirar lo que van a adquirir, lo cual cuando se trate de un servicio se
convierte en un serio problema, debido a la intangibilidad de éste.
Debemos hacer un esfuerzo por conectarnos con ellas mostrándoles
material escrito con información sobre el servicio, o muestras del
producto, así como declaraciones escritas de otros clientes satisfechos.
Estas personas tienden a usar en sus diálogos palabras como: ver, mirar,
observar, vista, aspecto y forma. Dentro de sus frases comunes
encontramos: “desde mi punto de vista”, “puedo visualizar lo que dices”,
“¿ves lo que quiero decir?”, “me lo imagino”, “las cosas comienzan a
aclararse”, y otras en las que claramente podemos identificar una
conexión con elementos visuales.
A las personas auditivas les gusta oír sobre lo que van a adquirir.
Tienden a ser más sedentarias y cerebrales que las visuales, y tienen
mucha vida interior. Sus sentimientos son estimulados por las palabras
apropiadas, dichas en el tono de voz que corresponde. Son muy sensibles
a los ruidos, por lo que en algún momento podría parecer que están de
mal humor. Sostienen muchos diálogos consigo mismos. Se les debe hablar
y explicar detalladamente sobre el producto o servicio que se les quiere
vender. Estas personas tienden a usar palabras como: escuchar, oír,
sonido y ruido. Dentro de sus expresiones frecuentes podremos
identificar: “eso suena bien”, “te escucho claramente”, “cuando dices
eso me molesto”, “háblame de lo que vamos a hacer”, “bajen el volumen
que el ruido me perturba”, etc.
Las personas kinestésicas disfrutan el contacto, un apretón de manos,
las buenas fragancias y de degustar bebidas o comidas. Son muy
sensitivas y sentimentales. Expresan espontáneamente sus sentimientos.
Lloran, se emocionan y se deprimen fácilmente. Son impulsivas. Su
respiración es profunda; la voz lenta, grave y muy profunda. Estas
personas tienden a usar palabras como: sentir, percibir, sensaciones,
gusto, olores, tacto y suavidad. Dentro de sus frases comunes
encontramos: siento deseos de hacerlo, presiento que todo va a cambiar,
¿por qué tanta dureza?, percibo malas vibraciones, comprendo que te
sientas así, este ambiente es muy agradable, me gusta la fragancia que
llevas puesta. Podemos escribir muchas otras expresiones considerando
que se conectan por tres de los sentidos: tacto, gusto y olfato.
Imagine el lector por un instante que un cliente le diga a un vendedor
“me gustaría ver la mercancía que ustedes tienen”, y este le responda
“no la tenemos aún con nosotros, pero permítame mostrarle algunas
ilustraciones, así como también algunas cartas de nuestros principales
clientes en las cuales nos felicitan por la calidad de nuestros
productos. Este cliente visual que no pudo ver la mercancía, porque al
igual que Santo Tomás, necesitan constatar “con sus propios ojos”, no se
irá tan descontento porque pudo mirar otras evidencias. Si el vendedor
le deja abierta la posibilidad de mostrarle la mercancía tan pronto le
llegue, seguramente que el cliente mantendrá su expectativa hasta ese
momento.
Es importante comenzar a trabajar en poder identificar como se expresan
nuestros clientes, en términos de la PNL, a fin de conectarnos
correctamente, y llegar a captar toda su atención. Recordemos que no
todos los clientes están tan interesados o urgidos por adquirir nuestro
producto o servicio, pero si les damos una respuesta que se encuadre
bien dentro de su canal de comunicación sensorial, entonces tendremos
más oportunidades de atraerlo.
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